La taza medio llena y la sonrisa en los ojos. Alberto Matesanz (50% del dúo afrancesado Plastic d’Amour) llega a su segundo disco, Ventajas de ser optimista, con un ánimo más elevado, más animado, menos melancólico que en lo que fue su primer disco en solitario, Sol de medianoche. Ahora lo que quiere es que este disco -que grabó en su estudio casero y que modeló en Nashville con la ayuda de Brad Jones- se escuche bajo el sol de mediodía. Al habla con el doble hispano de Adrian Grenier.
La
propuesta de Fon, Hall, Iván, Pablo, Paco y Raúl siempre mantuvo la
curiosidad. En principio, por ser uno de los escasísimos grupos de rock que
trabajaron durante la década de los 90 con vocación de llegar al gran público,
a medio camino entre el pop apto para radio-fórmulas y los grupos de vocación
y necesidad independiente. Con Ultrasónica el cambio es espectacular: un
grupo que le pierde el miedo a experimentar en el estudio, siguiendo la estela
de Radiohead, aunque sin perder nunca el sentido de canción con melodía. De no
haber tanta mente cegada por los prejuicios, Ultrasónica sería el disco
estatal del 2001, y de ser otra la realidad de los medios, vendería como
raciones de pulpo en el San Froilán. Tanto dio de sí que, al final de este
mismo año, se publica una nueva edición incluyendo un segundo disco con más
de veinte canciones inéditas llamado “Sesiones perdidas”, del que destacan
“Espacio denso”, “Bailar” y “Si tú...”, tal vez las tres únicas
que podrán haber entrado sin problemas en el primer disco.