Duffy será toda una estrella, si no lo es en el momento en que leas estas líneas. En pocas semanas va a pasar de ser la pequeña galesa de nombre real Aimee Ann que sólo había realizado un pequeño número de conciertos, sobre todo como telonera de The Magic Numbers, y con una única actuación estelar en la televisión británica en el programa de Jools Holland en la BBC2, a convertirse en uno de los nombres de referencia de este 2008 y de los próximos años.
Orgullo, poder y política. Funk. Un retrato de la América soul. Durante
una gran parte del siglo XX, The Isley Brothers han sido la antorcha y el hilo
conductor de una dinámica tradición soul que abarca el rhythm & blues, el
gospel e incluso el jazz. Han formado parte de todos los movimientos relevantes
de la música popular desde los últimos años cincuenta, momento en el que
grabaron “Jealous” y “Angels Cried”.
Aquellas primerizas canciones, enfundadas en el ropaje doo-wop de la época,
macaron un punto de referencia para una odisea que continúa 40años después. Coincidiendo con este aniversario, su reciente
recopilatorio It’s Your Thing, The Story Of The Isley Brothers recuerda en tres
compactos cuánta música imprescindible nos han legado. Cualquiera puede
sentirse atrapado por su grandeza, debido, sobre todo, al estilo y al espíritu
del enfoque del grupo, algo que ya se intuía en aquellas dos canciones y que
les garantiza una vitalidad eterna.
En el 98, los Isley Brotherscelebraron 40 años –40 años-
en el negocio musical. No 40 años en la periferia del negocio, sino cuatro décadas
en el mismo centro de la acción y de las modas que definen la historia de la música
reciente. Pocos artistas de cualquier género pueden rivalizar con el impacto
que los Isley Brothers han tenido en la música contemporánea.
No se han limitado a recrear e imitar aquello que los ha hecho populares
década tras década. Al igual que Miles Davis en el terreno del jazz, los Isley
Brothers han continuado siendo relevantes a base de crear un sonido que habla
apropiadamente del aquí y del ahora. Y lo que los convierte en un caso sin
igual es la forma en la que han llegado a formar parte, aunque todavía a una
distancia prudencial, del Sistema.
La longevidad, que no el buscar apoyos dentro de él, es lo que les ha
hecho parte de ese Sistema. Al mismo
tiempo, se han resistido instintivamente a los esfuerzos que el Sistema
ha hecho por cambiarlos, por comprometerlos. Rechazaron, en todo momento,
entregar la esencia del Oro Negro
–como tuvo que hacer al final el sello Motown- que lleva al desapego de la
realidad y de la Comunidad, de su
gente.
El
secreto de la larga vida de los Isley Brothers, fueran o no conscientes de ello,
es que nunca dejaron a la Comunidad.
Mucho antes de que el término representar
se pusiera de moda, los Isley Brothers ya estaban dando cuenta de la importancia
de mantenerse fieles a las raíces de uno.
Por
supuesto, eso ha sido, a la vez, una bendición y una maldición. Una bendición
para todos aquellos que en algún momento escucharon o se sintieron tocados por
sus canciones, y una maldición para su propia carrera, en la que la mayor parte
del tiempo han sido considerados como aquellos artistas que hay que mantener
casi a la fuerza, en un segundo plano, sin comprenderlos en absoluto y sin
conseguir doblegarlos.
Por
todo ello, sus canciones –y, por extensión, la música seleccionada para la
colección It’s Your Thing, The Story Of
The Isley Brothers- es también un retrato de la cultura afro-americana de
todos estos años. Incluso cuando más cerca estuvieron de la fama en todos los
aspectos, el grupo supo reabastecerse y mantener pura la fuente de su instinto
creativo. Siguieron pintando viñetas de la vida de la gente de color en las que
la ira, la frustración, el disfrute y la resistencia han dado forma a la
esencia, vibrante y vital, de lo que conocemos como soul.
En
los cuatro décadas que se recogen en este triple compacto, los Isley Brothers
fueron asimilando muy diversos estímulos: la brutalidadracial de los cincuenta, la resistencia de los barrios de color de las
ciudades de los sesenta y los setenta y el espíritu empresarial de los ochenta
y los noventa.
Para
mucha gente, la pasión ardiente de la comunidadafro-americana –el entusiasmo por la vida, la chispa del instinto
creativo- ha sido enterrada bajo capas de pretensiones, jugando con la herencia
de la doble conciencia, manteniéndose vivos para seguir adelante. Han estado
jugando el juego que se les marcaba, cantando para el amo durante tanto tiempo
que han acabado por olvidar en dónde están las raíces.
Por
suerte, lamúsica
de los Isley Brothers ha ido haciendo tajos en esas capas, generación tras
generación, con acordes que los transportan hasta sus raíces más desnudas.
Con himnos políticos como “Fight The Power”, mensajes concienciadores como
“Harvest For The World”, ataques de lujuria desbocados como “That Lady”
o baladas sensuales como “For The Love Of You” o “Between The Sheets”
que recuerdan que en el Amor Negro está su salvación.
Los Isley Brothers han sido el latido de los afro-americanos. Son su pulsación,
el ritmo lejano que recuerdan de dónde vienen y los profundos océanos que han
cruzado. Y, si tenemos en cuenta lo que representa su comunidad para el mundo,
los Isley Brothers han sido, también, el latido del mundo.