Formación: Héctor Peña (voz, piano y guitarras) y Miguel Anxo Fernández (Cherry) (voz, bajo y guitarras). Procedencia: Ribadeo (Lugo). Estilo: Rock acústico. Contacto:
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y myspace.com/zoragabbara. Teléfono: 677636595. Acaban de publicar su primera maqueta.
Jacques
Cousteau, el intrépido explorador de los mares del mundo, murió hace unos años.
Concretamente en 1997, a la edad de 87 años. Ed Simons y su colega Tom Rowlands,
que acaban de cumplir 31 y están defendiendo su cuarto disco Come With Us,
hablan del investigador francés por un documental que acaban de ver, relacionándolo
con su propia experiencia. "Ésa es una persona que, cuando era joven, tenía
una especial habilidad en algo, y la continuó hasta sus últimos
momentos," dice Ed. "Eso me hizo preguntarme qué es lo que voy a
hacer más adelante, cuando sea mayor como él."
Aún
es joven para tener una crisis de la mediana edad. Por suerte, su colega, el
rubio Tom, parece tener la respuesta, y ésta no entraña expediciones
submarinas. "Hacer música es lo que más disfrutamos. Estamos bastante
centrados en ello. O, para decirlo de otro modo, no tenemos nada más que
hacer."
Lo
cierto es que, desde que se encontraron en la Universidad de Manchester en 1989,
no han hecho otra cosa que pinchar discos y hacer música. Ha habido sus
interrupciones -Tom fue padre el pasado otoño y en el 2000 se tomaron unos
meses mientras su estudio era remodelado- pero, básicamente, ser The Chemical
Brothers es un trabajo a tiempo completo. A cambio, nos han dado dos discos de
mezclas -Live At The Social Vol. 1, en 1996, y Brothers Gonna Work It
Out, en 1998-, varias noches sin dormir –como las de sus memorables
actuaciones en Benicassim, que seguro repetirán este año- y, lo más
importante, cuatro discos en seis años.
De
hecho, su productividad remite más a la de los Beatles que a la de otras
figuras de la electrónica actual. "De repente me cansa pensar que hemos
hecho cuatro discos en seis años," dice Tom, sonriendo.
Se les nota su pasión. Durante la conversación no dejan de hablar de música:
Elton John, Michael Jackson, hasta Britney Spears. "Eso es algo que hace
difícil hacer música: hay tanta," confiesa Tom. "Escuchar a otros
artistas nos hace mucha ilusión. Aunque también es parte de lo que te impulsa
a componer, porque escuchas tantas cosas que no tienen la más mínima chispa de
ingenuidad u originalidad."
Para Come With Us no tenían una idea preconcebida. "No queríamos
entrar en el estudio y hacer un disco simplemente por hacerlo," dice Ed. Y
-curioso en un dúo que ha trazado un puente entre la música de baile y el rock-
la inspiración sobre cómo enfrentarse a su cuarto disco llegó de un grupo que
frecuentemente ha seguido la misma carretera, aunque en dirección contraria:
U2.
"Son
ya bastante mayores, y han hecho mucho," continúa Ed. "Pero siempre
comentan que entran en el estudio queriendo hacer su mejor disco. Los dos
tenemos el mismo espíritu, aunque de una forma natural. El estudio te crea una
presión que lo hace difícil. Queríamos mantener la excitación que siempre
tuvimos al hacer discos, y al tener cosas con las que nos encontrábamos a
gusto."
"Cuando
empezamos, nunca tenemos la idea completa. La forma en que lo hacemos es crear música
que inspira más música. Al final se convierte en algo que no reconoces. Sólo
queríamos lograr algo con lo que sentirnos tan orgullosos como nuestros
primeros tres discos, la continuación de lo que habíamos hecho. Y, espero,
parte de ese proceso es intentar cosas nuevas."
"No
gustó mucho Surrender, nuestro tercer disco," dice Tom. "Era
casi perfecto. Nos llevó un tiempo olvidar aquel hito y pensar en algo nuevo
sin tomarlo como referencia. Incluso, si algo sonaba parecido, quedaba
descartado, por muy bueno que fuera."
Si
en aquel disco colaboraban Noel Gallagher –de Oasis-, Bernard Summer –de New
Order-, Bobby Gillespie –de Primal Scream-, Hope Sandoval –de Mazzy Star- o
Jonathan Donahue –de Mercury Rev-, ahora son Beth Orton y Richard Ashcroft los
invitados. "Nos gusta la idea de que entre y salga gente," dice Ed.
"Hemos hecho cuatro discos y, sin ser un colectivo, hay voces que ya forman
parte de The Chemical Brothers."
Dados
los paisajes épicos de muchas de las canciones del dúo, es una sorpresa que la
duración media de sus álbumes esté en 56 minutos. Come With Us no
escapa a ese patrón. "Bastante digerible, ¿no?," comenta Tom.
"Cuando lo escuchas completo no parece que hayas estado escuchando una hora
de música. No hay ningún relleno."
Aparte
de las pruebas a que someten sus canciones en sus sesiones de pinchadiscos, no
hay nadie más que interfiera en su trabajo. Al igual que sus tres discos
precedentes, éste ha sido producido por ellos mismos. "Trabajar con
alguien de fuera no funcionaría. La clase de producción que se hace
habitualmente es para nosotros la música en sí. La visión es nuestra,"
dice Ed, "y no me puedo imaginar a nadie más haciéndolo."
Tom
Rowlands y Ed Simons puede que no lleguen a vivir tanto como el capitán del
Calypso, pero, por ahora, su destino está más que marcado. "La gente nos
pregunta si queremos hacer otras cosas, si queremos producir a otros grupos, si
queremos componer para el cine," concluye Tom. "La respuesta es no.
Nos gusta ser The Chemical Brothers. Esto es lo que hacemos y lo que disfrutamos
realmente."