La taza medio llena y la sonrisa en los ojos. Alberto Matesanz (50% del dúo afrancesado Plastic d’Amour) llega a su segundo disco, Ventajas de ser optimista, con un ánimo más elevado, más animado, menos melancólico que en lo que fue su primer disco en solitario, Sol de medianoche. Ahora lo que quiere es que este disco -que grabó en su estudio casero y que modeló en Nashville con la ayuda de Brad Jones- se escuche bajo el sol de mediodía. Al habla con el doble hispano de Adrian Grenier.
Embarcado en una gira
por nuestro Estado, Elvis Costello no parece el mismo que hace ahora veinte
años cuando comenzaba su carrera con My Aim Is True. Concede
entrevistas, se muestra amable ante cualquier pregunta y, a pesar de su
relativo éxito entre nosotros, no deja de cantar las bondades de esta
tierra, sobre todo por el trato que le dieron cuando vino a presentar su
obra clásica The Juliet Letters con el cuarteto de cuerda The Brodsky
Quartet, con los que recorrió pequeñas poblaciones de Castilla. Así que se
trata de aprovechar su inusual buen humor.
Nada mejor que comenzar
por el nuevo disco, All This Useless Beauty. ¿Qué queda del sonido
primitivo con The Attractions?
- Es una pregunta
algo complicada. Todo en él es maravilloso. Creo que es el disco con el que
hemos intentado The Attractions y yo un nuevo sonido, más tierno y más
suave. Cada uno de los miembros de la banda hemos estado trabajando en
proyectos paralelos, tocando diferentes tipos de música. Al reunirnos de
nuevo para grabar este disco, cada uno de nosotros aportó distintas
experiencias. La diferencia con álbumes anteriores es que hay canciones que
llevan escritas más de siete años y el proceso para grabarlas ha sido largo.
Puede que afirmar que
este disco es una especie de vuelta a los primeros tiempos con The
Attractions no sea especialmente afortunado.
- Creo que decir
esto denota falta de imaginación y no hace honor a la verdad. No puedo
descubrir ni una sola semejanza entre mi último disco y los primeros. Cuando
escucho alguno de mis discos antiguos, hay momentos en que me parece que
suenan bien y otros en que son terribles. Depende del humor que tenga ese
día. Somos la misma gente de entonces, pero mayores. Todavía aprecio algunas
cosas de esos primeros discos. Pero jamás imaginé estar sentado aquí
hablando de un disco que hice en el 76. Es algo que está en tu corazón, no
en tu mente, y cada uno lo recuerda de distinta manera.
¿Qué hay de esa ‘belleza
inútil’ del título y que tiene de relación con el contenido de las
canciones?
- Es una paradoja. La
belleza no es un valor comercial, pero actuamos como si lo fuera. He tratado
de contar pequeñas historias e ilustrar cómo me siento, pero sin utilizar el
lenguaje del pop internacional. Por ello quizá sea difícil entender las
canciones en un principio, aunque la melodía puede servir para darles
sentido.
Una buena parte son
canciones tuyas que habían sido grabadas por otros artistas. ¿Cómo se enfrenta
uno a canciones que ya tenían vida propia en versiones de otros y que éstos
habían hecho suyas?
- Con "I Want To Vanish" quise
dar a entender que a veces me gustaría desaparecer. La canción "You Bowed Down"
se la di hace algunos años a Roger McGuinn y lo mismo hice con "Shallow Grave",
que escribí para un disco de Paul McCartney. "The Other End Of The World" era
para Aimee Mann, "Complicated Shadows" fue cantada por Johnny Cash y "All This
Useless Beauty" por June Tabor. Lo que he hecho es recuperarlas para este disco,
y resulta curioso ver las diferencias en cuanto a la interpretación de las
mismas.
En este último año no
has estado precisamente parado. Primero, un concierto en Estocolmo con la
Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca; luego, la colaboración con Burt Bacharach
y una canción para la película Grace Of My Heart. Aunque lo más
sorprendente es la colaboración con Brian Eno para la banda sonora de la serie
televisiva Expediente X.
- Brian Eno trabaja como un
artista muy visual. Crea espacios dentro de los cuales cabe una canción muy
larga. El tema que compusimos para Expediente X, "My Dark Life", no tiene
mucho que ver con la serie, aunque sí tiene un toque misterioso. Está inspirado
en mi viaje a Rusia del año pasado.
¿Tan gratos recuerdos tienes
de la colaboración con The Brodsky Quartet y de vuestra gira por España en tu
experiencia de corte clásico como para repetir?
- La gira de enero del
96 con The Brodsky Quartet fue maravillosa. Nos permitió ir a tocar a pequeños
sitios de Castilla donde nunca habíamos estado. Tuvimos mucho tiempo para ver
museos y monumentos. Todo esto nos ayudó a divertirnos mientras trabajábamos. Me
sorprendió porque no podía creer que toda aquella gente que vino a los
conciertos conociera The Juliet Letters. Además, estaba el problema del
idioma, pero eso no pareció importar a nadie de los presentes. Por eso siempre
quise volver y de ahí esta nueva gira por España.