Ellos mismos hacen la introducción. “Siempre es difícil mirar hacia atrás y ver que todo lo que has hecho es de tu gusto, y en el caso de nuestra discografía aún más. La Kinky Beat grabó su primer disco cuando apenas teníamos un año de vida y en aquel momento era el material del que disponíamos. Está claro que nunca vamos a renegar del trabajo que hemos hecho y que gracias a él hoy estamos aquí, pero es lógico que a lo largo de estos cinco años la banda haya evolucionado muchísimo y ahora puedo decir que estamos mucho más definidos y cómodos con lo que hacemos. Siempre estamos en una continua búsqueda y creo que eso es positivo. Eso es la evolución, ¿no?”
Como
todos los años, las compañías volvieron a hacer lo de siempre: editar una
buena colección de discos recopilatorios, cajas de varios compactos, discos de
remezclas, conciertos en directo, homenajes a algún artista, discos colectivos
con lo que más ha sonado en las radio-fórmulas, megamixes, discos con
lo mejor de cualquier cosa... Una excusa perfecta para saciar nuestra fiebre
consumista. ¿Seguro? Repasemos.
El
año discográfico se cuenta por campañas; una se inicia en febrero, de cara al
verano y los bolos estivales, y la otra en agosto, de cara a la Navidad.
Es en esas entrañables fiestas cuando todos los sellos discográficos
ponen sus mejores armas en el mercado. Y lo hacen acompañados de grandes campañas
publicitarias, con una especial atención hacia la televisión, donde se dejan
casi todo su presupuesto, una buena pasta, en publicidad.
Así,
a bote pronto, y si alguien se ha parado a contarlos, este año se batieron
todos los récords, un buen número de discos anunciados en televisión, la
mayoría de ellos recopilatorios de una forma u otra. Y muy duro lo tienen
aunque hayan podido copar la lista oficial de ventas, otro buen método de
promoción, ya que allí no entran más de cincuenta. Poco tarta a repartir para
tanto producto.
Lo
más curioso es que, mientras el resto del año reina una tremenda
competitividad entre los sellos, de cara a la época navideña -y al verano- los
corazones se ablandan y todos arriman el hombro de alguna manera, cediendo o
editando sus canciones en recopilaciones de bakalao, música latina,
disco, pop-rock, canción ligera -ligerísima-...
Por
si fuera poco, muchas recopilaciones preparadas en los USA o el Reino Unido
nunca son editadas aquí, ya que sus compañías tienen demasiado material en
sus manos para promocionar o porque piensan que no tendrán unas ventas mínimas.
Nada del otro mundo en un Estado en el que el, tal vez, mejor disco del 2003, la
caja de cinco discos póstuma de Johnny Cash, por poner un ejemplo, se edita de
tapadillo y con copias de importación.
Que
nadie se crea que son los grupos más críticos con el sistema los que menos se
prestan a la jugada. Repasemos. ¿Cuántos discos editaron los cáusticos
Siniestro Total en el 97? Cuatro: "Cultura popular" -repaso de éxitos
ajenos del pasado-, "Así empiezan las peleas" -grabación en directo
para en el mercado latino-, "Gato por liebre" -sus versiones de la
primera época, gentileza de su primera compañía- y "Sesión vermú"
-el único realmente nuevo-. Y The Cure ya casi pueden presumir de ser el grupo
con más recopilaciones de éxitos, singles, maxis y remezclas, a lo que se le añade
ahora una caja de cuatro compactos con las caras B de sus singles.
Lo
más rentable para las compañías es tirar del fondo del catálogo, sin tener
que hacer mayor esfuerzo. A veces se hace con cierto gusto, editando cajas tan
atractivas como prohibitivas para el bolsillo, como la de Talking Heads de este
año o toda la colección completa de los discos de Caetano Veloso.
Sin
embargo, lo habitual es repetir la misma colección, con escasas variaciones,
una y otra vez, cambiando poco más que la portada, y para demostrarlo estos últimos
meses se pueden ver por los escaparates recopilatorios de The Human League, Pet
Shop Boys, Ocean Colour Scene, REM, UB40, Eagles, Elvis Presley, Sly & The
Family Stone, The Byrds, Michael Jackson, The Boomtown Rats, Dexy’s Midnight
Runners, Madness, Meat Loaf, Duran Duran, Bruce Springsteen, Red Hot Chili
Peppers, The Eagles, The Undertones, Diana Ross, Yes, Peter Gabriel, The Doors,
Nacha Pop, Joe Cocker...
