"Disculpe, se le ha caido un pedacito de horror". Celso: voz y guitarra; Xosé: guitarra; Juan: teclado; Toño: coros y bajo; Guillermo: percusión y batería. Desde Pontevedra, Instructor Mundial, esperando su oportunidad.
¿Tan difícil es hacer bien las cosas? En el mundo de la industria
musical del pop parece que sí. Entre productos manufacturados, refritos,
reciclajes y discos de grandes éxitos no hay hueco para las colecciones
cuidadas. Mejor dicho: si lo hay, pero se ignora sistemáticamente.
En los últimos tiempos, pocas colecciones de material nuevo o añejo han
merecido la pena. Se pueden contar con los dedos de una mano. Fuera de nuestras
fronteras, algunas discográficas se han dedicado a recuperar su catálogo, como
puede ser el caso de los clásicos del reggae de Studio One o del catálogo de
Trojan Records. Por aquí puede que tan sólo la colección de discos-libro de
El Europeo merezca tal categoría, además de ser casi la única.
Si acaso hay otra excepción, ésa es la del sello Munster. Gracias a un
excepcional acuerdo -por único- con la compañía DRO-East West, esta discográfica
ha venido reeditando en los últimos tiempos clásicos del rock español de su
época dorada, la de los 80, aunque, eso sí, en vinilo. Así, en las estanterías
se pueden encontrar ahora excelentes discos de los grabados entonces para los
sellos GASA, Tres Cipreses o Discos Radioactivos Organizados por Derribos Arias,
Los Coyotes, Parálisis Permanente...
Así ha sido hasta ahora, porque la colección que recientemente ha visto
la luz con el nombre de Vampisoul marca un hito en la producción fonográfica
española. De nuevo el sello Munster es el que se ha decidido a reeditar joyas
de la música negra y los ritmos latinos que estaban completamente olvidados.
Si ya de por sí una colección así resulta casi un milagro en España,
aún lo es más dado que todas estas obras no fueron editadas aquí en su
momento y ahora están descatalogadas en todo el mundo. Pero no ha habido ningún
problema; los propios artistas y los sellos que cuentan con los derechos -cuando
se encuentran, porque la tarea no es sencilla- ponen todo tipo de facilidades al
ver como aquellos álbumes únicos pueden tener una segunda juventud, rescatados
de la oscura noche de los tiempos.
Por si fuera poco, las reediciones son tan o más jugosas que los
originales. Para empezar, se respeta el diseño original, se incluyen los créditos
de las grabaciones y se lanzan en compacto con formato digipack y en
vinilos de 220 gramos. Todo un lujo para los coleccionistas y para quien
pretenda, hoy en día, descubrir aquellos sonidos.
Contando
con las nuevas tecnologías, se ha preparado una página web,
www.vampisoul.com en la que se pueden conseguir estos discos desde cualquier parte del mundo,
algo importante teniendo en cuenta la procedencia de las grabaciones, aunque
también hay distribución directa en nuestro Estado a través de PIAS. Visto así,
parece sumamente fácil. Así que volvemos al principio. ¿Por qué nadie lo
hace?
Entre
las primeras veinte referencias hay auténticas joyas. Nombres tan
significativos del jazz latino como el increíble pianista Eddie Palmieri o el
tremendo percusionista Willie Bobo están ahí, al igual que parte de los
mejores representantes del soul latino, como Harvey Averne o Joe Bataan.
Al
mismo tiempo, se han reeditado curiosidades como las primeras grabaciones de dos
leyendas del soul: Sly Stone, con algunas canciones inéditas hasta el momento,
y el mismísimo Barry White, en su faceta de productor de otras vocalistas. Más
desconocido es el trabajo de grupos como los peruanos Black Sugar, adelantados a
su tiempo en la fusión del jazz latino con el soul y el funk, o Emil Richards,
el vibrafonista y marimbista pionero en los sonidos afro-cubanos.
Un
recopilatorio sobre la escena peruana entre 1964 y 1974 nos pone en la pista de
curiosos artistas que allí grabaron en aquellos difíciles años. Por su parte,
de Claudine Longet, la actriz recordada por su papel en El guateque de
Peter Sellers, se recupera casi toda su obra de corte afrancesado para el sello
Barnaby en un único compacto.
Sin
embargo, quien mejor representa el espíritu de esta colección es el conguero
Ray Barretto, del que se recuperan dos discos en un álbum, Acid y Head
Sounds, en una asombrosa mezcla de jazz latino, soul, funk y ritmos
poderosos que se muestra irresistible en todas y cada una de sus canciones.
Algo
parecido trae el disco recuperado de Monguito Santamaría, maestro del funk
latino y de las líneas de bajo imparables, y el de Pete Rodríguez, el maestro
del boogaloo; no hay más que escuchar su “I Like It Like That” de El rey
del boogaloo para saber que ese tema en concreto define todo un estilo.
De
Last Poets se recuperan sus grabaciones completas en Douglas Records, que, como
reconoció Chuck D de Public Enemy, son el auténtico comienzo del rap. Por último,
se reeditan también tres grabaciones de Billy Preston, el que fuera conocido
como el quinto Beatle por poner sus teclados a muchas de las canciones del
cuarteto de Liverpool. En ellos, además de canciones propias, demuestra su
inimitable estilo al órgano haciendo versiones de Phil Spector, las Supremes,
los Temptations, los Beatles o las bandas sonoras de James Bond, todas ellas
instrumentales que crearon un estilo: el acid jazz.