“Este álbum, Viva La Vida or Death And All His Friends, estuvo impulsado por un deseo de pasar del blanco y negro al color”, declara Chris Martin el líder de Coldplay. “O, si quieres verlo de otra forma, decidimos dejar que nuestro jardín creciese un poco más salvaje. Se liberó al sabueso de su cadena”.
CAMPUS GALICIA ARTICULO GEORGE HARRISON: ASÍ SE HIZO BRAINWASHED
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CAMPUS GALICIA ARTICULO GEORGE HARRISON: ASÍ SE HIZO BRAINWASHED
George
Harrison: Así se hizo Brainwashed
”Give me plenty of
that guitar!” (¡Qué
suene esa guitarra!)
Con
esta sencilla petición, a buen seguro expresada con su característica sonrisa,
George Harrison anuncia el comienzo de Brainwashed, el maravilloso álbum
en el que estaba trabajando cuando le sorprendió la muerte en noviembre de
2001. Y es que Brainwashed muestra gran parte de ese talento a la
guitarra que convirtió a George Harrison en una influencia decisiva para todas
las generaciones de músicos que vinieron después de él. Líneas melódicas y
cortes bellamente cincelados, enérgicos rasgueos acústicos... Todo ello tiene
cabida más que de sobra en los doce temas que componen el disco.
Pero
este álbum es algo más que buenas interpretaciones musicales. Se trata de una
afirmación personalísima de un hombre muy reservado, que refleja la intimidad
que fue alimentando con preguntas que le asaltaron desde que empezó a componer
como miembro de los Beatles: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Adónde voy?
No
queda duda de la profundidad de las convicciones espirituales de Harrison, y Brainwashed
no hace más que dejarlo claro de nuevo. En sus últimos años, Harrison
tuvo que afrontar la inminencia de su muerte, experiencia que asienta las bases
de este disco, aunque no de una forma morbosamente explícita y reveladora. Más
bien como si los acontecimientos vividos en sus últimos años hubieran
conferido una gravedad inevitable a los temas en los que Harrison llevaba décadas
reflexionando. Cuando la muerte dejó de ser un problema filosófico, a pesar de
sentirla en cada momento y en cada latido, George Harrison compuso estos temas.
No
llegó a terminarlos, aunque sí los grabó. Harrison siempre había tenido la
intención de que Jeff Lynne le ayudara a completar el proyecto, algo que Lynne
tuvo que hacer por sí solo bajo la atenta mirada de Dhani, el hijo de 24 años
de Harrison. En 1987, Lynne co-produjo el disco en solitario de Harrison, Cloud
Nine; fueron compañeros en The Traveling Wilburys; trabajó con él en
“Free as a Bird” y “Real Love” para la antología de los Beatles y, no
menos importante, fue uno de sus mejores amigos. El único hijo de Harrison,
Dhani, colaboró estrechamente junto a su padre en la elaboración de este
trabajo, durante los procesos de composición y grabación. En algunos casos,
Harrison dio instrucciones a su hijo acerca de cómo le gustaría que tomaran
cuerpo los temas. En otros, preparó bocetos de los arreglos para dejar claro el
camino que tenían que seguir las canciones.
Resulta
por tanto imposible imaginar dos personas más cualificadas que Dhani y Lynne
para llevar a buen término la idea que tenía Harrison del disco. Aun así,
cualquier colaboración, especialmente si se produce de forma parcialmente póstuma,
requiere tomar algunas decisiones sensatas. “Llevaba dos o tres años
comentando a George que deberíamos terminar las canciones”, explica Lynne.
“Él me decía: 'Me gustaría que las acabaras tú'. Hablamos de ello y me
dijo que no quería que el disco fuera pijo. Lo que quería, en realidad, era
como una especie de maqueta. “Pero las canciones merecían algo más, porque
son maravillosas, al menos a mí me lo parece”, continúa Lynne. “Pensé que
si las dejaba tan toscas como a él le habría gustado, no funcionarían. Quería
que fuesen lo mejor posible, y creo que dimos con el justo medio.” Entonces se
dirige directamente a su viejo amigo: “De modo que lo siento, George”,
explica con cariño. “Las hice un pelín más pijas de lo que querías. Pero
pensé que era una forma de hacerles justicia.”
Es
la especie de tira y afloja que quizás Lynne y Harrison hubiesen tenido en el
estudio de haber vivido Harrison. Y Dhani se mostró de acuerdo con la dirección
propuesta por Lynne. “El álbum se habría terminado igualmente de este modo:
Jeff habría echado una mano a mi padre y yo habría ayudado en la producción
final”, explica Dhani. “Nos limitamos a ceñirnos al plan, pero mi padre
murió y se complicó más aún nuestra labor.” El disco se remató en el
estudio que tiene Lynne en su casa de California, durante un periodo que se
alargó seis meses. Hay que decir que al principio Harrison rondó las sesiones
con su ausencia. “Recuerdo que llegué de Inglaterra y Jeff y yo nos pusimos a
grabar las guitarras la primera noche”, recuerda Dhani. “Fue de lo más
surrealista. No dejaba de mirar alrededor, buscando a mi padre: Eh... ¿Está
bien así?' Pero no contestaba nadie.”
