Los Piratas son historia, al menos mientras no se desempolve el grupo desde algún rincón del desván en el que parece dormitar. Mientras, sus componentes siguen grabando bajo varias encarnaciones. En primera línea, al igual que antes, y con más presencia que el resto de sus antiguos compañeros, Iván Ferreiro, que ahora presenta su tercer disco, Mentiroso mentiroso. Juego de palabras, doble sentido, negación de la verdad, constatación de algo… Un título vale tanto como mil palabras -o las imágenes de cómic, en este caso-, las que encierra ese nuevo disco que Iván nos presenta.
En
un momento en el que reaparecen Mecano, Golpes Bajos, Aviador Dro, Radio
Futura, Public Enemy o New Order, el refrán los contradice: segundas partes
nunca fueron buenas. A los grupos de rock les da igual si el dinero anda por
medio. Muchos, que no tienen otra profesión, necesitan ver a sus viejos
amigos -enemigos- de vez en cuando para seguir tirando. ¿Qué
más da destruir el mito?
Curiosamente,
fue en esta década, la de los 90, en la que todos decidieron volver. Antes el
mito tenía más importancia que la pasta. Cuando alguien decidía separarse,
no quedaba más que recrearse con los viejos discos o lamentarlo de por vida.
Ahora ya no hay nada inalterable, y nadie se cree que las separaciones son
para siempre. Muchos ya reconocen abiertamente dejar la puerta abierta a
trabajar juntos otra vez en el futuro -Duncan Dhu, Radio Futura, El Último de
la Fila...-, y así, si un buen día no les queda más remedio que volver a
retomarlo donde lo dejaron, nadie les podrá acusar de ir contra su propia
leyenda. Eso, en el caso de que hubieran llegado a tenerla.
Tal
vez el caso más conocido es el de la Velvet Underground. Después de tirarse los trastos a la cabeza y
algo más, Lou Reed los abandonó a principios de los 70. Sobrevivieron unos años
antes de dejarlo todos definitivamente y dar paso a, tal vez, la mayor leyenda
del rock. Lou Reed y John Cale, los irreconciliables, limaron sus diferencias
en el homenaje a Andy Warhol, Songs For
Drella. Poco después, en una actuación sorpresa parisina, se
reencontraron con Moe Tucker y Sterling Morrison.
Así
que decidieron reemprender una gira, más de 20 años después, que dio lugar
a un doble disco en directo. La preparación de un nuevo disco, en el que Lou
Reed se pretendía imponer a todos los niveles, fue motivo más que suficiente
para que los otros tres lo acusaran de tirano y renacieran las viejas
rencillas. O sea, una reunión tan frustrada y frustrante de la que no hay
miedo que vuelva a suceder: Sterling Morrison murió el año pasado, poco
después de acabar con este amargo capítulo.
Ni
el espíritu más nihilista puede ser obstáculo para rendirse a la evidencia
del dólar. Sí, el punk, además de
los reencuentros de Damned, los Ramones o Generation X, se prestó también en
su mayor exponente: los Sex Pistols
originales aunque, lógicamente, sin su mayor icono, Sid Vicious.
Por
lo menos estos tuvieron la honradez de titular su regreso "Filthy Lucre
Tour" -"La gira del lucro indecente"-. Y, aunque con sus
instrumentos eran mucho más profesionales y no querían saber nada de los
escupitajos desde la primera fila, sus pocos meses juntos tuvieron su gracia:
ruedas de prensa caóticas, conciertos suspendidos y camisas floreadas que
paseaban con orgullo y sin importarles un pimiento. Tuvieron tiempo a reeditar
su único disco grabado mientras existían -y todo el resto de su producción
publicada después de disueltos- y un disco en directo con el que hinchar sus
cuentas corrientes. De ésta probablemente quedaran todos escaldados.
De
aquellos grupos que nacieron con el cambio de década de los 70 a los 80, los
Sex Pistols no son los únicos que decidieron darse un paseo por los
escenarios de nuevo. Tal vez el caso más conocido sea el de Madness.
Parece que en las Islas Británicas nadie logró representar tan bien su humor
en las canciones y los videos, ya que al menos en dos ocasiones regresaron a
lo grande, con conciertos multitudinarios, en su mayor parte en Londres, y con
reedición de sus grandes éxitos. Este año presentan nuevo disco, el primero
en más de una década.
