El grupo más famoso de Amberes ha dado continuidad a su disco del 2005 Pocket Revolution con Vantage Point -del que nos habla Tom Barman, su líder-, un álbum que viene a representar la suma de muchos años de sangre, sudor y lágrimas. Justo ahora que llegan a su séptimo álbum, al tiempo que parecen tener más claro su lugar en el mundo, el grupo parece estar dando sus mejores conciertos, como fue el caso del último Festival Paredes de Coura. Este jueves lo presentan en Santiago de Compostela a las 22 horas en la Sala Capitol.
Por fin se ha hecho realidad: Restless Records acaba de reeditar los cuatro
primeros discos de los Replacements en formato digital y totalmente
remasterizados. Los discos, Sorry Ma, Forgot To Take Out The Trash, Stink
(EP), Hootenanny y Let It Be, cada uno de ellos importante por sí
mismo, han influenciado a toda una generación de músicos, al tiempo que
documentaban el crecimiento de una de las bandas de rock más rotundas de los
80.
The Replacements, que en un principio se llamaron Impediments, fue
formado en 1978 por el cantante, compositor y guitarrista Paul Westerberg, el
batería Chris Mars, el guitarrista Bob Stinson y su hermano de 12 años Tommy
en el bajo. Después de varios cambios de nombre, The Replacements, conocidos
cariñosamente como ‘Mats por sus más cercanos fans, se ganaron la atención
de la gente de su Minneapolis natal, al combinar el glamour y el espíritu de
los New York Dolls con la rabia adictiva de los Sex Pistols. La energía
desbordada y destructiva de sus conciertos, impulsada por el alcohol y una
completa falta de inhibiciones, se convirtió rápidamente en algo legendario.
Aunque The Replacements abrazaron el espíritu punk desde sus inicios, con el
deseo de molestar y una afición por la bebida habitual en otros grupos, hubo
algo especial desde el principio. The Replacements se distanciaron rápidamente
de las otras bandas punk-rock de su tiempo, gracias a la determinación y a las
habilidades compositivas de Paul Westerberg, al tiempo que mostraban más ambición
de la que nunca serán capaces de admitir.
Sus canciones flirteaban con el aburrimiento, la alienación y la furia
adolescente, pero mostraban también un profundo conocimiento de las melodías
clásicas del rock y del pop, y un estilo lírico que iba de lo sarcástico e
inteligente a los honesto y directo. A medida que el grupo progresaba, tanto su
sonido como la escritura de Paul se convirtieron en algo más refinado.
Editado originalmente en agosto de 1981, el debut del grupo, Sorry Ma,
Forgot To Take Out The Trash, es uno de esos discos clásicos de punk-rock.
Fuerte, rápido y totalmente conciso, sus 18 canciones contienen la energía
desnuda, la irreverencia y el desdén adolescente que definieron la ética del
grupo en este período. Sin embargo, entre sus estrías ya se puede encontrar
algún intento de Paul Westerberg de capturar y comunicar sus propias
experiencias y emociones.
Puede que no haya muchos mejores ejemplos de la desgana y la desesperación que
este disco. Bien fuera escribiendo sobre el amor no correspondido de un
dependiente de una tienda o sobre algo tan simple como pasar el día en una
esquina, su autor capturaba sinceramente las sensaciones de los adolescentes de
buena parte del mundo.
El EP Stink fue grabado al mismo tiempo que su debut, pero se editó un año
más tarde. Evidentemente, no es más que la continuación del anterior, con
gemas como “Kids Don’t Follow”, “Stuck In The Middle” y la inolvidable
“Dope Smokin’ Moron”, que lo convierten en esencial para los seguidores
del grupo.
Su siguiente álbum, Hootenanny, editado en abril de 1983, significó un
distanciamiento significativo del sonido punk-rock mostrado en los dos primeros
discos. Todavía quedaba una parte de la energía y de la actitud que los había
definido, tal y como prueban cortes como “Run It,” una canción sobre
saltarse los semáforos en rojo, por increíble que parezca.
Pero son canciones como “Color Me Impressed” o “Within Your Reach” las
que muestran un sentido de la melodía y una ambición por experimentar del que
carecían sus predecesores. Hootenanny, al mezclar elementos pop con el
clásico rock y el blues añejo, es, por muchas razones, el auténtico primer
disco de The Replacements.
Considerado por casi todos su mejor disco, Let It Be es un disco
esencial para cualquier degustador de rock americano de los 80, además de
convertirse, con el tiempo, en uno de los más influyentes de los editados en su
época.
Publicado originalmente en octubre de 1984, Let It Be muestra la
confianza del grupo como unidad, su madurez como músicos y la voz definitiva de
Paul Westerberg como compositor. Ahí está el rock crudo y directo que se
convirtió en el elemento más claro de su obra. También contiene algunos de
los momentos más hermosos y melódicos de la banda, mostrando una afinidad con
el gran Alex Chilton y otros clásicos de los 80, en canciones como “I Will
Dare”, “Answering Machine”, “Unsatisfied” o la versión de Kiss
“Black Diamond”.
Estos cuatro discos fueron editados en la compañía independiente de
Minneapolis Twin/Tone. Poco después, The Replacements fichaban por Sire Records,
subsidiaria de la multinacional Warner Brothers, con la que editaron cuatro
discos más de larga duración. Esos discos les reportaría un mayor éxito
comercial, aunque para la mayoría de sus seguidores los cuatro primeros
representan la cima creativa del grupo. Sobre todo, documentan su poder y su
popularidad creciente, además de permitir comprobar cómo fue desarrollando sus
habilidades uno de los compositores más prolíficos de nuestros tiempos, Paul
Westerberg.