Antes de iniciar una gira española que lo llevará en febrero por Madrid (día 13), Murcia (14), Zaragoza (15) y Barcelona (16), el cantautor eléctrico más político de los EE.UU. nos habla de su nuevo disco y la ciudad en la que ahora vive, Nueva York. “No ha cambiado tanto como las agencias inmobiliarias os podrían hacer creer”, explica Steve Earle acerca de su ciudad adoptiva. “Especialmente mi barrio no ha cambiado demasiado. Yo siempre indico a la gente el lugar correcto para que puedan hacer sus fotos como en la portada del disco Freewheelin’”.
“Siempre
escribes sobre relaciones de las que no quieres que la gente sepa nada, y tratas
de esconderlo en tus palabras. Así que lo dices, pero nadie te descubre.”
Neil Young resumió así una vez el dilema de la mayoría de los compositores.
Es cierto que, muchas veces, lo que se dice en una canción está tan oculto que
incluso la persona sobre la que se escribió no está segura de si es la
protagonista -por ejemplo, Marianne Faithfull estaba convencida de que Mick
Jagger había escrito “Wild Horses” sobre su relación, hasta que llegó
Keith Richards a aclarar que la protagonista era, en realidad, la actriz Anita
Pallenberg-.
Pero
lo que Neil Young no dijo es que, por una razón u otra, una buena parte de las
intenciones reales al escribir una canción acaban por descubrirse. Lo que sigue
son algunos ejemplos de canciones inspiradas por Cupido -o, mejor dicho, por las
rupturas amorosas- que no deberías poner a tu amad@ en el día de San Valentín.
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“Here, My Dear” de Marvin Gaye:
Después de divorciarse de Anna, la hija de su jefe en el sello Motown, un juez
ordenó que Marvin Gaye le diera todos los ingresos generados por los derechos
de autor de su próximo disco a su ex. Su carácter testarudo y astuto le hizo
responder con una dulce venganza, una obra maestra en forma de disco doble que
hablaba de recuerdos amargos, recriminaciones y soliloquios tristes sobre el
amor encontrado, perdido y definitivamente destrozado en los tribunales.
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“Positively 4th Street” de Bob Dylan: Parecía
que Dylan quería responder con esta tormenta eléctrica a las acusaciones de
haberse vendido que le echaba en cara la comunidad folk de la calle 4 de
Greenwich Village, en Nueva York, por haber electrificado su sonido. La línea
central –“Ojalá pudieras ponerte por un minuto en mi piel, y entonces sabrías
la lata que es tener que verte” así lo parecía indicar, aunque Joan Baez, su
amante durante un tiempo, sabía a ciencia cierta que ella era la verdadera
diana de aquellos versos. Y para probarlo, nada mejor que Don’t
Look Back, el documental de sus giras del 65 en el que Dylan ignora sistemáticamente
a Joan Baez.
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“Where Did You Sleep Last Night” de Nirvana. En
el último corte de “Unplugged In New York”, editado después de su
suicidio, Kurt Cobain canta una balada tradicional que había hecho famosa
Leadbelly, y que habla de un alma condenada a dormir en la fría soledad después
de que su amor lo ha dejado. No es todo: el cantante pasa la noche estremecido
pensando en la traición, la desesperación y la muerte. ¿Te suena? ¿Puede
haber algo más triste? Fundido a negro.
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“Brilliant Disguise” de Bruce Springsteen.
En este caso, el amor es representado como una charada, un juego de sombras y
luces en el que los verdaderos sentimientos se esconden. Era la primera vez que
se podía intuir que no todo iba bien en el matrimonio que duraba ya un año
entre Springsteen y la modelo Julianne Phillips –a la espera de que entrase en
su vida Patti Scialfa-, descubrimiento que se cerraba hablando de una maldición
gitana sobre su boda.
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“You’re So Vain” de Carly Simon.
