Referencias: mil discos vendidos sin ni siquiera llegar a las tiendas; dos concursos ganados en unos meses; más de 7.000 amigos en el myspace; van a la final española de la Battle of the Bands; y el productor de Van Morrison viajó este verano a Vilagarcía para conocerlos. Así cualquiera se permite publicar un debut titulado Greatest Hits.
¿Qué
tienen en común, pongamos por caso, Van Halen, The Raincoats, Mot The Hoople,
The Pretenders, The Fall, The Jam, Big Star, Blur, Elvis Costello, Herman's
Hermits...? No
mucho, a no ser que todos han hecho versiones de alguna canción escrita en su
día por Raymond Douglas Davies, por supuesto. El repertorio de los Kinks de
los años 60 es tan variado y de tal alcance que ha conseguido tener una
amplia variedad de grupos como fans. Y en el caso de The Jam o Blur le deben
gran parte de su razón de ser.
La
banda surgió en medio de la invasión británica de los 60 con ruidosas
canciones rock, que contribuyeron a cimentar las bases del heavy
-"You Really Got Me", sin ir más lejos-, pero pronto se
convirtieron en un combo de canciones nostálgicas dedicadas a reflejar el
mundo londinense de aquellos años, y todo ello sin estar en sintonía con el
resto del mundo musical de por aquel entonces: tan sólo Donovan estaba también
fuera de juego, pero Ray Davies tenía un oído más preparado para las melodías
y unas letras mucho más clarividentes.
Cuando
la banda comenzó con una serie de singles de éxito que incluían "You
Really Got Me" y "All Day And All Of The Night", parecía que
estaban en la cima del mundo y que habían nacido para quedarse allí. Los
problemas echaron a perder tan benévolos presagios incluyendo, en el caso de
Ray, crisis nerviosas, pérdida de inspiración y problemas con la bebida. Y,
a pesar de todo, consiguieron legar a su compañía de discos, la más
preocupada por sacarle un rendimiento instantáneo, y al mundo entero, cinco
discos ya clásicos y un buen puñado de singles en menos de tres años.
Esos
son los cinco discos que ahora se reeditan gracias a la colaboración entre su
sello original Castle y Mastertrax: The
Kinks, Kinda Kinks, The Kinks Kontroversy, Face To Face y Something
Else By The Kinks. Y la mejor noticia es que todos doblan su duración
original, incluyendo rarezas, caras B y versiones que no aparecían en las
ediciones originales, aunque se respetan las portadas que antes tenían y se
le incorporan unos acertados comentarios.
Puede
que los tres primeros no pasaran de ser colecciones de singles -excelentes,
eso sí-, pero a partir del cuarto, en 1966, The Kinks empezaron a hacer
discos completos, al igual que los Beatles, los Beach Boys o los Rolling
Stones, en una época en la que se hicieron muchos discos grandiosos y
atemporales, con forma de declaraciones íntegras más que una simple colección
de singles de éxito con algún que otro relleno.
Para
probarlo están las canciones, que fueron ganando en profundidad a medida que
pasaban los meses y que el éxito les rondaba. Y todo coincidió con los
problemas: su hermano Dave empezó a buscarle un sustituto a Ray en la banda,
las giras eran una tensión continua dentro del grupo, su compañía no se
preocupaba más que por los beneficios instantáneos y su productor Shel Tamy
tenía que bregar con los intentos de Ray de hacerse con el control tras la mesa
de producción.
Así
que, a medida que su vida personal iba cayendo en picado, sus letras empezaron a
reflejar este peso, mostrando las depresiones del principio y buscando alguna
forma de escapar más tarde, con el sonido mirando hacia los "viejos y
buenos tiempos".
Cuando
a Ray Davies le preguntaban por la melancolía de sus canciones, él respondía
diciendo que no lo hacía por fastidiar, sino porque en todo el mundo encontraba
la misma debilidad que él sentía. "Dellicated Follower Of Fashion" o
"Well Respected Man" demuestran que Ray aprendió, poco a poco, a
darle un severo repaso a las clases medias, y en ello basó buena parte del
resto de su producción: de la frustración personal a su madurez como
compositor sólo medió un paso.
Aunque
el grupo empezaba a mostrar síntomas de sofisticación con The
Kinks Kontroversy, su material realmente valioso llegó con Face To Face, cuando comenzaron a mezclar sus raíces rhythm'n'blues
con escalas indias, folk, el music hall y la colaboración del clavicordio de Nicky Hopkins
-también asiduo en las grabaciones de los Rolling Stones-.
Con
Something Else By The Kinks dieron lo
mejor de esta su primera etapa, un paso de gigante en términos de elegancia y
consistencia. No hay más que escuchar el acertado relato de idolatración
escolar que es "David Watts" o el dardo certero de "Harry Rag",
que ahora se recogen junto a cortes extra tan exquisitos como "Wonder
Boy" o "Autumn Almanac".
Ironías
de la vida, sus más brillantes capítulos junto a la banda a la que Ray Davies
dedicó toda su existencia se reeditan al mismo tiempo que aparece su primer
disco en solitario después de 34 años, The
Storyteller, un disco digno, pero que no pasa la prueba de las
comparaciones, ni siquiera lo debería intentar. Ray Davies se lo ha ganado a
pulso.