En sus inicios eran un grupo modesto, sin intención de dar muchos conciertos ni de prolongar mucho su vida discográfica. Pero tras su primer álbum, Almost Killed Me (2004), pronto se reveló un grupo de rock de alto voltaje, que trasciende la barrera de la música independiente para llegar a grandes audiencias. Ahora, tras Separation Sunday (2005) y Boys And Girls In America (2006), editan su cuarto álbum, Stay Positive, con el que dejan claro que son los más claros herederos al cetro de Bruce Springsteen. Craig Finn, su líder, se muestra preocupado por hacerse mayor.
Evidentemente, no estamos en los 60. Entonces los discos se componían,
se grababan y se editaban sin pensárselo demasiado, pudiendo llegar a colocarse
tres discos de una banda en un mismo año. Desde entonces, sólo Siniestro Total
han conseguido igualar tal marca, aunque no era ésa su intención ni suyo todo
el mérito: en el 97 editaron Cultura
popular, un disco de versiones grabado en directo, Así empiezan las peleas, un directo para América Latina, Gato
por liebre, un álbum con las versiones hechas por el grupo para su sello
anterior, y Sesión vermú, su disco en estudio de ese año.
Lo normal en estos tiempos es editar un disco después de haber
promocionado intensamente el anterior, de haber girado con él
interminablemente, de haberlo exprimido hasta decir basta y de haber tenido
tiempo pararetirarse a un lugar
apartado a componer elpróximo. No
todos sufren de incontinencia creativa como Prince –veintidós discos en
veinte años, sin contar dobles, triples y los que no llegó a editar-, Ani Di
Franco –catorce discos en diez años- o Andrés Calamaro –más de 300
canciones esperan aún su turno-.
Más bien lo contrario: suele ser bastante común que, después de un
disco de bastante éxito, el grupo en cuestión desaparezca del mapa durante años.
Sí: el miedo a no poder presentarse con algo digno, comparable a lo editado
hasta ese momento –bloqueo creativo, lo llaman-, la edición de directos,
recopilatorios y discos de versiones paraevitar enfrentarse al estudio –vivir de las rentas, por
supuesto-, ellargarse durante
meses a retiros idílicos –pura vagancia- y el ponerse metas más allá de
toda lógica –excesivaautoexigencia-
pueden complicarlas cosas hasta el
absurdo.
El caso más conocido es el de los Stone
Roses, un grupo que con un único disco editado en el 89, Stone
Roses, ingresó por derecho propio y para siempre en la realeza del pop británico.
Después, los problemas durante la grabación de su segundo intento fueron el
pistoletazo de salida a una espiral cuesta abajo que acabó con la separación.
En el 94, por fin, volvieron con un álbum adecuadamente titulado The
Second Coming –algo así como El
regreso-, aunque los nuevos guiños a Led Zeppelin dejaron indiferentes a
todos. El título hubiese estado mucho mejor aplicado a la vuelta de un
desahuciado Shaun Ryder al frente de Black Grape, una auténtica sorpresa
inesperada por aquel entonces.
Un bloqueo similar sufrió Elastica,
la banda de Justine Frischmann, que consiguió elaño pasado rehacer un grupo disuelto por la falta de
continuidad. Su segundo disco, cinco años después, no avanzaba nada nuevo y en
sus conciertos, como el de Benicassim, dieron la impresión de haber ido hacia
atrás, pero al menos parecen tener asegurada una nueva etapa.
Para los próximos mesesse anuncian discos de varios de los grupos que más han cacareado su
regreso durante los 90. Por ejemplo, Guns
N’ Roses, que hablan de un nuevo disco aunque, como en los dos casos
anteriores, ¿qué más da a estas alturas unos meses más o menos? En su caso,
desde el 91, en el que editaron dos discos dobles -Use
Your Illusion I y II- no han
publicado nada nuevo, salvo el disco de versiones The
Spaghetti Incident. Diez años parecen más que suficiente para darle
continuidad, aunque no debe ser tan sencillo, teniendo en cuenta que en todo
este tiempo sin material nuevo Axl Rose haido perdiendo o despidiendo a todos sus compañeros, así como a los
productores que han osado poner sus manos sobre el supuesto nuevo material. Las
crónicas del Rock In Rio tampoco avanzan nada espectacular.
Algo similar es el caso de Stereo
MC’s, mejor banda británica del 92, según la industria, con su álbum Connected,
un híbrido perfecto de funk y hip-hop. Desde entonces, todo ha sido
interminables días en los estudios, sesiones como pinchadiscos para airearse un
poco y rumores de adicciones problemáticas. Antes de su disco en estudio
propiamente dicho, si es que se confirma su regreso, tuvieron tiempo para editar
DJ Kicks, a base de música ajena.
Con menos bombo y platillo se anuncian nuevos álbumes de Daft
Punk –cinco años después de su debut Homework-,
Kraftwerk –el primero desde Electric
Caffe del 86, ¡quince años después!- yNew Order –el siguiente tras
Republic del 93-.
Aún quedan casos de los que no sabemos nada: Bruce Springsteen –sin nada nuevo desde el 95, cuando publicó The
Ghost Of Tom Joad-, Michael Jackson
–History es del 95-, Prodigy
–The Fat Of The Land fue editado en
el 97-, y, sobre todo, My Bloody
Valentine -en dique seco desde el 91, fecha del excepcional Loveless, después de haber gastado millones de dos compañías que
esperaron inútilmente su continuación-.
Hay otros de los que, como siempre, poco se puede esperar: The
Blue Nile han editado tres discos en veinte años, a un ritmo de un álbum
cadasiete años, y Prefab
Sprout dejaron pasar siete años entre Jordan:
The Comeback y Andromeda Heights,
del 97, momento en el que Paddy McAloon reconoció que había trabajado durante
ese tiempo en cinco discos distintos, pero que su nivel de exigencia no le
permitía editarlos antes de mejorarlos. Y la pregunta final, en todos los
casos, siempre será: ¿de verdad ha valido la pena tanta espera?