HENDRIK ROVER

Hendrik Röver, con un par

 

 

 

 

 

 

Con Los Del-Tonos a la espera de nuevas grabaciones y su ‘hermano’ Hank desaparecido, Hendrik Röver continúa editando discos, ahora en solitario. El segundo se titula No temáis por mí y en su edición especial se acompaña de un segundo mini-álbum de bluegrass registrado con el nombre de Hendrik Röver & la West Bluegrass Band. Este sábado los presenta en Vigo.

 

 

Se dice que el segundo disco es el más difícil porque es el de la decepción o el de la confirmación. En este caso Hendrik Röver tenía ante sí el difícil reto de superar su debut en solitario, Esqueletos, un disco reconocido por crítica y público con el que había puesto muy alto su listón.

 

Dos años después nos presenta una nueva colección de canciones agrupadas bajo el título No temáis por mí, que casi más que de canciones es una colección de historias que tienen por protagonistas a doce personajes viajeros, arrepentidos pero pragmáticos, orgullosos, cansados, crepusculares y resignados.

 

Su propio autor lo aclara. “Aunque no fueron realmente concebidas con ese propósito, en la secuencia final de canciones se puede intuir una cierta línea argumental basada en algunos hechos concretos y demostrados”.

 

Al gran Porter Wagoner más de una vez le preguntaron por qué hacía y cantaba tantas canciones sobre separaciones, asesinatos, dependencias y desarraigo, y él siempre respondía que esos eran los “Cold, hard facts of life” (“los fríos y duros hechos de la vida, la vida real”).

 

“Es sabido”, continúa el cántabro, “según profusos y sesudos estudios, que si hay algo que define las letras de las canciones de country y los estilos adyacentes es que cuando algo acaba, acabó, y no hay lugar para la esperanza (y es el momento de llorar en tu cerveza…) Si desde esta perspectiva buscamos ahora lugares comunes en estas doce canciones, nos encontraremos la presencia de protagonistas y situaciones que en cierta forma las convierten en la crónica accidental de un amargo viaje a través de una dura y azarosa vida”.

  

 

 

 

En esta nueva entrega, Hendrik vuelve a utilizar con apabullante seguridad una amplia variedad de sonoridades de raíces norteamericanas acústicas y eléctricas. En una reciente entrevista se le preguntaba cómo podía usar unos sonidos y unos paisajes ajenos con tanta naturalidad. La respuesta es simple: llevan tanto tiempo con él que ya se han convertido en su propio vocabulario, en el que Hendrik podría hablar más alto pero no más claro. Son doce canciones para degustar con calma y dejar que se asienten, que probablemente ya nunca se irán. Pero aún hay más, con la primera edición de No temáis por mí se incluye de regalo un compacto extra con seis temas.

 

Suele decir Hendrik que tiene una “lista de cosas que quedan por hacer”. En el primer lugar de esa lista estaba el hacer un disco de o con sonoridades de bluegrass. Ese disco ya está hecho. Se titula Hendrik Röver & la West Bluegrass Band y se compone de seis canciones, cinco de ellas inéditas, grabadas en directo en su estudio GuitarTown, que rebosa de la energía y las buenas vibraciones que acompañan siempre los primeros pasos.

 

El espíritu y las intenciones se resumen en las notas que acompañan ese disco: “Podéis echarle la culpa a Jim Lauderdale. Ese hombre (aparte de ser después de Porter Wagoner el tipo más elegante de la escena y punto) me ha hecho recordar en los últimos años una y otra vez cuánto me gusta el bluegrass. Vale, también Chatham County Line, los Steep Canyon Rangers, los Steeldrivers y unos cuantos más, pero Jim Lauderdale me hizo bucear entre mis vinilos y rescatar los primeros que me emocionaron”.

 

“Contacté (se podría decir que los asalté) con los chavales de la West Bluegrass Band, les propuse ser mi banda para unas cuantas canciones y (nunca se lo agradeceré lo suficiente) aceptaron. Ensayamos media docena de veces, les arrastré hasta GuitarTown y las grabamos como debe ser, sentados en corro y tocando todos a la vez. Hicimos unas cuantas tomas de cada una y luego lo completé con algún coro y un poco de dobro pero el 90% se grabó en directo”.

 

“Espero que disfrutéis con ese especial campanilleo de los armónicos que hacen este estilo tan especial y espero también que al menos se intuyan ecos de los Dillards, los Kentucky Colonels, los Louvin Brothers o los Hillmen, que para mí fueron los primeros. No tengo inconveniente en que esto sea el inicio de una serie y si mis “Algorta Colonels” se apuntan, lo será sin ninguna duda. ¡Salud!”

 

 

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