Tras la reedición de su primer disco, aquí está ya el nuevo álbum de La Casa Azul, La revolución sexual. En él Guille Milkyway sigue moviéndose en los mismos parámetros que han hecho de La Casa Azul un grupo venerado y con un culto especial: melodías pop, estribillos pegadizos y tarareables y textos que hablan de malos momentos en la vida de su compositor. Esta semana se presentan en A Coruña y Vigo.
A menudo, la brillantez y la
popularidad de los creadores de la bossa nova, como Joao Gilberto o Antonio
Carlos Jobim, ha eclipsado los progresos de artistas contemporáneos brasileños.
Marcio Faraco, nacido en el Sur de Brasil y residente en Francia, susurra como
Gilberto y toca la guitarra al modo de Jobim o Milton Nascimento. En su segundo
disco, Interior (Universal), vuelve a desarrollar ritmos brasileños con
ecos africanos y europeos. Discos como éste muestran cómo sonaría la bossa
nova hoy en día. Y una sorpresa: al principio del compacto, conviene darle
hacia atrás al lector: allí están las mismas canciones en versiones
totalmente acústicas, escondidas antes de su inicio.