Comenzó con su hermano Tote King en un disco acreditado a ambos cuando casi no alcanzaba la mayoría de edad. Después, en el 2004 llegaría su debut, La selva, al que seguiría una época de inestabilidad. Ahora, perfectamente asentado como una de las mayores realidades del hip hop en castellano, llega su segundo disco, Sangre.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 MANU CHAO CLANDESTINO
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CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 MANU CHAO CLANDESTINO
MANU CHAO: Clandestino (Virgin, 98)
Su paso por Mano Negra, grupo del que fue algo más que su cantante
–ideólogo es lo menos que lo podemos considerar- sería suficiente para
guardarle un lugar privilegiado en el panteón de los ilustres del rock a este
lucense emigrado a París por el trabajo de su padre, periodista deportivo en
Radio Francia Exterior. Con Mano Negra tuvo lugar la mayor actualización de los
postulados de The Clash, diez años después, y dándole entrada a todos los
ritmos del mundo que se cocían en las barriadas populares del extrarradio de
las grandes ciudades francesas. Sin ellos no hubiera existido el rock latino tal
y como lo conocemos, con todo lo bueno –y lo malo- que trajo después.
Sí, durante años, Manu Chao comandó una nave a la deriva en su
planteamiento comercial pero que, al mismo tiempo, hacía el rock más vivo y
vigoroso del planeta, desde la misma capital que daba a conocer al mundo la música
africana moderna y que volvía sus ojos hacia América Latina. El grupo, abierto
y verdaderamente cosmopolita en su formación, acabó desmembrado después de
recorrer Sudamérica en un carguero y la Colombia más inhóspita en unas gira
suicida en tren, en los que la resistencia iba en proporción directamente
inversa a las deserciones, y en contra de la opinión de sus asesores que insistían
en acabar de dar la puntilla a mercados como el anglosajón y el japonés,
conquistados por primera vez en muchos años por un grupo europeo no británico.
Todos despotricamos en contra de aquellas aventuras sentimentales y
alocadas cuando supimos de la desintegración de Mano Negra. Pero lo que
desconocíamos era que en aquellos parajes Manu Chao estaba tomando consciencia
de sus raíces –y de la situación del Tercer Mundo- para darle forma a un
disco que, entonces, ni remotamente sospechábamos.
En el 98, cuando la pista de Manu Chao parecía definitivamente perdida,
apareció Clandestino, sin duda el mejor disco en castellano de los 90,
centrado en una simple idea compositora –la situación de los desheredados del
mundo vista desde sus viajes alrededor de medio mundo- y escrito simplemente con
una guitarra acústica. En él cita, sin llegar a tocar realmente, salsa, son,
reggae, pop latino y folk africano, todos dispuestos al servicio de unas
canciones cantadas en castellano –90%-, francés e inglés. Si antes los
samplers eran los sonidos que hacían aparatosos los temas de Mano Negra, ahora
simplemente adornan las canciones, mucho más cercanas a la desnudez de las raíces
de los pueblos a las que se deben y a las que homenajean. Es un disco en el que
cada canción se une la siguiente
sin pausa, como un viaje en tren que disminuye su velocidad en cada estación a
lo largo del camino, pero sin llegar a parar, con tal encanto, ingenio yprofundidad que dan forma a una extraña y poderosa combinación de
virtudes para un músico pop.