Vetusta Morla es una banda con una fuerza emocional directa, estremecedora, donde las palabras importan. “Las palabras que no existen nos pueden salvar”, dice una de sus letras. Empezando por el título de su debut, Un día en el mundo, que sugiere un fotograma sacado de una historia mayor, una historia épica e inabarcable que se intuye en las experiencias cotidianas, sin acabar de desvelarse, y que es el resultado de nueve años trabajando para llegar hasta aquí, con paradas en el Líbano o el Sahara.
No estamos en los 80, así que el ritmo de edición de discos por parte del Sr. Bragg ya no es el de antes. Él mismo reconocía en esta revista que no puede permitirse cantar como antes, porque su voz se resiente mucho más. No son los mismos tiempos y, aunque el sonido le deba más a una hipotética segunda etapa que inició en los 90 -con más instrumentos, alternando baladas con canciones con algo más de energía-, al menos en los textos Billy Bragg sigue siendo el mismo de -casi- siempre.
Glen Johnson es un tipo contradictorio. Es inglés, pero no deja de soltar puyas contra sus compatriotas (entre otras, “no saben dar palmas”). Nació en Inglaterra, pero se rodea de músicos franceses y se encuentra más cómodo en la Europa continental, por ejemplo. Empezó haciendo discos más instrumentales, menos convencionales, y ha acabado siguiendo el patrón clásico de la canción pop.
Daniel Bejar comenzó Destroyer como un proyecto casi experimental de grabación en su propia casa a principios de los 90, que ha ido combinando con sus colaboraciones en The New Pornographers, Swan Lake y Hello, Blue Roses. Desde sus inicios, Dan fue encontrando su sonido y su visión grabando demos en su cuatro pistas. En 1996 ya tenía suficiente material para lo que sería su debut, We’ll Build Them A Golden Bridge, un disco de folk lo-fi y algo de electrónica. Con la compañía de John Collins, Daniel se metió en un estudio dos años más tarde para grabar City Of Daughters, con un sonido menos casero que su primer álbum.
Con Morrissey conviene diferenciar su música de su persona, al menos a la hora de valorar sus discos. Por eso, no deberían contar sus actitudes, sus declaraciones, sus espantadas; en resumen, mejor olvidarse por un momento de Steven Patrick Morrissey y prestar atención a sus canciones, como las que ahora presenta en su recopilatorio Greatest Hits.
THE RUBY SUNS: Sea Lion (Memphis Industries-Nuevos Medios)
Desde que Panda Bear -o su grupo madre, Animal Collective- aparece en los mismos párrafos que The Beach Boys, nada ha vuelto a ser igual. Citar al grupo de Brian Wilson significaba, hasta hace poco, que había alguien que intentaba capturar su sonido haciéndolo vigente hoy en día a través de sus canciones. Pero Panda Bear, como elemento más destacado, está intentando aprender del pasado para atisbar y mostrar un futuro, una vía nueva en la que The Beach Boys serían ya únicamente los andamios y no la estructura.
Lila Downs (1968 en Heroica Ciudad de Tlaxiaco, Oaxaca, México) es una cantante mexicana. Compositora y cantante especializada en música mexicana y de pueblos indígenas mexicanos entre ellos el mixteco, zapoteco, maya y náhuatl además de las músicas regionales de México, en especial Oaxaca. Comenzó a cantar en clubes de Oaxaca, y en Filadelfia con el apoyo de Paul Cohen. Colaboró en la banda sonora de la película Frida. Algunas de sus canciones más exitosas han sido “Sueño y bendición”, “Estrella oscura” y “La Llorona”. Actualmente vive en Coyoacán, en la Ciudad de México.
De Lila Downs dijo la gran Chavela Vargas que era su sucesora. Casualidad que su último trabajo se llame La cantina (entre copa y copa'. Canta ella baladas rancheras contra el sufrimiento, la soledad y las pupitas del amor. Su música emociona.