Antes de iniciar una gira española que lo llevará en febrero por Madrid (día 13), Murcia (14), Zaragoza (15) y Barcelona (16), el cantautor eléctrico más político de los EE.UU. nos habla de su nuevo disco y la ciudad en la que ahora vive, Nueva York. “No ha cambiado tanto como las agencias inmobiliarias os podrían hacer creer”, explica Steve Earle acerca de su ciudad adoptiva. “Especialmente mi barrio no ha cambiado demasiado. Yo siempre indico a la gente el lugar correcto para que puedan hacer sus fotos como en la portada del disco Freewheelin’”.
Aún hoy escuchar la proclama conscientemente polémica del Aviador Dro y sus
Obreros Especializados a principios de los 80 incita a la sonrisa. Otros no
mantenían la misma proclama, en canciones como “New Frontier” (Steely Dan),
“Hiroshima Mon Amour” (Ultravox), “Eve Of Destruction” (Barry McGuire),
“Atomic” (Blondie), “Two Tribes” (Frankie Goes To Hollywood), “Atom
Tan” (The Clash), “Radioactivity” (Kraftwerk), “Nuclear War” (Jimmy
Cliff) o “Hiroshima” (Todd Rundgren)...
Todas
tienen que ver con la bomba atómica y la energía nuclear. Pocos llegaron a
participar en manifestaciones en su contra, como U2 en 1992 apoyando a
Greenpeace en Sellafield -en la foto-, y pocos se atreven a asaltar una central
nuclear, actividad de moda recientemente en España. A la mayoría les basta con
escribir una canción. Aquí van una docena con sus motivos.
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Bob Dylan: "A Hard Rain's A-Gonna Fall" (The
Freewheelin' Bob Dylan,
1963)
La crisis de los misiles entre su país y Cuba en 1962 fortaleció la visión
pesimista de Dylan, que creyó durante un tiempo que nadie viviría para
contarlo. Sus versos: “He paseado por siete bosques tristes, he estado delante
de doce océanos muertos, he estado diez mil millas en la boca del
cementerio.”
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Crosby, Still & Nash: "Barrels Of Pain" (Crosby, Still &
Nash, 1991)
Graham
Nash se concienció cuando escuchó hablar de los residuos radioactivos que se
depositaban en el Pacífico. Empezó a colaborar en conciertos en contra de la
energía nuclear, se asoció a los Músicos por la Energía Limpia y compuso
este "Barriles del dolor" después de anunciar que había visto fotos
de esponjas mutantes.
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Gil-Scott Heron: "We Almost Lost Detroit" (Bridges, 1977)
"A
30 millas de Detroit hay una gran central nuclear. Trabaja toda la noche, a unos
segundos de la aniquilación." El poeta del soul ya había compuesto otra
canción sobre el tema años antes, aunque ahora se refería al incidente en la
central de Detroit que, también, encontró hueco en la película Silkwood
-interpretada por Meryl Streep-. A continuación, se preguntaba: "¿Qué
nos hubiera contado Karen Silkwood si ahora no estuviera muerta?"
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Grace Slick: "Bikini Atoll" (Software, 1984)
La
ex cantante de Jefferson Airplane se refería, en su debut en solitario, a las
primeras pruebas atómicas submarinas que en 1946 tuvieron lugar en el atolón
Bikini, en el Pacífico. Aquel mismo año, las mujeres occidentales comenzaron a
llevar un bañador de dos piezas al que bautizaron "bikini" porque tenía
un efecto explosivo en los hombres.
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Landscape: "Einstein A Go-Go" (From
The Tea-Rooms Of Mars To The Hell Holes Of Uranus,
1980)
Uno
de los éxitos menores del techno-pop tenía como inspiración la autobiografía
de Albert Einstein, el científico que, con sus teorías, hizo posible la bomba
atómica, aunque estaba en contra de las guerras. La primera línea de la canción
parte de la premisa de que alguien intenta avisar al presidente de los Estados
Unidos de un inminente ataque nuclear, pero se encuentra la línea ocupada.
