GRAHAM COXON

Graham Coxon, sonrisas y lágrimas

 

“No quiero volver al grupo”, afirma Graham Coxon, casi dos años después de su separación de Blur. “Creo que sería lo peor para mí. No tengo nada en su contra, nada personal, pero siento que me he quitado un peso de encima y la verdad es que no creo que tenga ninguna necesidad de volver. No tendría sentido. Me encuentro en una fase nueva.” 

Esa fase nueva incluye el puñado de horas que Coxon le ha dedicado a su hija Pepper de 3 años. “Si hubiera seguido en Blur, mi relación con ella no sería de lejos tan buena”. También ha supuesto que el antaño habitual de las clínicas de desintoxicación lleve sin probar una gota de alcohol desde 2002. Pero además le ha servido para canalizar su tremenda capacidad para hacer música y plasmarla en su quinto y más logrado disco en solitario, Happiness In Magazines.  

          En los discos anteriores de Coxon, aunque a menudo eran brillantes, no estaban pulidos del todo deliberadamente, por lo que ocultaban sus encantos bajo una áspera producción propia. “Tomé conscientemente la decisión de que, como ya no formo parte de ningún grupo, ir a por todas, aunque pueda cagarla”, explica. “He tenido que dar la cara por mi trabajo, no andar disculpándome a mí mismo y hacerlo como Dios manda. Hacer singles, intentar incluso hacer vídeos. Pensé que es posible que un día eche la vista atrás y me arrepienta de no haberlo intentado como es debido.” 

Así que lo ha intentado. El cómplice título provisional ideado por Coxon, No More Mr Lo-fi, lo dice todo. Los fans de sus cuatro discos anteriores reconocerán toda la gama de influencias, desde el folk tradicional hasta Fugazi, su siempre ingeniosa forma de tocar la guitarra y la sesgada introspección lírica, aunque, esta vez, de forma más completa y mejor realizada, más brillante y atrevida. 

“Simplemente se grabó con más cuidado”, sonríe Coxon. “Los temas me decían: “Grábanos bien, Graham, por lo que más quieras. No como los temas anteriores, con esa voz incierta, porque si no te torturarás el resto de tu vida. Haznos bien, por favor.” 

Y cuando las canciones hablan, Coxon escucha. Después de encontrarse fortuitamente en un concierto, cedió los mandos de la producción a Stephen Street, quien ya estuvo al mando en los cinco primeros discos de Blur. “Fue un cambio importante para mí”, admite Coxon, “he podido renunciar a tener que estar pendiente de todo.”  

Además del sonido global del disco, la influencia de Street ha tenido una gran repercusión en la voz de Coxon. “Siempre me ha gustado cantar, pero nunca he tenido la confianza necesaria para hacerlo. Pero delante de Stephen no he estado tan cortado y, de todos modos, sabía que no me iba a dejar que cayera en la dejadez. Por eso creo que las interpretaciones vocales de este disco son de las mejores que he hecho en mi vida.” 

Lo mismo puede decirse de los temas. Ya se trate de la divertida y absurda adoración del primer tema, “Spectacular”, las acrobacias tragicómicas de “Bitter Sweet Bundle Of Misery”, la liberación de la frustración en “Freakin Out” o la soledad exuberante y arrolladora de “Are You Ready”, el poder pegadizo de las melodías, junto con el ingenio de las letras demuestran que, cuando se pone a ello, Graham Coxon es todo un compositor. 

“Supongo que mis discos de referencia para este álbum han sido Ennio Morricone, Scott Walker, The Ruts, The Cars, Split Enz y gente por el estilo”, afirma Coxon en torno a sus fuentes de inspiración para el disco. “Siempre he sentido un gran cariño por la música de finales de los 70, incluso los Wings. Por sorprendente que pueda parecer, Stephen y yo pasamos una tarde fantástica escuchando “Band On The Run”, que no había escuchado desde que era pequeño. ¡Es fantástico!” 

El que los temas estén plagados de riffs puede deberse a que por primera vez Coxon ha compuesto los temas con ayuda de una guitarra eléctrica en lugar de la acústica, lo que parece indicar que Happiness In Magazines llevará a Coxon a un público más amplio que sus anteriores trabajos en solitario. “Quiero que funcione”, admite. “Y quiero tocar en directo ante la gente, no demasiada, pero me siento más preparado para hacerlo que hace años.”  

Por eso ahora casi todo el mundo tiene la impresión de que, después de una década de altibajos, las cosas están empezando a tener sentido para Graham Coxon, el hombre y el músico. Una vida contenta. Una mente ordenada. Y un álbum que responde. “He logrado salir del río para perderme en alta mar”, afirma Coxon. “Como todo el mundo, sigo teniendo frustraciones por la noche. Pero de momento parece que todo ello me compensa.”

Xavier Valiño

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