Uf. Hablamos de alguien que ha actuado en películas de Woody Allen, Brian De Palma, Christopher Nolan, Robert Reford, Joel y Ethan Cohen… De alguien que ha sido la imagen de L’Oréal y Louis Vuitton. De una joven que a sus 24 años tiene enamorada a la mitad del planeta. De una actriz que tiene entrada a las fiestas más selectas, a la clase preferente de los aviones y, suponemos, a la barra libre allá donde se le antoje.
¿Es
posible ser un icono del rock independiente a los 41 años y, además, mantener
intacta la credibilidad? ¿Y, más difícil aún, después de haber formado
parte de una de las bandas más reverenciadas de los últimos años? ¿Y, para
rematarlo, tardar más de nueve años en editar un tercer y nuevo disco? Sí: la
mujer en cuestión se llama Kim Deal, formó parte de los Pixies, es la líder
de The Breeders y presenta Title TK.
Nueve
años después del hito en el ámbito independiente,Last Splash, y del éxito “Cannonball”, quedaban ya pocas esperanzas
de ver el regreso de The Breeders, el grupo formado por Kim Deal -antigua
bajista de los Pixies- con su hermana gemela Kelley. Los líos judiciales de
esta última, como consecuencia de sus problemas con las drogas, y los continuos
cambios de formación han mantenido la duda hasta el último momento. Hoy, en el
2002, se puede decir que Last Splash tiene continuación. Title TK muestra
en forma a una banda que fue creada en 1990. Al habla con Kim Deal.
¿Quién
compone The Breeders hoy en día?
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The Breeders somos mi hermana Kelley y yo, con tres miembros nuevos: Richard
Presley en las guitarras, Mando López en el bajo y José Medeles en la batería.
¿Cómo
ha sido el encuentro entre los antiguos y los nuevos componentes del grupo?
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En 1999 grabé las tres primeras canciones del nuevo disco con Steve Albini,
productor con el que ya habíamos grabado antes y que trabajó, por ejemplo, en In
Utero, de Nirvana. Quedé muy contenta con el resultado, pero todavía no
tenía grupo. Entonces decidí componer más canciones y tomarme unos tragos. En
marzo del 2000 me encontré con Mando López y Richard Presley en un bar en
Nueva York. En aquel momento formaban parte de Fear, un grupo punk rock de Los
Ángeles. A partir de aquel momento comenzó nuestra colaboración, y así se
incorporaron a The Breeders.
Creo
que el título del disco ya ironiza un poco sobre todo el tiempo que te ha
llevado producir un nuevo álbum de The Breeders.
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Sí, en los
Estados Unidos, los periodistas usan el término Title TK cuando se
refieren a un disco que ya existe pero del que se desconoce el título. Cuando
trabajábamos en el nuevo disco tenía una cartulina en la que había escrito
esa denominación y me empecé a quedar con la idea de que no era el título
ficticio, sino el real. La idea se fue convirtiendo en algo cada vez más
sorprendente, y así se quedó. Creo que quedaría muy bien en un cinturón de
un boxeador del peso máximo.
Tus
nuevas canciones han sido grabadas utilizando exclusivamente equipo analógico
y, además, eres de las más fervientes defensoras de esa forma de grabar.
El
sonido digital no existe en realidad. Intenta incorporar ese sonido en un
ordenador y no funciona. Usar la tecnología digital te hace perder la dimensión
de la música. Nosotros no podemos relacionarnos bien con un ordenador, porque
lo único que consiguen es copiar un sonido sin alma. Es lo que le pasó a Clyde
Stubblefield, el batería de James Brown. Su forma de tocar ha sido copiada por
muchos y muestreada con los ordenadores; incluso Madonna lo ha hecho. Nosotros
preferimos tocar la batería de verdad a usar un trozo de música gracias a la
tecnología digital.
¿Te
molesta que vuestra música se puede descargar por toda la cara de Internet?
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No, es como
cuando la grabas de la radio. Cuando escuchamos una buena canción siempre
queremos enseñársela a los amigos. Obviamente, la cosa cambia cuando hay gente
que compra el compacto, lo graban y, después, lo revenden. Eso es ilegal. En
Internet puedes encontrar muchas rarezas. Vale la pena para buscar canciones que
conoces pero de las que no sabes ni el título. Nosotros lo hacemos a menudo.
¿Pasarán
otros nueve años antes de escuchar un nuevo disco de The Breeders?
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No. Me gusta pensar que el disco que edité con el nombre de The Amps, después
del segundo disco de The Breeders, es, en realidad, un disco de este último
grupo. Al menos así debería haberlo hecho. En cualquiera caso, esta vez les he
informado a los nuevos componentes del grupo que han entrado en una especie de
Mafia y que mataré a quien intente abandonarnos.