Aunque también se citó a otros sementales inagotables como Warren Beatty o
Mick Jagger, era su esposo James Taylor el directo dardo de esta suave gema
envenenada que, indirectamente, pretendía dirigirse a toda la fraternidad macho
de Hollywood. Aunque, ciertamente, aquel estribillo –“Eres tan vanidoso que
seguramente creerás que esta canción habla de ti”- le va a cualquier persona
que haya sentido precisamente eso alguna vez.
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“Go Your Own Way” de Fleetwood Mac.
Estaba en Rumours, un disco
multimillonario que no tiene parangón en la historia del rock, al documentar cómo
se resquebrajaba más de un matrimonio dentro de un grupo. Lindsay Buckingham
declaraba a los cuatro vientos que la ruptura era completa y que no había
posible reconciliación. Irónicamente, él y Stevie Nicks, a quien se dirigía,
han seguido cantándola juntos en varias de esas giras de reunión de la banda.
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“Every Breath You Take” de Police.
Antes de que Puff Daddy le diera el tratamiento vulgar, ésta era la canción de
aquellos que seguían al acecho, dominando y controlando a sus antiguas parejas.
En lo que fue uno de sus momentos más acertados, Sting tomaba el espíritu de
Buddy Holly y lo pintaba de negro. La dama afortunada que acreditó como su
inspiración, su ex Frances Tomelty, llegó a declararse “halagada y
horrorizada al mismo tiempo”.
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“How Do You Sleep?” de John Lennon And The Plastic Ono Band.Por
supuesto, no todas las relaciones amor-odio son heterosexuales. Lennon se destapó
con este retazo de amargura post- Beatles -“¿Cómo duermes?”- hacia el que
más tarde llamaría su “relación más antigua y extraña”. McCartney
respondió con una pieza similar musicalmente, aunque más conciliadora en el
texto, “Let Me Roll It”, de su disco Band
On The Run dos años después.
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“Rosanna” de Toto.
El teclista de Toto, David Paich, escribió esta canción ganadora del Grammy, y
éxito a ambos lados del Atlántico, para la actriz Rosanna Arquette:
“Rosanna, no sabía que buscaras más de lo que podía darte”. La aludida ni
si inmutó, declarando que “esa canción es una mierda”, mientras encontraba
consuelo en los brazos de Peter Gabriel.
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“Till Death Do Us Apart” de Madonna.
Una relación con Sean Penn y Madonna por medio no podía acabar bien. Después
de su ruptura, Madonna incluyó este corte en su disco Like
A Prayer. Éste era el momento cumbre, una canción conducida por un ritmo
turbulento que revela una profunda sensación de pérdida y que deja entrever
varias escenas de un matrimonio en descomposición.
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“Your Pretty Face Is Going To Hell” de Iggy Pop. La
lengua viperina de Iggy Pop podía ser la peor, siempre que contara con la
guitarra endemoniada de James Williamson y con una buena cantidad de drogas
desquiciantes. Si uno pincha este “Voy a enviar tu cara bonita al infierno”
después de “Wonderful Tonight” de Eric Clapton o de “Lady In Red” de
Chris de Burgh, da la impresión de que acaba de caer encima una bomba de
neutrones.
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“Rid Of Me” de P J Harvey.
Se ha terminado todo, pero aún falta algo. P J Harvey pide que le hagan la
autopsia y que su ex amante le lama las heridas. Suponemos que hablaba en
sentido metafórico.
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“Whatcha Gonna Do About It?” de Sex Pistols.
Como siempre, directos. Tomaron una canción de Small Faces y le cambiaron una
única palabra para que quedase claro: “Quiero que sepas que TE ODIO, cariño”.
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“Get Out Of My Life Woman” de Lee Dorsey.
Como dijo Paul Simon, hay cincuenta formas de dejar a tu amante, pero ninguna
tan directa como ésta: “Sal de mi vida mujer”. En Nueva Orleans no se andan
con rodeos.