Perseverancia, constancia, fe en sí mismos… A Nada Surf no se lo han regalado. Sólo tenían sus canciones y una decidida idea de no dejarlo fácilmente. Tras su anterior álbum, The Weight Is A Gift, el grupo estuvo recientemente en España para dar tres conciertos, entre ellos uno en Vigo. Pero, además, estos conciertos tenían una sorpresa incluida: su nuevo disco incluido en el precio de la entrada.
Curioso festival. Ya desde que uno llega el primer día
y se encuentra con aquello de “Prohibida la entrada de animales cuadrúpedos;
para los bípedos nos reservamos el derecho de admisión”, se adivina que no
está ante un evento al uso. Sí, los pasados 13, 14 y 15 de julio tuvo lugar en
Santiago la primera edición del Festival Rock por excelencia de Galicia desde
ya mismo. Y lo ha sido porque no muchos pueden presumir de reunir el cartel con
el que hemos contado.
A pesar de todo, el protagonista principal no fue ninguno de los grandes
nombres, sino... ¡el viento! Quedará para siempre grabado en los oídos de los
asistentes como las rachas de viento hacían que el sonido de los grupos fuera y
viniese sin otra explicación. Y no es que el equipo contratado por la
organización se quedase corto, sino que ante los elementos de la naturaleza
poco se puede hacer. De todas formas, nada como acercarse al escenario o pensar
que mejor eso que tener que suspender por la lluvia o algo peor.
Iggy Pop triunfó la primera noche. Como siempre, a torso descubierto, pantalón
de cuero negro y sobriedad en el escenario y en sus músicos, aunque para energía
y electricidad sin tregua ya estaba él con sus 53 años. Él suda, mientras
otros –Jagger, por ejemplo-, transpiran colonia de precio prohibitivo. A su
misma altura, en otra concepción muy distinta de la música, estuvieron Asian
Dub Foundation, la única nota plenamente actual de los tres días, con sus
proclamas políticas, sus increíbles bases rítmicas y un sonido insuperable,
aunque para entender a su cantante se necesite haber nacido en su misma casa.
El segundo día brilló con luz propia la voz y la presencia en escena de Skin,
cantante de Skunk Anansie. Los músicos que la acompañan no siempre están a la
altura y en este caso, aunque queda claro que ganan en directo respecto a sus
discos, sólo pudieron seguirla al principio y al final. Ash no pasaron de
correctos, mientras que Killer Barbies y L 7 demostraron un saber estar encima
de las tablas casi similar al de Skin. Potentes, cuando menos. Dover, como
siempre, lo tenían todo ganado, y ni siquiera necesitaban de versiones como
“Time After Time” de Cindy Lauper o el espectáculo de ver a su batería
desnudo haciendo el pino para arrasar con su sonido de hace diez años.
Sonic Youth, por mucho que digan, brillaron como en sus mejores momentos, en el
que fue sin duda el mejor día de los tres. Dejaron de lado su difícil último
disco y dieron, de nuevo, una lección para todos sus discípulos en el mundo
del noise, del grunge, del punk y, por extensión, a toda la escena del rock.
Emplearon sus mejores armas: un buen diseño de escenario y distorsión a
raudales, la misma que utilizaron por momentos Yo La Tengo. Aunque en el caso de
estos últimos, lo suyo fue mucho más atípico: de la delicadeza a la furia en
segundos y dejando para la posteridad el mejor momento de todos: su interpretación
coreografiada –y cómica- de un oscuro éxito de la música disco “You Can
Have It All”.
Mientras, Manta Ray volvían a deslumbrar con sus ambientes, que no canciones,
siempre embelesadores en vivo. Teenage Fanclub decepcionaron por no traerse
ensayada la lección y por empeñarse en sonar aún más pop en sus nuevas
canciones. Ocean Colour Scene, aunque se mostraron por encima de lo esperado
escogiendo lo más granado de su repertorio, se empeñaron en dejar claro lo
retro de su sonido cerrando con el “Day Tripper” de los Beatles.
La sorpresa llegó de la mano de los portugueses Madamme Godard, un grupo sin
sello discográfico aún por el que vale la pena suspirar. Ocean Colour Scene
aportaron el personaje más entrañable: un viejecito que tocaba la pedal steel
guitar y que hacía de roadie para el grupo, encendiéndoles los cigarrillos. ¿Sería
el padre de alguno de ellos, el auténtico causante de la vocación de sus
hijos?
Más curiosidades: Iggy Pop apareciendo en Mercedes en el recinto para, a
continuación, seguir con atención la actuación de Sexy Sadie y pedirles un
disco. No fue el único que mostró su alma de fan: Cristina Llanos, de Dover,
presenció varias actuaciones desde la primera fila, en especial la de las
salvajes L 7. También se pudo ver entre el público a gente de Los Enemigos,
Los Flechazos o Barricada, estos acomodados a resguardo del viento y haciendo
tiempo hasta que les tocase salir al escenario en otro punto de Galicia.
Se pueden mejorar muchas cosas, desde luego, y la organización es consciente de
ello. Sobre todo, esa carpa dance que, prevista para sólo mil personas, se quedó
pequeña desde el primer momento. Mejorar las señalizaciones de entrada, poner
autobuses gratuitos desde el centro de la ciudad y habilitar una sala de prensa
son también cuestiones pendientes. Ni se debería tampoco anunciar el cartel
hasta que esté cerrado en su mayor parte, tal y como se hizo este año, creando
unas expectativas que luego no se pueden cumplir.
Pero lo que hay que dejar muy claro es que el balance es totalmente positivo,
sobre todo por esos casi 40.000 asistentes que superaron ampliamente a los 5.000
que esperaba la Consellería de Cultura. Por todo ello, por el éxito artístico
y de público, se debe asegurar ya, sin más dilación, la continuidad de un
acontecimiento que se ha convertido, en su primera edición, en cita ineludible
del verano festivalero.