También
los Buzzcocks regresaron para una
gira y un nuevo disco, aunque no hizo mucho en su contra, tampoco parece que
les ayudara a que los conociera alguien más que sus seguidores de siempre. Lo
mismo les pasó a Television, la
banda de Tom Verlaine, que volvieron en el 92 sin lograr superar en ningún
momento su cima Marquee Moon, aunque
consiguieron evitar los reproches generalizados y no destrozaron en exceso su
leyenda.
También
Echo & The Bunnymen regresaron
hace dos años, después de las aventuras en solitario de Ian McCulloch y de
haberlo intentando junto a dos de los otros miembros originales, sin el batería
Pete De Freitas, muerto en accidente de moto. Con el nombre de Electrafixion
nadie les hizo caso, así que se sintieron autorizados a retomar su viejo
nombre y, sorpresa, todos parecen haber coincidido en que sus dos discos de
regreso son una de las más notables vueltas de un grupo.
Además
de Blondie, uno de los últimos en
probar suerte han sido Jane's Addiction,
que giraron por los USA el año pasado. Su disco de finales del 97, Kettle
Whistle, fue una forma decente de recuperar sus viejas canciones y parte
de su espíritu. Aunque, en su caso, el reencuentro vino motivado, sobre todo,
por la falta de respuesta a los dos discos del proyecto de Perry Farrel -Porno
For Pyros- y a que parte de los miembros actuales de Red Hot Chilli Peppers
andaban un tanto desorientados.
Pero
los que más se han prodigado últimamente son los clásicos americanos de los
60 y 70, para bien y para mal. No hay más que recordar las recientes giras,
acompañadas de discos de grandes éxitos o en directo, de Eagles,
Chicago, Boston y Kiss o los Jackson Five hace algunos años. Según las crónicas, lo de Steely
Dan se puede colocar un punto por encima de la media.
Pero
algunos británicos también han caído en lo inevitable. Traffic,
con Steve Winwood y Jim Capaldi, volvieron en el 94 con un disco normalito,
tal vez para sacar provecho de las continuas referencias de Paul Weller o
Ocean Colour Scene. Lo de Supertramp
y Pink Floyd no tiene nada de especial porque ya es más que habitual
cada poco tiempo.
Otros
dos casos tienen más relevancia. Lo de King Crimson es, gracias a la labor de Robert Fripp, un motivo de
satisfacción para sus fans, ya que no deja de experimentar con su música de
la misma forma que en sus primeros días. Y cuando Alex Chilton decidió
resucitar a Big Star lo hizo con
alguno de sus seguidores: primero con gente de los Posies, utilizando el
nombre de Big Star, y más tarde con Teenage Fanclub, para que quedara claro
para todo el mundo de donde les venían las influencias a ambos.
También
se podrían tener en cuenta en este capítulo los reencuentros de los solistas
con sus bandas. En los dos primeros casos, Elvis Costello con The Attractions y Bruce Springsteen con The E. Street Band, sus recientes
colaboraciones no llegaron a la altura de sus primeros trabajos, pero quedaron
más o menos dignas. Sin embargo Neil
Youngcon Crazy Horse, su
antigua banda, firmó, a principios de los 90, una serie de discos que figura
entre lo mejor del canadiense y del rock eléctrico. Y eso a pesar de que llegó
a despedirlos de nuevo por adelantar las maquetas de uno de esos discos.
Deberíamos
citar, también, las continuas separaciones y reencuentros de los Rolling
Stones, The Who, The Kinks, The Animals o Beach
Boys, pero en su caso nunca quedó tajantemente claro que se hubieran
separado, y todo lo más que hubo fue unas broncas descomunales entre ellos,
nada especial. Queda también la reunión de los tres Beatles
vivos para dar luz a una idea mísera: poner música a maquetas de segunda fila
de John Lennon. Y Robert Plant y Jimmy Page intentan sobrevivir juntos al legado
de Led Zeppelin con nuevas canciones
y algunos de sus clásicos, además de haberse juntado en un par de ocasiones
con John Paul Jones y el hijo de John Bonham.
Hay
otros que han conseguido escapar a los rumores y a las suculentas ofertas en
forma de cheques. Sting aún duda si reunir aPolice e Iggy Pop no las tiene
todas consigo respecto a juntar a los Stooges.
Este año grabaron nuevas canciones Kraftwerk,Blondie, The Records y Public
Enemy, preparan nuevos conciertos New
Order, Bow Bow Bow y hasta Culture
Club!,
mientras Simple Minds recuperan a su
formación original. Hasta ahora sólo se han salvado The
Jam y The Clash. Aún hay quién resiste la tentación!