Otra
posibilidad, para eternizar la saga, cual "Pesadilla en Elm Street",
es preparar también varios volúmenes de los éxitos de un artista por entregas
a lo largo de los años, como se ha hecho recientemente con U2,
Madonna, Billy Joel, Bob Dylan, Leonard Cohen...
Otros
buscan alguna excusa más original para hacer lo mismo, centrándose en una época
concreta o en canciones perdidas en caras B, como fue el caso, esta temporada,
de Sinead O’Connor, Paul Weller, Doves, Pearl Jam, Miguel Ríos, Bobby Womack,
Caetano Veloso -en castellano-, Fangoria -dos recopilatorios al mismo tiempo de
etapas diferentes-...
A
su lado están los que realmente son primerizos en este mundo, aunque seguro que
no por última vez: Sheryll Crow, Suede, The Chemical Brothers, Revólver, Ride,
No Doubt, Primal Scream, Big Star, Beth Orton, Tori Amos, De La Soul, Counting
Crows, Underworld, Stone Temple Pilots, Billy Bragg...
Muchos
de estos discos cuentan con pequeños atractivos para hacerlos más
interesantes, como pueden ser canciones difíciles de conseguir de un artista o
un DVD. Éste es el modelo escogido por la industria para paliar la crisis. Este
año se han editado un buen montón, destacando los de John Lennon, Coldplay,
The Pretenders, Bruce Springsteen, Red Hot Chili Peppers, U2, Rolling Stones,
The Cure, Cowboy Junkies, Moby, el trabajo en video-clips de los directores
Chris Cunningham, Spike Jonze y Michael Gondry... Muy interesante es también la
colección Sound & Vision, con dos compactos y un DVD que resumen la
trayectoria de gente como Bob Marley, Suzzane Vega, Dire Straits, The Cure...
De
poco vale que los artistas con unos ciertos principios levanten sus protestas.
Muchos tienen estipulado en sus contratos la absoluta libertad para sus compañías
en cuanto a la edición de toda clase de discos recopilatorios. Casi nadie es
dueño de su propio catálogo. De las pocas canciones que Stone Roses grabaron
para su primera compañía, Silverstone, éstos llegaron a editar hasta tres
recopilatorios, utilizando incluso el trabajo artístico de John Squire. Lo
cierto es que las protestas vienen acompañadas de suculentos derechos de autor
que pasan a engrosar las cuentas corrientes de los compositores, así que
tampoco se esfuerzan en denunciarlo.
Muchas
son las fórmulas que explotan las compañías para lucrarse, aunque se les
ocurran pocas innovaciones. Los recopilatorios más innecesarios son,
significativamente, los de mayores ventas. Ahí estuvieron todas esas mezclas de
música de discoteca de sábado noche de saga interminable (Bolero Mix X,
Máquina total X...), que explican sus ventas si pensamos que ahorran a
muchos pinchadiscos horas de trabajo.
Además
de los discos de dueto o homenaje a un artista -el tributo a George Harrison,
sin ir más lejos-, también se puede
utilizar el recurso del disco en directo, otra forma de recopilar canciones, que
sirve para estimular el ego de los artistas con el respaldo de su público y
cerrar los paréntesis creativos de las bandas. Robbie Williams, Kiss, Soft Cell,
Pearl Jam -editando todos sus conciertos recientes-, Asian Dub Foundation,
Sinead O’Connor, Linkin Park, Jeff Buckley, Ska-P, Youssou N’Dour, Jimi
Hendrix -enésima actuación que ve la luz después de muerto- o The Blasters
fueron los últimos ejemplos de algo que parece no tener fin.
Quedan
aún las bandas sonoras de películas, hechas con refritos de todos los géneros,
los discos centrados especialmente en canciones navideñas -Frank Sinatra, The
Blind Boys Of Alabama en esta ocasión-, los unplugged o conciertos acústicos,
las reediciones con añadidos -Placebo, Elefantes, Ariel Rot, Foo Fighters, el
retoque del Let It Be de los Beatles-, los discos remezclados totalmente
en clave dance -Madonna, Daft Punk este año-... Vamos, que si alguien no
sabe cómo hacer rentable su negocio, ya sabe a quién dirigirse.