Alejandro Martínez (compositor, instrumentista, arreglista y productor) y Marina Gómez (voz) empezaron grabando una versión de The Beatles, casi sin querer. De ahí a las maquetas, en canciones que empezaron a surgir para abarcar gran parte de sus influencias, desde el bolero a la electrónica, pasando por la bossa-nova, el country-folk, la canción melódica italiana de los setenta, el sonido ochentero y el indie de más o menos toda la vida, pero también mirando de reojo a, por ejemplo, Los Panchos.
Podemos asegurar
que los grandes del nuevo rock americano no interesan mucho en su país. O si
interesan, está claro que en Europa se les trata con mucho más cariño. Al
menos eso es lo que se desprende cuando se ve para qué sello graban gente como
Jason Ringenberg -sí, el mismo de Jason & The Scorchers-, Chuck Prophet
-sí, el de Green On Red- o Mark Eitzel -sí, el de American Music Club-. Desde
Alemania, Blue Rose se ha hecho con un catálogo de los de quitar el hipo. Y
ahí están, para demostrarlo, sus ya nueve recopilatorios. En el último,
además, aparecen también Elliott Murphy o Continental Drifters.