Perseverancia, constancia, fe en sí mismos… A Nada Surf no se lo han regalado. Sólo tenían sus canciones y una decidida idea de no dejarlo fácilmente. Tras su anterior álbum, The Weight Is A Gift, el grupo estuvo recientemente en España para dar tres conciertos, entre ellos uno en Vigo. Pero, además, estos conciertos tenían una sorpresa incluida: su nuevo disco incluido en el precio de la entrada.
Como responsable del
sello Cosmos, el primero en atreverse con ediciones del universo dance
en nuestro Estado, Albert Salmerón ya tiene bastante que decir. Si además
tenemos en cuenta que lleva la revista Disco 2000, trabaja como DJ, organiza
conciertos, busca nuevos talentos, escribe en varios medios y hace un
programa de radio, sus opiniones son de lectura obligada.
¿En
cuántos frentes trabaja Albert Salmerón y en cuál te encuentras más a gusto?
- Mi trabajo
habitual, el de cada día, es el que realizo desde una oficina para
Producciones Animadas y Cosmos Records. En Producciones Animadas el trabajo
actual consiste en contratar programar y organizar conciertos, sesiones de
DJ's, fiestas, etc., además de estar programando Ritmes Globals, que es el
nombre bajo el que se integra toda la parte dance del Doctor Music
Festival. Cosmos Records es el frente que más me motiva en la actualidad.
Encuentro muy excitante construir un sello con una personalidad determinada
y conseguir que funcione. Y en eso estamos ahora. Además, trabajo en el
proyecto cambiante de Disco 2000, un fanzine que ha ido creciendo desde que
nació en el 94 y que esperamos que esté en los kioscos, como una publicación
con una distribución convencional, a partir del próximo mes de junio.
También colaboro con otros medios (El País de las Tentaciones, Rock De Lux,
Ajoblanco) y realizo un programa de radio ("La Bomba" en Radio Ciutat de
Badalona). Por otra parte, no me considero un DJ. Lo que pasa es que me
gusta mucho la música y siempre he pinchado para divertirme, pero
últimamente no lo hago mucho porque hay mucha gente que lo hace bastante
mejor que yo.
¿Hasta
qué punto el DJ crea música con cada una de sus sesiones?
- No creo que el DJ cree
música con una sesión. En todo caso crea una especie de banda sonora a
partir de material de otros. Es como realizar un discurso en el que se
explica algo en función del lugar, el público y el momento. El DJ es como un
actor que interpreta la obra de un autor.
¿Y
hasta qué punto predispone a la gente a escuchar ciertos sonidos o puede ser
responsable del éxito o fracaso de un lanzamiento?
- El DJ no es el
responsable del éxito o el fracaso de un lanzamiento. Nunca lo puede ser.
Los responsables serán los que lo hayan promovido. Digamos que fuera,
especialmente en el Reino Unido, puede ayudar a que funcionen ciertas
producciones, pero no aquí.
Hace unos años no
dejaban de ser personajes anónimos. ¿No
es contraproducente que se haya personalizado en exceso su trabajo en los
últimos tiempos?
- No veo porque tiene que
ser contraproducente. El DJ es una figura emergente, que es la expresión de
una nueva forma de entender la música, y por eso se ha personalizado, porque
el DJ es alguien con una personalidad acentuada a la hora de poner música.
Rompe con la figura del pinchadiscos a la carta que existía antes, cuando en
los locales no había un concepto musical determinado, algo que sigue pasando
en muchos lugares.
¿No
te ha tentado nunca la posibilidad de grabar o remezclar?
- La verdad es que no, al
menos hasta el momento. Me parece interesante, pero hay mucha gente que sabe
muy bien cómo hacerlo.
Albert Salmerón trabaja
en medios masivos como El País. ¿Es
cierto el interés de tales medios por la música joven o se mueven por
intereses simplemente mercantilistas, de atraer a un público distinto?
