HOLYWATER 2009

Holywater, se acaba el tiempo

Tras Handle With Care (2002) y Sides (2004) los lucenses Holywater presentan Tranquility. Ahora que el grupo vive desperdigado por distintos lugares, parecen reivindicar desde el título que han encontrado algo de tranquilidad tras haber sido “unos adolescentes confusos y rebeldes, y al fin haber llegado a una especie de etapa más madura y asentada”. Según Ricardo Rodríguez, voz y guitarras (que junto a Martín Alonso, Diego Castro y Luis Casanova forman el grupo), ahora, los Posies y el grunge-pop son sus referentes.

 

Tranquility es vuestro tercer disco. ¿Cómo veis hoy vuestras primeras grabaciones?

            – Las vemos confusas… A la gente le encanta nuestro primer disco, pero nosotros le tenemos algo de manía.

 

¿Por qué han pasado cuatro años desde el anterior álbum?

            – Ha sido el tiempo que hemos necesitado para concentrarnos en el grupo y organizarnos. Todos hemos cambiado de ciudad y el local de ensayo también. Han habido muchos cambios que han hecho que nos llevara todo un poquito más de tiempo.

 

¿Cómo fueron vuestros conciertos en el extranjero, en especial en Holanda?

            – Imagínate… Holanda es brutal para hacer giras porque no es más grande que Galicia y es muy cómodo ir de una ciudad a otra, a una hora conduciendo como mucho. Además nos trataron muy bien, nos coincidió muy buen tiempo y encima es uno de los sitios más bonitos del mundo. ¡Joder, es como un cuento! Muchas risas también, como no.

 

A la hora de plantear este tercer disco, ¿qué buscabais?

            – Dejarse de tonterías y hacer un disco rockero. No queríamos arreglos de nada, solo guitarras. Rara vez podrás escuchar tres guitarras distintas sonando a la vez en algún tema de Tranquility: son dos guitarras, bajo y batería. Ni siquiera hay coros, ni un sólo coro. Las tomas de batería son tomas enteras en directo (ole Luis), y así y todo tiene una sensación más real, más de directo.

 

¿Algunas referencias con las que contasteis a la hora de grabarlo?

            – Neil Young, The Posies… Queríamos que las guitarras sonaran potentes y ruidosas como en los discos de esta gente.

 

¿Se puede decir que ahora os movéis más en la dirección del power-pop?

            – No entiendo bien lo que es el power-pop exactamente…  Es una etiqueta confusa. ¡Yo creo que nos movemos más en la dirección del GRUNGE-POP! Chúpate esa, ja, ja.

 

¿Qué es lo que os llama tanto la atención de The Posies?

            – ¿Qué es lo que no te llama la atención de los Posies a ti? ¡Todo! ¡Es la banda perfecta! Hombre, prefería a la formación de la época del Frosting On The Beater más que la actual, pero bueno.

 

Antes relacionaba más a Holywater con grupos estatales como Ya Te Digo o Camping. Ahora me sale más Half Foot Outside. ¿Qué os parece?

            – No creo que tengamos nada que ver con ninguno de esos grupos. Y realmente nos cuesta encontrar en España algún grupo del que nos sintamos hermanos estilísticamente hablando. En todo caso… ¿Madee?

 

 

¿Cómo encaje el título en esta nueva época?

            Pues el título del disco es un resumen de toda la literatura del conjunto de las canciones. Si estuviéramos en los 60, diríamos que es un álbum temático, pero eso ya está algo desfasado, ¿no? Además estamos en el siglo XXI, y más que álbumes temáticos lo que consume la gente son canciones sueltas. Tranquility es la sensación que hemos alcanzado después de ser unos adolescentes confusos y rebeldes, y al fin haber llegado a una especie de etapa más madura y asentada. Supongo que la edad tiene mucho que ver. Ya somos treintañeros, y todo lo ves desde otro punto de vista.

 

¿Qué canción es la que más os gusta del disco y cuál está resultando mejor en directo?

            – Mis favoritas son  “Tight Smile”,  “Tranquility” o  “These Other…”. Esta ultima funciona muy bien en directo, junto con  “Crawl”, que ya la solemos usar para cerrar en la mayoría de los conciertos.

 

Desde vuestro punto de vista, ¿cómo se ha notado vuestra evolución en estos últimos cuatro años?

            – Nos hemos dejado de tonterías y hemos ido sintetizando todo hasta conseguir algo bueno, más crudo pero pulido. Ha sido un poco como encontrarnos a nosotros mismos, nuestro sonido real, que es el que estamos acostumbrados a escuchar en el local de ensayo.

 

¿Serías capaz de decir alguna canción ajena en la que os hayáis inspirado para una de las vuestras?

            – “Similar” tuvo mucho que ver con “Dakota” de Stereophonics: me molaba la energía que transmite esa canción, así que se puede decir que nos inspiramos en ese tema.

 

¿Creéis que con los años ha cambiado lo que queréis decir en las canciones o vuestra forma de hacerlo?

            – ¿Quién no cambia de opinión con los años? Sobre todo entre los 20 y los 30 años. Todavía estamos buscando quiénes somos. Al principio las letras eran un poco ‘sermónicas’, pero ahora prefiero escribir sobre mis sentimientos.

 

¿Algún descubrimiento musical reciente?

            – Sia Furler. Esa mujer me pone los pelos de punta cuando canta. Aunque ya lleva tiempo en esto, le vengo siguiendo la pista desde que colaboraba con Zero 7.

 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota en este tiempo en la música?

            – No sé, hay muchas. La mayoría son chorradas de furgoneta que nadie entendería; explicarlas sería una perdida de tiempo, y si lo hiciera al final nos tomarías por imbéciles, ja, ja,  así que lo mejor será decir que la furgoneta da para hacer el tonto horas y horas.

 

 

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