Projecto Mourente, a la felicidad por la electrónica
Empezó como un pasatiempo de Carlos Valcárcel, su factótum, en su habitación. Projecto Mourente editó un primer álbum, Baixo os eucaliptos, como quien no quiere la cosa, sin armar ruido, y poco a poco se fue haciendo un hueco en la escena gallega con su techno-pop bailable. Después se atrevió a dar conciertos. Hoy, con la misma filosofía que antes, pero con mayor repercusión, tiene ya un segundo disco, Kara.o.ke, comparte protagonismo con Yolanda Valcárcel, cuenta con varios invitados y se prepara ya para el directo.
Ésta es la clase de la que están hechas las
leyendas. El rock and roll nunca olvida, y cada pocos años un grupo lo
reinventa de forma que pueda parecer algo novedoso y mantener el interés, con
referencias a la decadencia y los ritmos contagiosos de The Velvet Underground,
las voces rasposas de Iggy Pop, los ataques rabiosos de las guitarras de The New
York Dolls, la elegancia de Televisión y un tanto de la actitud punk de 1977.
Es una fórmula que, bien hecha, consigue una fuerza inigualable. The
Strokes son, para quien no los conozca a estas alturas, algo casi impensable
dado el revuelo que han causado, un quinteto de Nueva York que están llamados a
ser –y quieren ser- la próxima gran banda americana de rock and roll. Algo,
por otra parte, no tan difícil en un mundo en el que arrasa el derivativo nu-metal
o el punk adolescente sin gracia, y en el que The Strokes son, por lo tanto, una
anomalía.
Su
primer trabajo, el EP de tres canciones de la pasada primavera, The Modern
Age, más crudo que su primer disco de reciente edición, consiguió la
atención de la crítica inglesa –en su país aún son completamente
ignorados-, que, inmediatamente, le dieron la bienvenida a su potencial como
dignos herederos de un trono ya vació. En el 2001 tan sólo The White Stripes y
Starsailor han conseguido la misma unanimidad en su reconocimiento como los
mayores descubrimientos del principio de siglo, siendo todos ellos, unos
absolutos desconocidos hace menos de doce meses.
Su
disco de debut incluye la regrabación de aquellas tres canciones, las dos que
iban en el single que le siguió Hard To Explain y siete nuevas, en las
que demuestran que han aprendido bien la lección del rock underground.
Como curiosidad, y debido, una vez más, a la supuesta sensibilidad de los
estadounidenses, hay que reseñar que, después de los acontecimientos del once
de septiembre, la canción “New York City Cops”, con su línea “No son
demasiado listos” –en homenaje al ahora redimido alcalde Giuliani-, fue
reemplazada allí por la menos conflictiva “When It Started”.
Con
toda la expectación que se ha despertado a su alrededor, el título de su debut
está más que justificado: Is This It?-¿Es esto todo?-. Ya con
sólo cinco cancioneseditadas, The
Strokes eran considerados los salvadores del rock & roll. Pocas bandas podrían
haber superado las expectativas. No hay razón para preocuparse: Is This It?
es uno de los discos de debut más excitantes y energéticos que han salido de
los clubes de Nueva York en mucho tiempo.
De
hecho, desde los tiempos de los Ramones, hace ya veinticinco años, nada igual
se había visto en aquella ciudad. Y, lo que es más sorprendente, sus autores
son jóvenes de familias acomodadas que se infiltran en los barrios bajos en
busca de los ya suficientemente probados tópicos del sexo, drogas y rock and
roll.
Éste
es el sonido de aquella ciudad como siempre se supuso, en la que se pueden
atisbar retazos de su sala más emblemática, el CGBG. Mejor aún, es el resumen
de tres décadas de la música joven de Nueva York, y el sonido que puede que no
volvamos a oír nunca más. Is This It golpea con la clase de energía
nerviosa que durante tanto tiempo se ha echado de menos en la escena rock y,
aunque sus influencias no sean nada nuevo, consiguen hacer enmudecer en cada
nueva escucha.
En
un recitado igualmente desesperado, el cantante Julian Casablancas parece sonar
como si Lou Reed estuviera cantando a través de una conexión telefónica
defectuosa desde el otro lado del Atlántico. Casablancas es un rocker de la
vieja escuela, en la tradición de Mick Jagger, un joven que implora, absorbe y
sangra por mujeres más hermosas, al tiempo que actúa como si nada le dejara
satisfecho.
La
banda, por su parte, va al grano tan urgentemente que a veces parecen
enfrentarse a sus composiciones con la rítmica de un grupo de funk. El batería
Fabrizio Moretti y el bajista Nikolai Fraiture siguen caminos sin complicaciones
para lograr la fricción dramática necesaria, algo que “Trying Your Luck"
prueba claramente. En consecuencia, los guitarristas Nick Valensi y Albert
Hammond Jr. se sienten liberados para dejar caer riffs que recuerdan al
Johnny Thunders más efectivo y a los minimalistas ingleses Wire en los finales
atonales, como ocurre en “Hard To Explain”. La producción también
contribuye, dando la sensación de que se está ante una grabación en directo,
capturando el ambiente de un club. Tan elemental como el primitivo rock and roll,
tanto que hasta se huele y siente el sudor.
Su
más que evidente defecto es su escasa duración, 36 minutos, en una época en
la que todos los músicos quieren demostrar que tienen recursos de sobra, aunque
conviene recordar que los buenos discos de la nueva ola (The Jam, The Buzzcoks,
The Undertones o Blondie, bandas que también están en su inconsciente) no
estiraban sus grabaciones más allá de lo necesario. Por otra parte, Is This
It envejece rápidamente, ya que no hay forma de sacarlo del reproductor. Ahí
ya no queda claro si el mérito actúa en su favor, y a partir de este momento
les va a ser difícil superar lo ya logrado. Ahora, sí, empezarán a sentir la
presión.