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Love: "Mushroom Clouds" (Love, 1966)
"El
cielo está oscuro y gris,”cantó Arthur Lee en el disco de debut de Love.
Otras, como "My Little Red Book" o "Signed DC" tuvieron
mucha más aceptación, aunque líneas como la que hablaba de "bebés
muriendo" hicieron brotar las lágrimas de todos los que, en aquel tiempo,
buscaban sonidos y palabras que hablasen de la paz universal.
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Morrissey: "Everyday Is Like Sunday" (Viva Hate, 1988)
Ya
lo había adelantado en "Ask": "Si no es el amor, entonces será
la bomba lo que nos una." Así que, para su primer disco en solitario,
retomó una idea parecida y un poema de John Betjeman –"Come Friendly
Bombs"- para sus versos "Ojalá no estuviera aquí, en la ciudad
costera que se olvidaron de bombardear. Que venga, que venga la guerra
nuclear." No hay nada como sentirse desgraciado para acordarse de remedios
excesivos.
Salieron
de una comuna hippie en Nashville para convertirse en activistas contra la energía
nuclear. Enfundados en trajes anti-radiación, tocaron en festivales en contra
de las nucleares y se dedicaron a realizar inspecciones guerrilleras de
instalaciones nucleares. Grabaron un disco, Reactor, con títulos como,
por supuesto, "Punto crítico", "Fallo del sistema",
“Inspección”, “Generador” o "Bomba Z".
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OMD: "Enola Gay" (Organisation, 1980)
El avión que soltó la bomba sobre
Hiroshima aquella fatídica mañana de 1945 llevaba el nombre de la madre del
coronel del aparato. 35 años más tarde, Paul Humphreys y Andy McCluskey,
siempre influenciados por la Segunda Guerra Mundial -uno de sus primeros grupos
se llamaba La ropa interior de Hitler- tuvieron su gran éxito con la canción
del mismo nombre que el avión. En aquellos tiempos, McCluskey le confesó a un
asombrado periodista que poseía una flotilla de aviones de la Segunda Guerra
Mundial. "De juguete," aclaró, para continuar diciendo, "acabo
de pintarlos esta mañana."
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Randy Newman: "Political Science" (Sail Away, 72)
La
idea de esta canción del ahora premiado autor de las partituras de Disney no
era, precisamente, políticamente correcta, por no decir otra cosa. Según él,
las naciones que reciben ayuda de los Estados Unidos son rencorosas y no
agradecidas. Su conclusión: Asia tiene mucha población; Europa es un
continente antiguo; África, demasiado caliente, Canadá, demasiado fría... Sólo
Australia vale la pena ser salvada. Para el resto: "Tiremos la gran bomba y
pulvericémoslos."
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Sting & The Radioactors: "Nuclear Waste" (Single, 1977)
Steve
Hillage y Mike Howlett le pidieron a un tal Sting, por entonces cantante punk de
los desconocidos Penetration, que pusiera la voz a una canción que decía en su
estribillo "Strontium 90, strontium 90, quiero llegar a ver el año
1999." Sólo se editaron 500 copias, aunque aprovechando el accidente de
Chernobyl -y la adquirida fama de Sting- se reeditó en 1986.
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Yoko Ono & Paul McCartney: "Hiroshima, It's Always A Beautiful Blue Sky"
(Inédita, 1995)
Aunque
parece que, de nuevo, las cosas no van bien entre ellos, un buen día de 1995
Yoko y Paul se reunieron para componer esta canción épica de siete minutos,
con la colaboración de Sean Lennon, el hijo de John. En el momento de los
bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, Yoko Ono tenía doce años y estaba viviendo
en una granja familiar en Japón. Había vivido ya en los Estados Unidos, aunque
después de lo de Pearl Harbour, su familia tuvo que regresar rápidamente a su
país de origen. No eran, por decirlo así, bienvenidos.