Ha tardado lo suyo, pero Esto que tienes delante está, por fin, delante. Presente, factible, disponible… O sea, que el debut de Elodio y los Seres Queridos, uno de los mejores y más atemporales discos hechos en Galicia, tras la espera de más de un año, ya puede -y debe- ser saboreado por todo el mundo.
Benicassim
99 partía con un lastre muy grande: superar el nivel de la edición anterior.
Por ello, para juzgar sus resultados conviene separar claramente la parte artística
de la organizativa, de forma que sus responsables asuman la que les corresponde
y sigan trabajando en el empeño, más que conseguido, de convertir el festival
en la cita europea por excelencia del pop independiente.
Su
gran logro se ha labrado a base de una política clara de selección de artistas
de calidad, tanto que la marca vende ya por sí sola y triunfa en donde otros
han fracasado con lo errante de su propuesta. En consecuencia, el nivel del
cartel que presenta Benicassim no es más que un reflejo bastante fiel de cómo
está la situación del pop independiente, especialmente el británico, de los
últimos meses.
En
esta edición quedó claro que el pop de guitarras no tiene su mejor momento. De
los ausentes –Manic Street Preachers, Kula Shaker, High Llamas o Ultrasound-
no se esperaba gran cosa, aunque tampoco es de recibo que su hueco quede sin
cubrir unas semanas antes del inicio. Otros como Stereophonics -¿alguien dijo
Bryan Adams?- y Travis –segundones aprovechando la coyuntura para salir a
flote-, e incluso Ocean Colour Scene –que han pasado del sonido retro a lo
Traffic a las aburridas postales pastoriles- son la evidencia de que en el fin
de milenio abundan las medianías copando las listas independientes.
Pero
la mala resaca del brit-pop no acaba ahí. Sus mayores valedores en otros
momentos, Blur, que después renegaron de la etiqueta para buscar su inspiración
al otro lado del Océano, aburrieron a base de tocar casi en su totalidad 13,
un disco arriesgado, perfecto para el halago crítico, pero en el que se han
olvidado de algo tan simple como las melodías y las canciones. Sólo en los
bises consiguieron dejar atrás su soporífera puesta en escena para
convencernos de algo antes impensable: que los preferimos como ídolos
juveniles.
Sí, Suede atacaron con furia un concierto que pasó por lo mejor del
festival. Es difícil arremeter contra la entrega de Brett Anderson y los suyos
al rememorar al mejor Bowie de la era glam, pero lo que ganaron en electricidad
respecto a sus cuatro discos lo perdieron en dramatismo y pasión.
Algo
similar ocurre con Massive Attack, los reyes en una nueva forma de entender el
pop finisecular, a base de ralentizar y mezclar diferentes ritmos de color para
lograr algo único y majestuoso, pero que ahora, para poder competir en grandes
espacios abiertos, han hecho de la guitarra eléctrica –sí, la guitarra eléctrica-
el centro de su repertorio. Aún así, quedó clara su elegancia en todo momento
y que siguen siendo el broche perfecto para cualquier festival.
Chemical
Brothers pudieron ser la luz deslumbrante que eclipsara lo evidente, pero un
corte eléctrico dejó su actuación y el baile desaforado en un
coitus interruptus que demuestra que en este tipo de actuaciones no es
posible la improvisación si llega la zancadilla de la técnica.
Para
mitigar la pequeña decepción de su fallida intentona, que podrán enmendar el
próximo año, ya que son asiduos al festival, hubo dos momentos que brillaron a
la altura de su impactante repertorio: el final de The Charlatans con un
glorioso “Sprotson Green” y la versión en inglés de “La chica de ayer”
de Nacha Pop a cargo de Gigolo Aunts, recuperados para gloria del mejor power-pop.
La
representación norteamericana en el escenario principal fue mínima pero, dado
lo visto, triunfaron por goleada. Tras Gigolo Aunts, Mercury Rev tejieron una
espiral de psicodelia viciosa y envenenada, basándose en el grandioso Deserter’s
Songs, con el único inconveniente de un horario demasiado temprano. Y Jon
Spencer Blues Explosion fueron los auténticos triunfadores, a base de blues
exhibicionista, sudoroso, sexual y pernicioso, con sólo tres instrumentos y una
voz convertidos en una trituradora que regurgitaba auténtico rock cavernícola,
en un aquelarre rítmico de los que dejan aterrorizado.
En
el escenario pequeño sí hubo propuestas más arriesgadas que permiten atisbar
alguna posibilidad de un futuro aceptablemente brillante, como fueron Arab Strap,
Snowpony, Black Box Recorder, Dominique A, Hefner o Bis, quienes convirtieron la
carpa en una sauna. Tampoco la representación española fue este año numerosa
ni especial. Junto a los miméticos y entregados Automatics y Australian Blonde
destacaron Parade, Patrullero Mancuso y descubrir, una vez más, el esfuerzo que
supone para Sr. Chinarro colocarse encima de un escenario.
En
la carpa de baile se evidenció que lo mejor, hoy en día, pasa por combinar la
diversión y la falta de prejuicios. Algunos lo demostraron como DJs y otros con
su contagioso directo, como fue el caso de Andreas Dorau, Jimi Tenor, Fantastic
Plastic Machine, DJ Shadow o Innerzone Orchestra y, en especial, Les Rythmes
Digitales, quienes se hubieran merecido un lugar preferente en el escenario
grande.
El
desigual resultado del valiente cartel quedó compensado con la mejora de las
actividades paralelas –cine, teatro, moda-, las infraestructuras y la propia
organización, aunque el camping sigue siendo manifiestamente mejorable y además,
ahora, podría convertirse en el argumento principal del posible cambio de
ubicación del festival si el Ayuntamiento, tal y como se adelantó en la última
rueda de prensa, no lo acerca al recinto de conciertos.
Queda
por apuntar la necesidad de una carpa pop de baile, con pincha-discos propios,
una laguna que los más intrépidos hicieron ver una vez que quedaba despejado
el recinto de los pases de moda. También se podría ir pensando en habilitar
escenarios acústicos o dedicados a los ritmos étnicos, pero nunca, a pesar de
lo propuesto, renunciar a una filosofía que es el máximo aval de Benicassim.
Por si quedaba alguna duda sobre posibles nombres para futuras ediciones, ahí
van algunas sugerencias: Wilco, Pulp, Afghan Whigs, Talvin Singh, Royal Trux,
Belle & Sebastyan, Nick Cave, Underworld, Auters, Portishead, Radiohead, Air,
Sparklehorse, Perry Blake, Elliott Smith, Beth Orton, Basement Jaxx, Matthew
Sweet, Leftfield, Shack...