- Supongo que están
interesados, sino harían cualquier otra cosa más rentable. Y, por supuesto,
supongo que hay una necesidad mercantilista de rentabilizar un proyecto.
Pero ese interés existe en cualquier negocio -en la pequeña sala de
conciertos alternativa de una pequeña ciudad o en un sello independiente- y
es necesario para sobrevivir y llevar adelante cualquier iniciativa con
garantías de éxito, porque sino estaríamos hablando sólo de ocio.
En cuanto a revistas
especializadas como Rock de Lux, ¿cómo
se pueden equilibrar las ansias de parecer el más enterado de cada uno de
sus redactores y la posibilidad de una cierta línea editorial o la creación
de un estado de opinión?
- No sé. Es una cuestión que deberían
responder en la dirección de Rock de Lux.
Revistas como Disco 2000
son un lujo en el ámbito de la prensa musical y, además, gratuitas.
¿Pueden
sobrevivir publicaciones así simplemente de la publicidad -y eso es
precisamente lo que os permite mayor libertad- o hay que renunciar a
determinadas cosas?
- De momento ha podido
sobrevivir gracias a la publicidad, aunque precariamente. No hay que
renunciar a nada, si eso es lo que quieres saber, al menos nosotros no lo
hemos hecho.
En cuanto a la escena
estatal de música de baile, ¿hay
que buscar mucho para encontrar al verdadero talento o, por el contrario, os
llueven las maquetas y propuestas de gente que quiere lanzarse?
- Hay que buscar, aunque
tampoco hay tanta gente trabajando. Y más o menos -aparte de las sorpresas,
que las tuvimos al preparar el recopilatorio Cosmosound 1, porque nos
llegó material muy interesante de gente que no conocíamos de nada-, sabes
qué hace todo el mundo y dónde está. Esto, de momento, es una escena
pequeña.
¿Al
ser Cosmos un sello joven, pero distinto, es más fácil llegar a los medios y
a la gente?
- No sé si es más fácil o
más difícil. Por lo que hemos visto hasta ahora, hemos encontrado mucho
interés en cierto tipo de medios, especialmente prensa escrita, por lo
novedoso de la propuesta, pero nos ha sido imposible entrar en otros como la
radio, salvo excepciones que nos ayudan mucho como "Siglo XXI" en Radio 3.
¿Cómo
se ve desde un sello con dos años de experiencia la competencia naciente de
So Dens o Elefant Dance?
- Se ve muy bien, porque
esto empieza a animarse y empiezan a salir sellos. Es normal que pase y es
saludable. Sería horroroso que sólo hubiera un sello de música de baile en
nuestro país, aunque fuera Cosmos, porque respondería a una manera de ver el
mundo de la música y, por suerte, hay muchas visiones. Eso es la prueba de
que empieza a formarse una escena más o menos sólida.
A la hora de seleccionar
a un determinado artista o grabación para el catálogo de Cosmos o para un
disco recopilatorio, ¿cuáles
son los criterios básicos e irrenunciables?
- La calidad, con lo
arbitrario que es ese término y, sobre todo, que nos guste y nos podamos
identificar con cualquier edición que hagamos.
¿Cuáles
son los proyectos o ediciones de Cosmos para los próximos meses?
- Nuestra próxima edición,
para abril, es un álbum de Alex Martin Ensemble, el segundo que editamos en
Cosmos, titulado, si no hay cambios, Join The Band, en el que ha
incluido músicos en vivo para hacer realidad un sueño que tenía Alex de
hacer un disco un poco a la manera jazzística. También el álbum de
Vanguard, para octubre, que probablemente irá precedido de un maxi en mayo.
Además tenemos dos o tres maxis proyectados, aunque no tenemos claras las
fechas.
¿Pueden
ser catalogados Alex Martin, Madelman o Prozack como clásicos o lo serán
algún día?