Al
final, no obstante, la presencia de Harrison empezó a sentirse de forma más
positiva. “Los primeros días era difícil acostumbrarse a su ausencia”,
reconoce Lynne mientras toma asiento en la amplia sala de su casa donde grabó
algunas de las cuerdas de Brainwashed. “Pero una vez que te metías en
el tema y escuchabas la voz, tan imponente, sentías sus vibraciones. Al final,
esa extraña sensación se desvaneció y fue como si estuviese presente, guiándonos
de algún modo.” Una sola escucha del disco disipará cualquier preocupación
de que los temas no plasmen el espíritu de George Harrison. Así lo explica
Dhani: “Sería imposible plasmar mejor en un único disco el yo sincero
y verdadero de mi padre”. El tema que abre el disco, “Any Road”, es una
nueva invocación de Harrison al alegre folk-rock de los Wilburys, con un toque
Zen en el estribillo: “If you don't know where you're going / Any road will
take you there”. En el dulce y ensoñador “Pisces Fish”, Harrison
canta “Some days my life, it seems like fiction / Some other days, it's
really quite serene”, estrofas que para Dhani son las claves de la canción,
así como la imagen del viaje de su padre por la vida. “La primera parte de su
vida fue agotadora como la de nadie”, explica Dhani. “Iba a todas partes y
lo hacía todo de la forma más intensa posible. Después, la segunda mitad de
su vida, la pasó en el jardín, disfrutando de la naturaleza, plantando árboles
y componiendo música. Dos contrastes que constituyeron el equilibrio ideal.”
El
título del fantástico tema instrumental “Marwa Blues” procede de un raga
indio, y muestra el virtuosismo de Harrison a la guitarra en todo su apogeo.
El tema se desarrolla como una oración por la liberación de este mundo para
llegar a un reino de posibilidades místicas infinitas. Por su parte, “Looking
for My Life” evoca una realidad más sombría. “I
never knew that life was loaded”, canta Harrison. “I never knew that
things exploded / I only found it out when I was down upon my knees/Looking for
my life.” A
la hora de hablar acerca del tema, Dhani utiliza el mismo tipo de imágenes que
su padre usaba de forma espontánea. “En los últimos años, mi familia ha
vivido situaciones muy extrañas”, comenta. “Alguien se coló en nuestra
casa e intentó asesinarnos, y después está, por supuesto, la enfermedad de mi
padre y el tumulto que se produce cuando los medios se inmiscuyen en tu vida.
Pero sólo se puede experimentar tanta alegría como pena se haya sufrido. La
pena es como vaciar un bloque de madera, y la pena es lo que lo rellena. Cuanta
más pena hayas experimentado, mayor será la alegría que puedas sentir.”
El
antiguo tema de “The Devil and the Deep Blue Sea”, grabado junto a la banda
de Jools Holland, muestra a Harrison tocando su adorado ukulele. “Todos los
que conocían a mi padre sonríen cuando lo oyen”, explica Dhani. “Así era
cuando estaba en casa.” Y en cuanto al primer single del disco, “Stuck
Inside a Cloud”, Dhani explica: “El título podría referirse a un velo de
ignorancia, algo que todos experimentamos y de lo que intentamos deshacernos a
la larga. Te confunde y te estrecha la mente. De hecho, es mi tema preferido. Me
encanta.
El número preferido de mi padre era el siete; hacía muchas cosas alrededor de
ese número. Por eso es el séptimo tema del disco.”
Por
ultimo, Dhani describe el tema que da título a Brainwashed como “la
canción más sincera del disco”. Es un catálogo de todos los aspectos de la
sociedad que empañan nuestras mentes y nos impiden llegar a verdades mayores.
“Los militares te lavan el cerebro”, afirma Dhani. “Lo mismo que las
empresas y los medios de comunicación. Y la canción explica que hay una
alternativa: pensar por uno mismo y autorealizarse; bueno, y Dios”.
Este
último aspecto se dramatiza emotivamente a medida que el tema se va fundiendo
con el sonido del canto de Harrison sobre un zumbido hipnótico. Una nota
optimista con la que cerrar el álbum. “Es un canto muy famoso en la India”,
comenta Lynne. “A veces lo canta mucha gente junta a la vez. Fue idea de Dhani
ponerlo al final, y él mismo ha grabado su voz maravillosamente en una doble
pista junto a la de su padre. Su voz es igualita a la de George.” El canto,
explica Dhani, era el lavado de cerebro personal de su padre: “Lo tenía
grabado desde antes de que yo naciera. Es algo positivo que ofrecer al público
como punto final del disco”.
Cuando
Brainwashed estuvo terminado, lo que había empezado como profunda pena y
desazón se transformó en algo un tanto redentor y aliviante para los
implicados. “Fue como 'al fin lo van a poder escuchar, es alucinante'",
explica Lynne. “Fue entonces cuando empezó a parecer una experiencia más
feliz, una celebración de la vida de George.” El tipo de celebración que los
fans de Harrison necesitaban y merecían, y que él mismo hubiese deseado que
tuvieran.