“Quería abrirlle unha boutique á miña muller; sempre lle gustou a lencería e o encaixe de Camariñas... Eu, sen embargo, que sempre fun un freudiano do extrarradio, gran amante do queixo de tetilla, falei con Carminha, a miña esposa e mentora, para destinar os cartos da tenda de novidades textís a viño e punk, mantendo o nome da boutique inalterado. Novedades Carminha somos tres, un pouco oligofrénicos pero boa xente. Gústannos os vinilos e os casetes por igual. Ademais somos o grupo favorito de Marichalar...” Así se presentan eles.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 PORTISHEAD DUMMY
Escrito por Administrator
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 PORTISHEAD DUMMY
PORTISHEAD: Dummy (Go Beat - Mercury, 94)
Es
difícil dejar de pinchar este disco: con tan sólo una voz, los teclados, un
sampler y la percusión guiándolo todo, Dummy
te fuerza a escuchar los silencios, la esencia de un golpe de ritmo y las
texturas ensombrecidas y cautivadoras que nacen del más pequeño cambio, del
scratch de los vinilos o de cada instrumento que se va añadiendo.
Puede
que suene preciosista, pero Dummy no
llama la atención por utilizar ninguna estrategia, ni siquiera es consciente de
su apego a las bandas sonoras de las películas de cine negro ni de su gloriosa
modestia. Los samplers de Weather Report, Isaac Hayes, War o el tema de la serie
Misión Imposible son usados con tal maestría que añaden un
ambiente colosal con, sorprendentemente, el mínimo esfuerzo.
La
vocalista Beth Gibbons interpreta las canciones con frialdad, cambiando a menudo
la personalidad de su voz para encajar en el tono de cada tema, logrando que
suenen misteriosas y dramáticas. Puede sonar a Björk o a Billie Holliday, pero
el entumecido corazón roto es su tema recurrente, culminando en el casi
insoportable estribillo de “Sour Times”, una canción funeraria que repite
obsesivamente “nobody loves me, it’s true” –“nadie me ama, es
cierto”-.
El
contraste de su crispada voz de tono cabaretero puesto contra las discordes
percusiones puede causar tanto quebranto a la cabeza como admiración por el
resultado de la yuxtaposición. Por decirlo de otra forma: éste es el tipo de
disco que Sinead O’Connor y la mismísima Sade matarían por firmar si
asumieran un mínimo de riesgo.
Dummy brilla con una melancolía majestuosa. Desde un ángulo, su
blues lánguido ocupa un terreno similar al de sus paisanos –de ciudad y de
estado de ánimo- Massive Attack y al de toda la familia de Bristol. Desde el
otro, se trata de paisajes ambientales de una naturaleza feroz y terroríficamente
vanguardista. Las composiciones profundamente evocativas de Geoff Barrow
actualizan el legado de Ennio Morricone o John Barry, aunque gran parte de los
sonidos fueron grabados directamente en vinilo y luego se mezclaron, creando
ambientes pesados en lugar de efectos de segunda mano.
Pobre
Portishead. No el grupo, sino la ciudad de la que tomaron el nombre. Desde Dummy estará siempre unido a la máxima tristeza. En el momento de
su edición puede que no fuera el futuro, sino uno de los futuros posibles,
aquel en el que Portishead era un lugar a visitar, desolado y exquisitamente
hermoso.