Afincados en el Área de la Bahía de San Francisco, Rupa & the April Fishes componen música que desafía cualquier clasificación. Su álbum debut, eXtraOrdinary rendition, deja al descubierto influencias de la chanson francesa, el tango argentino, el swing gitano, el folk estadounidense, las cumbias latinas eincluso las ragas indias.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 MASSIVE ATTACK BLUE LINES
Escrito por Administrator
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 MASSIVE ATTACK BLUE LINES
MASSIVE
ATTACK: Blue Lines (Virgin, 91)
Desde
el momento de su edición, allá por el principio de la década, la relevancia
de este disco no ha dejado de ganar enteros. Tanto, que hay que reconocer ya que
encabezaría una hipotética lista de lo mejor de los 90 sin duda alguna. Más aún,
habría que situarlo por encima del podio, más allá de cualquier calificación,
simplemente porque los demás, todos los demás, ni pueden pretender igualársele
ni deben. Juegan en otra liga.
Las raíces de Massive Attack podrían ubicarse en aquellos colectivos que en
los 80 se dedicaban a montar todo tipo de actividades –conciertos, fiestas,
sesiones de pinchadiscos, grabaciones...- alrededor de la música, llamados sound
systems, y, más concretamente, aquel que encabezaron en su ciudad, Bristol.
Aunque, también en esto, tuvieron que inventarlo todo y convertirse en
precursores, haciendo historia al tiempo que aprendían. Allí coincidieron con
Nellee Hooper –fundador de Soul II Soul y productor decisivo en la carrera de
Björk-, gente de Portishead –los que mejor entendieron el dolor de Blue
Lines para desarrollarlo después en su obra-, Smith & Mighty o Gary
Clail.
Sin abusar de los superlativos, Massive Attack recogieron los cambios de la época
en la música dirigida a la pista de baile y sentaron las bases de lo que vendría
detrás. Da igual que le llamasen trip-hop.
Lo que cuenta es que hubo que inventar una etiqueta para algo que no tenía
precedentes ni comparación. Después de Blue
Lines, las fronteras que separaban el soul, el funk, el reggae, el house, la
música clásica, el hip-hop y el pop espacial desaparecieron para siempre, al
menos para los que supieron darse cuenta de que, a partir de ese momento, no había
vuelta atrás. Es más, el mayor avance y cruce de los 90, la influencia de la música
de baile sobre el rock, sólo pudo empezar a fraguarse después de tal hito.
También con ellos el semi-anonimato cobró carta de naturaleza en el mundo del
pop. Durante un tiempo, hasta que empezaron a girar con su segundo disco,
Massive Attack fue entendido más como un colectivo que como un grupo. El núcleo
que había tomado las riendas del proyecto –Daddy G, 3-D y Mushroom- se unió
en torno al hip-hop y contó para su disco de debut con la voz dolorida y llena
de soul de Shara Nelson, el abuelo del reggae Horace Andy con su tono delicado e
íntimo, el sonido de tormenta en calma de Tony Bryan y el rap de la futura
estrella en solitario Tricky –en aquel entonces, el chaval Tricky-.
Todo ello sin mencionar a la exquisita orquesta de 40 instrumentos, que
interpretaron, para su orgullo, los instantes más dramáticos logrados por una
sección de cuerda en lo que es ya, también, el single de la década:
“Unfinished Sympathy”–sólo “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana será
recordado con la misma intensidad-. Evidentemente, insuperable e insuperado.