IN-EDIT 2016

In-edit 2016

 

 

En el año que In-edit recordaba los 40 años del punk, la película protagonizada e ideada por Bill Drummond, uno de los cabecillas de la célula más subversiva del rock, KLF, se ha revelado como una de las cintas más cáusticas y críticas con el mundo de la música. Cuando lo creíamos retirado, vuelve y proporciona en Imagine Waking up Tomorrow and All Music Has Disappeared otra patada en la entrepierna a todo el negocio.

 

Su coro formado por personajes anónimos de distintos lugares, de los que graba sus voces en una latitud que corta en horizontal las Islas Británicas, para reproducirlos una sola vez y borrarlo todo a continuación, se puede entender como una genialidad o una genial tomadura de pelo. Con un final afín con lo que fue su trayectoria, también tiene tiempo para recordar hitos de su pasado como, sí, la quema de un millón de libras.

 

 

Los dos DJs de Raving Iran no pueden imaginarse tal cosa ni en sus mejores sueños. Lo suyo es la lucha soterrada contra un régimen que tiene prohibida la música occidental, las mujeres al frente de una banda, las fiestas… Para ello bregan con sobornos, temporadas entre rejas, amenazas y el miedo para poder hacer lo que da sentido a su vida. El final a su periplo tan increíble como real, filmado a veces con móvil para no ser descubiertos, solo tiene una salida: emigrar.

 

 

Mali Blues bien se podría entender como otra cara de lo mismo: la lucha de los músicos malienses por poder expresarse en su país a pesar de la amenaza integrista. Aunque ese elemento está presente, el film transcurre más entre canciones tocadas en patios y reflexiones al aire libre, como manifiesto de una forma de vida de una sociedad, confirmando a Fatoumata Diawara como la estrella africana con mayor proyección.

 

 

De Mark Linkous queda su obra. Si en ella se intuía a un espíritu atormentado, The Sad And Beautiful World Of Sparklehorse no hace más que confirmarlo. Es difícil imaginar un homenaje más completo que este, escrito y narrado por Angela Faye Martin, música apalachiana y conversa cómplice, que cuenta con admiradores como Ed Harcourt, John Parish o componentes de Cracker (David Lowery, a quien pidió que lo matase) o Mercury Rev.

 

 

Por su parte, A Poem Is a Naked Person recoge, al modo del Don’t Look Back de Dylan, unos días en la vida de Leon Russell en Oklahoma en 1974. Hasta ahora inédito, alterna canciones en directo y escenas aparentemente inconexas con Willie Nelson, serpientes, George Jones, nativos americanos y escorpiones. “Es el equilibrio entre paranoia y confianza lo que mantiene viva la ilusión”, asegura el cantante. Nada más apropiado para un Festival único como In-edit.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *