“Quería abrirlle unha boutique á miña muller; sempre lle gustou a lencería e o encaixe de Camariñas... Eu, sen embargo, que sempre fun un freudiano do extrarradio, gran amante do queixo de tetilla, falei con Carminha, a miña esposa e mentora, para destinar os cartos da tenda de novidades textís a viño e punk, mantendo o nome da boutique inalterado. Novedades Carminha somos tres, un pouco oligofrénicos pero boa xente. Gústannos os vinilos e os casetes por igual. Ademais somos o grupo favorito de Marichalar...” Así se presentan eles.
CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 BJORK DEBUT
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CAMPUS GALICIA MEJORES DISCOS DE LOS 90 BJORK DEBUT
BJÖRK:
Debut (One Little Indian-Polygram, 1993)
La
voz de Björk no tiene parangón: se desliza por las notas como una gota de agua
a lo largo de una hoja, se vuelve brusca, muestra su vulnerabilidad y sale
desbordada como si hubiera algún obstáculo que le impidiese cantar, para
acabar desarmando como una soprano culminando la última aria de su vida. Tamaña
voz sólo podría ser de alguien que se haya pasado su vida entera abusando del
Marlboro o de alguien que viniera de un país con un idioma gutural en el que la
gente tiene apellidos como Gudmundsdottir –el de la propia Björk-.
A
finales de los 80, después de haber grabado ya un disco de jazz con once años
en su Islandia natal, Björk saltó a la fama de mano del excéntrico sexteto
The Sugarcubes -los B-52's europeos- donde, curiosamente, ella era la que infundía
vida terrenal a tan alienígena proyecto. En aquellos tres discos su voz quedaba
siempre retumbando en el aire, inundando cualquier espacio que les cediera unos
minutos.
La
pasión de la islandesa, una vez disuelto el grupo, se centró en las pistas de
baile. Colaboró con 808 State y se metió en un estudio con Nellee Hooper, la
mitad de Soul II Soul. Cualquier idea preconcebida que se pudiera tener entonces
del resultado de aquellas sesiones saltó por los aires cuando Debut
asomó tímidamente para darle a la música de los clubes la dignidad que
siempre había buscado, a través de una experimentación nada forzada y gracias
a colocar su voz al frente y justo en el centro de todo.
Debut es un álbum enteramente de Björk, en el que se tiene la
impresión de que sus canciones habían viajado en su mente, como preciados
secretos, durante años, pero en el que la colaboración de Nellee Hooper es
también vital, al conseguir transformar unas ideas en bruto en un plato exótico
sin que suene confuso o sobrecargado.
Sus
canciones oscilan entre un desorbitado sentimiento soul y un susurrante lamento
jazz, a las que la entonación camaleónica de la voz mejor dotada y más versátil
del pop les va como un guante de seda: el funk vigoroso de "Big Time
Sensuality", el ambient de "One Day", el techno de "Violently
Happy", el popintoxicante de "There's More To Life Than This", la delicadeza
arábiga de "Venus As A Boy", el jazz experimental de "The Anchor
Song", la balada con arpas "Like Someone In Love", que podía
haber salido de cualquier película en blanco y negro de Judy Garland, o los
complejos arreglos orquestales de "Aeroplane". Aún hoy, al
escucharlo, uno se siente tan lleno de gozo como el que expresa esta pequeña
islandesa que un buen día demostró estar poseída por el placer en todos y
cada uno de sus sentidos y de los poros de su piel.