Afincados en el Área de la Bahía de San Francisco, Rupa & the April Fishes componen música que desafía cualquier clasificación. Su álbum debut, eXtraOrdinary rendition, deja al descubierto influencias de la chanson francesa, el tango argentino, el swing gitano, el folk estadounidense, las cumbias latinas eincluso las ragas indias.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 WILCO BEING THERE
Escrito por Administrator
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 WILCO BEING THERE
WILCO:
Being There (Reprise-Warner, 1996)
La
carrera de Jeff Tweedy se parece a una de esas películas americanas en las que
el chico introvertido va revelando poco a poco su corazón latiente y su mente
sensible. Tweedy apareció en público por primera vez con Uncle Tupelo,
reverenciados por grupos como R.E.M. Eran una banda de canciones desoladoras:
algo así como unos Joy Division cargados con mandolinas y bajo la luna
traicionera, un híbrido que Nirvana investigarían después en su disco Unplugged.
Tal era su fuerza emocional que en más de un concierto sus espectadores salían
llorando.
Lo
que Uncle Tupelo y los dos grupos en los que se desintegraron –Son Volt y
Wilco- hicieron fue servir de pioneros en un camino que ha dado gran parte de
los mejores discos americanos de los 90: el neo-country
o country-rock de esta década, una senda que transitarían también
Jayhawks, Lambchop, Smog o Whiskeytown.
Después
de su separación, Jeff Tweedy reapareció con AM,
el debut de Wilco. Y después de Being
There aún vendría su disco más pop, Sumerteeth,
y sus colaboraciones con Billy Bragg para recrear las canciones de Woody Guthrie
en los dos volúmenes de Mermaid Avenue.
Pero
fue con Being There cuando Tweedy se soltó de los estrechos márgenes del
legado de Uncle Tupelo para explorar todas las posibilidades del sonido y de las
atmósferas en sus canciones. Los 19 cortes del álbum se distribuyeron en dos
discos que se podían escuchar por sí solos aunque, juntos, aspiraban a generar
la misma respuesta que discos dobles clásicos de la historia del rock como London
Calling o Exile On Main Street, álbumes
que contenían declaraciones personales expuestos a través de una generosa
variedad de estilos.
No
se trataba de un disco al uso de rock & roll. Cuando menos, el viaje no seguía
la línea recta. De la acústica al jazz, del soul al honky
tonk, todo recubierto de una ambigüedad que era uno de sus principales
atractivos. Al final, “Dreamer In My Dreams” mostraba la verdad: “All the
good things / they gotta go” –“todo lo bueno se acaba”-, mientras el
grupo mantenía un triste boogie que
no quería acabar nunca. Tras varios finales falsos, cerca del colapso, Jeff
Tweedy anunciaba “That’s it” –“se acabó”-, todavía en lo alto de
sus sentimientos tras haber participado en una sesión clásica, un momento para
descubrirse.