Afincados en el Área de la Bahía de San Francisco, Rupa & the April Fishes componen música que desafía cualquier clasificación. Su álbum debut, eXtraOrdinary rendition, deja al descubierto influencias de la chanson francesa, el tango argentino, el swing gitano, el folk estadounidense, las cumbias latinas eincluso las ragas indias.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 JEFF BUCKLEY GRACE
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CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 JEFF BUCKLEY GRACE
JEFF BUCKLEY: Grace (Columbia-Sony, 94)
¿Qué pensar de un disco de debut que mezcla brillantes canciones
originales con temas de Nina Simone, Leonard Cohen o de un tal Benjamin Britten?
Pues, evidentemente, que su responsable no es un cualquiera y que tiene que
estar muy seguro de lo que se trae entre manos. No, no hablamos de un
desconocido. Cuando Jeff Buckley apareció casi por sorpresa en el 94 –antes sólo
había editado un EP de cuatro canciones en directo, Live
At Sin-é-, se le pudo ubicar fácilmente por ser hijo del atormentado y
gran cantautor Tim Buckley, que había fallecido unos cuantos años antes víctima
de la droga y de sus depresiones. No servía de nada: Jeff casi no había
conocido a su padre y renegaba de él por haberse fugado de su casa cuando aún
era un niño. La mala suerte hizo que Jeff acabara prematuramente su carrera,
como su padre, aunque en su caso ahogado en el Mississippi dos años después de
publicar su debut.
Grace destaca en una primera escucha, sobre todo, por la brillantez
vocal de Jeff Buckley, su instrumentación ambiciosa y un sentimiento de ser
fiel y verdadero al espíritu de las canciones, así que poca importancia tiene
que tres de ellas sean versiones. Canciones nuevas llenas de inventiva,
versiones insospechadas y una voz tan profunda y inusual como la de su padre son
sólo algunos de los elementos característicos de lo que fue un talento único.
Su primer y único disco editado en vida es un álbum definido por sus extremos
y, ciertamente, no es para oyentes que dejan de lado el hard rock sin darle una
segunda oportunidad. Buckley canta con poder y una intensidad perturbadora. Los
textos que vieron la luz después de las mezclas muestran un artesano muy
meticuloso a la hora de componer y que trata de enfrentarse, a través de la
poesía, a un amplio abanico de emociones y percepciones.
El trabajo de guitarra de Buckley desafía cualquier definición: espartano y
cristalino en “Lilac Wine” o “Hallelujah”, melancólico y acústico en
la maravillosa “Lover, You Should Have Come Over” o como un muro de sonido
eléctrico. Si hay que sonar como Led Zeppelin, Buckley lo hace y no pide perdón,
como en “Mojo Pin” o “Grace”, ambas co-escritas con el antiguo
guitarrista de Captain Beefheart, Gary Lucas. Además, cuenta con una gran labor
de equipo, gracias a la percusión de Matt Johnson, el bajo de Mick Grohndahl y
pinceladas de color de una sección de cuerda, un órgano y tablas. Grace
es fascinante, difícil de escuchar y un trabajo muy sólido. Nunca lo
confundirías con cualquier otro disco.