Tras el primer gran paso en falso del gran grupo de rock americano de los últimos 25 años que resultó ser el disco Around The Sun, REM ha vuelto la vista atrás como nunca antes, algo que siempre evitaron hacer de forma directa. Además de tomar como referencia parte de sus discos de los 80, el grupo de Michael Stipe, quien contesta a estas preguntas, ha apretado a fondo el acelerador en un disco eléctrico como ninguno en su trayectoria, con la salvedad de Monster. Accelerate: movimiento calculado, medido, pero efectivo y logrado.
Bajo un prisma genuinamente escocés,
el grupo Teenage Fanclub lleva ya una década firmando esbeltas canciones
poperas de vocación clásica, impecables composiciones de guitarras amables y
melodías primorosamente ensambladas, sin perder de vista redundantes y
gloriosas referencias de un santuario ineludible del que forman parte artistas
clásicos como los Byrds, los Big Star de Alex Chilton, el Beach Boy Brian
Wilson, Neil Young o los propios Beatles.
Asentados, al igual que los fab
four de Lennon y McCartney, como una entente cordial y madura de
compositores y cantantes, los de Glasgow han abundado en su fórmula de probados
resultados -que se lo digan a sus paisanos Travis- y han vuelto con un disco
titulado Howdy! (hola en trasnochado slang
coloquial americano).
-
Con este disco cerráis diez años de andadura y habéis recuperado a vuestro
primer batería. ¿Volvéis de alguna manera a comenzar de nuevo?
-
Sí, en realidad lo es. Sentimos una nueva vitalidad. Al hacer el último disco
tuvimos algunas problemas con nuestro anterior batería Paul Quinn, que quería
hacer otras cosas. Hemos vuelto con Francis McDonald y nuestros primeros
conciertos fueron muy bien. Por ejemplo en el Santi-Rock de Galicia. Aunque había
mucha gente, era el primero con Francis y fue un poco impresionante para él.
Pero ha sido muy excitante volver a recuperar después de diez años la formación
original.
-
También ha desaparecido vuestra discográfica Creation. ¿Por eso habéis
tardado tres años en volver a grabar?
-
En parte sí. También e estuvimos bastante tiempo de gira con el último álbum.
Y nos tomamos algo de tiempo libre para cambiar de casa. Hace un año nos
metimos en el estudio seis semanas y, después de escuchar lo que habíamos
hecho, tres semanas más. Fue entonces cuando Alan McGee, nuestro editor, nos
contó que iba a poner fin a Creation. Nos pasamos seis semanas mezclando y le
mostramos el disco a Columbia que, como propietaria del 49% de Creation, tenía
preferencia. Por suerte se decidieron a sacarlo.
-
Sois definitivamente un trío.
-
Tenemos algunos instrumentistas de apoyo para el directo y los discos, pero sí
que somos un trío de compositores, tres personas que trabajan de igual a igual.
Francis McDonald toca con nosotros en directo, pero no va a ser un miembro
permanente porque él tiene sus propios proyectos con su sello discográfico.
-
No resulta fácil distinguir las composiciones de cada uno ¿Cuáles son
vuestras señas de identidad?
-
Aunque nosotros acreditamos los temas, la gente suele jugar a adivinar qué tema
cantamos cada cual. Cada uno tenemos nuestra personalidad como compositores,
pero cuando ensayamos evolucionamos a partir de una idea básica. También
hacemos todos armonías y eso da un carácter unificador. Pero cada uno tenemos
nuestra perspectiva. Raymond escribe sobre chicas partiendo de un acorde a una
idea vocal. Yo supongo que trabajo más la melodía y los acordes, y las letras
son un poco personales. Gerard está entre los dos.
-
Mucha gente cree que hacéis la misma hermosa canción una y otra vez.
-
Aunque no lo veo como una crítica, no creo que lo hagamos. Si escuchas nuestros
discos con detenimiento verás que evolucionamos. Claro que no somos una de esas
bandas que se pone al día utilizando electrónica, pero a nuestra manera también
cambiamos un poco disco a disco. Creo que eso es mejor a lo que hace gente como
Bowie que cambian continuamente y sólo muy de vez en cuando hace un disco
verdaderamente bueno.
-
¿Que aporta este disco respecto a los anteriores?
-
Es difícil de decir: seguimos buscando la melodía perfecta, pero hemos
trabajado más los arreglos y la estructura dinámica de las canciones Hemos
usado cuatro baterías distintas y añadido algunos loops
que no son habituales en nosotros. La estructura de temas como “Dumb, Dumb,
Dumb” es bastante inusual en nuestra carrera. La melodía está cantada a
contrarritmo.
-
Se os ha relacionado con el noise y el
brit pop, dos escenas con las que no
tenéis demasiado que ver.
-
Sí, incluso con el grunge cuando
giramos con Nirvana. Hemos tocado también con bandas amigas como Sonic Youth.
No es nuestra música, pero compartimos aspiraciones, actitud y el deseo de
hacer canciones al margen de escenas, modas y presiones de las discográficas.
-
Vuestras referencias musicales vienen de los sesenta. ¿No os gustan bandas
contemporáneas?
-
Ésa es otra cosa que se dice: la gente tiene una percepción de nosotros como
si fuéramos una banda muy influenciada por los Beach Boys y los Beatles, pero
nos gustan también bandas muy contemporáneas como Gorky’s Zigotic Mynci, o
los Folk Implosion de Lou Barlow Acabo de comprar el disco de Daniel Johnson,
que me parece muy bueno.