Comenzó con su hermano Tote King en un disco acreditado a ambos cuando casi no alcanzaba la mayoría de edad. Después, en el 2004 llegaría su debut, La selva, al que seguiría una época de inestabilidad. Ahora, perfectamente asentado como una de las mayores realidades del hip hop en castellano, llega su segundo disco, Sangre.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 THE CHEMICAL BROTHERS DIG YOUR
OWN HOLE
Escrito por Administrator
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 THE CHEMICAL BROTHERS DIG YOUR
OWN HOLE
THE
CHEMICAL
BROTHERS: Dig
Your Own Hole
(Virgin,
1997)
¿Dance
o rock? He ahí el dilema,
aunque, si lo que importa de verdad son sus resultados, ¿qué más da? Llamémosle
big beat para quedarnos en un término
medio y así seguro que nos equivocamos menos. Desde luego que se trata de música
de baile, porque a lo que debe apelar sin más, hacer mover los pies y las
caderas, lo consigue irremediablemente. Desde la aparición de su primer disco
en el 95, The Chemical Brothers han dado pie a una nueva forma de hacer música
que ha tenido su mayor aliado en The Prodigy, que ha alumbrado toda la carrera
de Fatboy Slim, que ha propiciado reinvenciones como las de Madonna y que ha
auspiciado toda una corriente de imitadores de segunda y de recopilaciones
techno de tercera.
Además, aunque sus instrumentos son platos de pinchadiscos, samplers y teclados, The Chemical Brothers se comportan como auténticos
rockeros. Conciben su música no como temas aislados, sino alrededor del
concepto de canción, con invitados especiales y tratamientos distintos. En
directo triunfan y enfervorizan a las masas, convirtiéndose en el mejor espectáculo
que hoy en día se pueda disfrutar en un gran escenario. Y, por si fuera poco,
exigen a su audiencia, desde el mismo título de su tercer disco, que se rindan
y entreguen sin contemplaciones a su música.
Lo difícil en su caso, ya que su importancia en los 90 es indiscutible, es
decidirse por uno de sus tres discos. Exist
Planet Dust, en el 95, trajo la sorpresa, la gran música surgida de tierra
de nadie para conmover los cimientos del suelo que pisas. Dig
Your Own Hole, en el 97, sobrepasó todas las expectativas y definió una
nueva forma de hacer dance-rock sin
miedo a la experimentación. Y Surrender,
en el 99, marcó la culminación de un estilo, dejando las puertas bien abiertas
a nuevas vías y a un nuevo siglo.
Pero es Dig Your Own Hole el que
significa un mayor avance sobre su antecesor y el que marca el camino que se
repetiría en Surrender, aunque ahí
hubiera dos aciertos –“Music: Response”, tributo a Kraftwerk, y “Out Of
Control”, uno de sus mejores momentos, junto a Bernard Summer de New Order y
Bobby Gillespie de Primal Scream- que no tenían antecedente alguno.
Para quienes se acercan desde el rock, “Setting Sun” es su himno, cantado
por Noel Gallagher (al igual que “Let Forever Be” en su siguiente disco) al
más puro estilo “Tomorrow Never Knows” de los Beatles. Sin embargo, la
energía que corre por sus estrías debe más su razón a la reverberación de
sus golpes percusivos, como en “Piku”, “Elecktro Bank” o “Block Rockin’
Beats” (el “Whole Lotta Love” de la generación del baile en los 90, y la
primera parte de su continuación en “Hey Boy, Hey Girl” dos años después).
Aunque sus mayores logros están en “Where Do I Begin”, una nana sonámbula
cantada por Beth Orton (en la misma onda de la que ella misma hacía en el
primer disco y de la que Hope Sandoval hizo en el tercero) y los nueve minutos
alucinados de “The Private Psychedelic Reel”, con gente de Mercury Rev en
una colaboración que también se repetiría en Surrender.