- Es posible que pueda ser
así. Especialmente en el caso de Madelman todo está tomando unas dimensiones
inesperadas en la aceptación de su primer álbum Palais, que parece
que ya esté adoptando la categoría de clásico. Aunque para eso, en realidad,
tendrán que pasar unos cuantos años y ver entonces si sus obras siguen
siendo válidas.
¿Está
Cosmos cerrado al rap y cómo se ve la propuesta de Yo Gano, No More y
Zona Bruta?
- Cosmos no está cerrado a
nada como dogma. No hemos editado nada de rap porque hasta el momento
no encajaba en la línea adoptada, pero si encontráramos una propuesta
especial, diferenciada, que encajara con nuestro catálogo, nos encantaría.
La propuesta de esos otros sellos de rap es muy interesante y cada
vez más consolidada.
La aventura de una gira
con artistas de ritmos bailables sienta, también, un precedente.
¿Cuál
ha sido la respuesta y qué previsiones hay de continuar en esa línea?
- Ha sido muy gratificante
porque nos hemos encontrado con una respuesta muy entusiasta. Creo que es
necesario lanzar iniciativas así para entrar en contacto con la gente y
crear un tejido que vaya más allá de Barcelona, donde estamos instalados.
Creo que seguiremos haciendo giras y fiestas del sello para dar a conocer
nuestra propuesta al público de otras ciudades.
¿Qué
pasa con las sesiones del Etxekalte?
- Las sesiones del
Etxekalte son una muestra de cómo pequeñas cosas pueden ir cambiando el
paisaje de la escena. Es a partir de ahí que las cosas empiezan a moverse y
la gente se interesa y se engancha a nuevas iniciativas. Además, al ser un
club tan pequeño, las sesiones allí se convierten en una olla a presión.
¿Cuáles
son los templos de estos ritmos en el Estado o las ciudades en las que hay
una mayor receptividad?
- Barcelona es en estos
momentos una ciudad con una gran agitación pero también en Madrid están
pasando muchas cosas. Luego hay pequeños núcleos que se van extendiendo ya
por todas partes, en cada lugar con una idiosincrasia muy diferente que
responde al background de donde ha salido todo.
¿No
estamos aún con una cierta desventaja en relación a países cercanos, como
Portugal por ejemplo, en lo que se refiere al desarrollo de una escena
propia?
- No conozco mucho la
escena portuguesa, que sé que tiene una gran relación con Galicia. Sé que
tiene una gran vitalidad y que tiene mucha fuerza la escena techno-house,
pero también que no hay mucho espacio para las nuevas tendencias más
underground. Supongo que en Portugal se habrán desarrollado más unos
géneros y en España otros.
Al ser un producto en
ocasiones anónimo y con mayor presencia de sonidos instrumentales o con
empleo del inglés, ¿no
hay mayores posibilidades de éxito internacional en este mundo que en el del
rock?
- Sí, por supuesto. Además, hay
una apertura mayor a lo que se hace en otros países no anglosajones que la que
existe en el mundo del rock.
¿Es
Europa el mercado natural para las posibles producciones estatales o sería
también posible hoy en día entrar en el mundo anglosajón?
- Creo que va a ser posible. De
hecho lo estamos intentando y parece que vamos a entrar en breve, así como en
Francia y en algún otro país europeo, donde ya tenemos distribución. El mercado
de la música de baile se está internacionalizando, lo cual va a posibilitar
rentabilizar con una mayor facilidad las producciones nacionales, hasta el
momento algo complejo.
Por último dos preguntas
para la polémica fácil. ¿Hay
algo peor, en cuanto a cerrazón musical, que un indie reconvertido en
adicto a la música de baile?
- Sí, supongo que hay millones
de cosas peores. Por otra parte, es un proceso natural que cada vez va a ser
mayor.
¿Y
por qué no se da ese proceso a la inversa -salvo en contadas ocasiones: Moby,
Neneh Cherry-?
- Porque es más normal que la
gente realice el recorrido que va de lo viejo y lo conocido a lo nuevo, que al
revés.