Desde 1991, Stereolab viene funcionando con el núcleo principal formado por el compositor y multiinstrumentista Tim Gane y la cantante y letrista Laetitia Sadier. La pareja, que se conoció en un concierto del grupo previo de Tim Gane, McCarthy, ha dado lugar desde entonces no sólo a un matrimonio, un hijo y un divorcio, sino a once discos de larga duración y un montón de grabaciones de menor duración repartidas por varios países y distintos sellos. La cantante francesa del grupo, Laetitia, nos habla del disco Chemical Chords que este viernes presentan en Pontevedra en el Pazo da Cultura.
Evidentemente,
hay músicas para todas las edades. Las Spice Girls tienen su público y Ocean
Colour Scene el suyo, como prueba, una vez más, su disco de grandes éxitos
recién publicado. Lo suyo está basado en el folk-rock de los 60, siempre
influenciados –en el sonido y en la estética- por el movimiento mod, el que
va de los Who y los Small Faces a los Jam y Paul Séller, colega de toda la
vida.
Simon
Fowler, su líder, defiende esta teoría. “Mira, no tengo ningún problema con
las Spice Girls. Cuando era un chaval, me gustaban Gary Glitter y The Sweet, así
que no tengo muchos prejuicios sobre el tema. Y poner a las Spice Girls en el
mismo saco que Radiohead, Oasis o nosotros mismos es ridículo. Obviamente, se
trata de algo para pasar el rato, ¿qué hay de malo en ello? Si los chavales no
se lo pueden pasar bien sin ser criticados, ¿adónde llegaremos? Se trata de
entretenimiento para niños.”
La
defensa está más que justificada. Ocean Colour Scene, grupo de éxito y
considerables ventas, son criticados constantemente por dedicarse a reproducir
un sonido del pasado, sin aportar nada nuevo. Tampoco es algo que le preocupe
demasiado a nuestro interlocutor, ya que él mismo fue crítico musical en el
pasado.
Su
carrera ascendente no fue, contra lo que pueda parecer, meteórica. Después del
fracaso de su primer disco homónimo en 1991, pasaron bastantes años trabajando
sin medios en su continuación, Moseley Shoals (1996), el disco con el
que se dieron a conocer. Desde entonces haneditado Marchin’ Already (1997), B-Sides: Seasides &
Freerides (caras B, 1977), One From The Modern (1999) y Mechanical
Wonder (2001), discos efectivos de contenido similar.
“No
necesitamos a la prensa”, es el veredicto de Fowler. “Llegamos a las listas
de éxito. La gente nos escuchó y les gustamos. Ésa es la única razón de
nuestro éxito. ¡La otra es que somos un buen grupo! Da igual que a alguien en
concreto le guste o no nuestro estilo de música, somos buenos en ello."
Esa
imagen que dan de sí mismos como gente honesta y arrogantes puede ser
irritante, pero a la gente le gusta. Y buena parte de sus seguidores más acérrimos
están en lugares como Irlanda, Escocia y España. Curiosamente, para él España
no se asocia a lo más tópico, sino que tiene que ver con la geografía, la
tradición e incluso la cultura de los pubs y los bares, que conecta con sus
canciones, fáciles de cantar por la gente.
“Ese
tipo de reacción tiene que ser algo celta, aunque también son naciones de
marineros, así que tienen sus tradiciones. En lugares como Irlanda, cantar en
el pub es parte de la cultura, por eso reconocen la importancia de las
canciones, las hacensuyas y se dan
cuenta de que no es nada estúpido.”
Olvidemos
sus intentos como aprendiz de la sociología: la música de su grupo le debe
mucho al folk-rock. Simon
Fowler cita artistas como Joni Mitchell, Fairport Convention, o Neil Young. Curiosamente,
compartía esa devoción con Linda McCartney, la mujer de Paul McCartney.
"Sí, conocimos a Paul McCartney porque su hija y su mujer Linda solían
poner nuestros discos en casa. Llegué a hablar con ella un buen rato y nuestro
interés común resultó ser Neil Young. Ella era encantadora. Cuando
coincidimos en el estudio con Paul para la grabación del tema “Come Together”
para el disco benéfico Help no podía con los nervios. Creo que le llamé
sir incluso antes de que lo hicieran caballero.”
De
todas formas, el elemento más importante en el éxito de Ocean Colour Scene,
les guste o no, es su asociación con la nostalgia por un estilo de vida y un
sonido, algo en lo que han seguido las huellas de Oasis y a lo que ha
contribuido, y mucho, su amistad y colaboración con el padrino de los mods,
Paul Weller. El guitarrista Steve Craddock y el bajista Damon Minichella han
venido acompañándolo en numerosas actuaciones a lo largo de la pasada década
y suelen aparecer juntos en proyectos conjuntos.
No
es que fuera un movimiento oportunista: cuando empezaron a colaborar, Paul
Weller estaba en el peor momento de su carrera, justo tras ladisolución de The Style Council. Pero su presencia fue crucial, sobre
todo cuando la banda estaba a punto de arrojar la toalla. “Nos encontramos en
el 91, al grabar nuestro primer disco. Para el segundo nos ayudó a encontrar
nuestra propia estima, indicándonos que no se trataba de un pasatiempo, que era
justo nuestro mayor temor. Nos dio mucho más de lo que él y todos creen. Si
nuestro manager puede ser considerado el quinto miembro del grupo, Paul Weller
es el sexto.”
Hoy
en día no precisan de su apoyo, ya que sus discos posteriores han sido bien
recibidos y su entusiasmo por dar conciertos permanece inalterable. Justo como
dirían Gary Glitter, The Sweet e, incluso, las Spice Girls, el estrellato pop
es como un novio veleidoso, y no lo importa lo más mínimo que seas una banda
mod de añejo sonido folk-rock.