GLASVEGAS 2009

Glasvegas, flores y camisetas de fútbol

 

Son, tal vez, la gran banda británica revelación de 2008. Pero, ¿qué es Glasvegas? El líder del grupo, James Allan, acuñó el nombre de la banda pensando en una mezcla posmoderna que evoca la primera parte de la palabra de su nativa Glasgow, una ciudad de clase obrera industrial, con los brillos y la fiesta permanente de Las Vegas.

 

Palabras y músicas salen de la mente de James Allan a través de la visión de Glasvegas, una de esas raras bandas cuyo sonido, sensibilidad y actitud conectan directamente con las esperanzas y aspiraciones de su público. Su debut homónimo, producido por James Allan y Rich Costey (Interpol, Muse, Franz Ferdinand…), ya les ha deparado epítetos como “la mejor banda de nuevo rock and roll del mundo”. La mejor definición se su sonido la dio la BBC británica: “Glasvegas combina el rockabilly y el pop de los 50 y 60 con un fondo de guitarras que crea su propio muro de sonido. Un poco como The Jesus and Mary Chain tocando la banda sonora de Grease”.

 

“En el pasado, Escocia solía ponerse por debajo de otros países, y todo el mundo cuando cantaba lo hacía con un vago acento americano. Antes de tener la primera canción, quería que el nombre de nuestra banda mostrase orgullo pero sin hacer una apología de nuestra procedencia. Algunas palabras simplemente salen solas”, dice Allan para explicar el nombre del grupo.

 

Para James Allan, cuya experiencia antes de Glasvegas incluye unos cuantos años en el paro, la música le ofreció una manera de expresar pensamientos y sonidos que estaban en su imaginación y una salida del ambiente de clase obrera que le ofrecía el desempleo. “Mis primeras experiencias musicales me llegaron de mi hermana mayor, que me hizo escuchar desde Madonna a Kate Bush o Bob Marley, y de mi madre, quien me enganchó al pop clásico, el soul y artistas de rockabilly como Roy Orbison y The Righteous Brothers. Nunca compré un disco”, dice Allan. “Siempre escuchaba la música que ponían los otros”.

 

Compartiendo un amor innato por los juegos de palabras y las cualidades musicales de una frase bien hallada, y con el poeta escocés del siglo XVIII Robert Burns como referencia, James comenzó sus primeros experimentos poéticos a los 9 o 10 años con un poema “sobre la escuela. La reacción positiva de mi maestro se me quedó en la cabeza. Nunca recibí demasiados halagos en el colegio porque era bastante desagradable”.

 

Fue un salto natural para James el empezar a ligar sus poemas con las melodías pop que escuchaba en su cabeza. “Un chico con el que salía mi hermana le compró una guitarra”, recuerda. “Empecé a practicar y me sentí muy bien. Aprendí unos cuantos acordes. En el sitio de donde yo vengo nadie toca la guitarra, así que cuando le dije a mi familia que lo hacía fue un gran acontecimiento. Fue como salir del armario”.

 

 

El primer socio musical de James fue su primo Rab Allan. “Empezamos juntos, y somos como los Everly Brothers de Glasvegas”, afirma Allan. “Paul Donoghue, el bajista del grupo, estudiaba con Rab, mientras Caroline McKay, la batería de Glasvegas trabajaba en una tienda de ropa de época a la que solía ir. Nos hicimos amigos de inmediato. Parecía salida de una película; siempre tuvo la apariencia de alguien que pertenecía a una banda pero nunca había tocado la batería. Todos solíamos a ir a su casa a escuchar discos y pasarlo bien. Era música que nos encantaba pero que nunca sonaba en los clubes. Jerry Lee Lewis, Suicide, Dion & The Belmonts… Compramos una máquina de ritmos y nos hicimos con una batería. Empecé a escribir canciones sólo por diversión”.

 

Su debut Glasvegas se abre con una larga introducción orquestalFlowers & Football Tops” que marca el pulso, escrita por James Allan después del asesinato racista de un joven de 15 años llamado Kriss Donald en marzo de 2004. “A veces cuando lees algo o ves cosas en la televisión, no puedes evitar ponerte en el lugar de la persona que lo sufre”, asegura James. “Este tema es sobre lo cruel que resulta el que un chico salga de casa una noche y no regrese”.

 

“En “Geraldine” quería escribir un poema sobre una persona que muestra compasión por otra, mientras que “Go Square Go!” trata sobre las presiones que las familias ponen sobre sus hijos, como las que incitan a pelearse y escaparse de casa”. “Polmont On My Mind” es la historia de un chico en Polmont, el mayor reformatorio juvenil de Escocia, y describe como la fatalidad puede ser cruel y cambiar tu vida para siempre”. Según James, “Daddy’s Gone” habla de mí mismo diciendo que quiero hacer las cosas bien ahora en mi vida. No quiero hacer algo de lo que tenga que arrepentirme, porque puede destruir a alguien”.

 

Por su parte, “Stabbed” es una de las mas impactantes canciones de Glasvegas y en ella leo un poema que expresa los miedos comunes con el acompañamiento de la sonata Claro de luna de Beethoven, interpretada por el compositor americano Paul Cantelon, marido de Angela McCluskey, amiga mía y cantante de Wild Colonials”, continúa James. “Para mí, Beethoven era el heavy metal de la época. A veces el heavy es una música bastante blanda, y creo que el metal puede ser Johnny Cash con una guitarra acústica”.

 

Para James, Rab, Paul y Caroline, Glasvegas es una forma de vida. “Nos llevamos bien y nos queremos, porque empezamos como amigos y tenemos una base sólida que puede soportar muchas presiones”, dice James Allan, que señala la canción “Be My Baby” (versión que lanzaron como cara B de uno de sus singles) como uno de sus temas favoritos de todos los tiempos. “Es lo que quería. Mi personalidad está mucho mejor adaptada para tocar en una banda de rock que para jugar al fútbol”.

 

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