GARBAGE 2005

ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON VERANO EN LISBOA

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ENTREVISTAS 2005


 

Garbage, sangre, sudor y lágrimas

 

 

El día que los miembros de Garbage se reunieron en Wisconsin para empezar a trabajar en su cuarto disco, Bleed Like Me, crearon el primer tema “Right Between the Eyes” en sólo 30 minutos. Pero a partir de ese momento las cosas no iban a ser tan fáciles. Desde ese primer día, la banda se enfrentó a la enfermedad, a operaciones quirúrgicas, a desacuerdos creativos, a importantes cambios vitales y a lo que unos consideran una ruptura y otros un merecido año sabático.

 

“Para mí, personalmente, el mero hecho de haberlo terminado ya es un milagro”, afirma la cantante Shirley Manson. Pero entonces también es un milagro el mismo hecho de que Garbage siga ahí después de diez años. Cuando Manson se juntó por primera vez con Butch Vig, Steve Marker y Duke Erikson, la banda empezó a ser tachada como el grupo de ‘tres productores y una chica’. Vig y Erikson habían sido, respectivamente, batería y líder de Spooner, un grupo de pop guitarrero del Medio Oeste, y también habían llevado una radio universitaria a mediados de los ochenta, Fire Town.

 

Marker, antiguo compañero de universidad de Vig, grabó los primeros temas de Spooner en un cuatro pistas en su propio sótano; los dos continuaron juntos y fundaron Smart Studios, produciendo y grabando los trabajos de bandas post-hardcore tan influyentes como Killdozer y Die Kreuzen. Después Vig sacó adelante discos tan importantes como Gish, de Smashing Pumpkins y, por supuesto, Nevermind, de Nirvana, así como discos de Sonic Youth, L7, House Of Pain y Freedy Johnston.

 

Se suponía que Garbage iba a ser como un juego, un vehículo para que los tres viejos amigos aprovecharan su éxito y se lo pasaran bien al otro lado de la sala de control. Pero alguien tenía que cantar. “Iba a ser algo pasajero en nuestra historia personal,” explica Manson, que empezó su carrera tocando los teclados en el grupo escocés Goodbye Mr. MacKenzie, y después lideró su propia banda, Angelfish.

 

Tres discos más tarde (Garbage en 1995, Version 2.0 en 1998 y Beautiful Garbage en 2001) Garbage ha visto cómo sus álbumes encabezaban las listas del mundo entero, ha conseguido innumerables singles de éxito (“Queer”, “Happy When It Rains”, “Stupid Girl”, “Special” o “Cherry Lips”) y han tocado en cerca de 1000 conciertos

 

La cosa ya se estaba gestando cuando grabaron Beautiful Garbage. Entonces ocurrió todo lo del 11 de septiembre. Y de pronto, conceder entrevistas y hacer gira de promoción parecía poco apropiado y, la verdad, no muy divertido. Incluso una gira como teloneros de U2, en un momento en que Bono realmente trató de aprovechar el dolor de la nación, se convirtió en un suplicio. A mitad de camino, a Vig le diagnosticaron una hepatitis A.

 

El grupo continuó con dos baterías sustitutos, Matt Chamberlain y Matt Walker, animados por el propio Vig, pero aquello vino a sumarse a las complicaciones. “Era la primera vez en 20 años que tocaba con otro batería”, recuerda Erikson. Y encima, Vig se casó con la que fuera su novia durante muchos años, Marker y su mujer tuvieron su primer hijo, una hija de Erikson se separó y Manson perdió la voz, una pesadilla terrible que culminó con una intervención quirúrgica para quitarle un quiste de las cuerdas vocales.

 

Cuando llegó el momento de pensar en otro disco, Garbage volvió obedientemente a Madison. Pero sencillamente las cosas no salían, especialmente con Vig. Después de unas semanas frustrantes, volvieron a Los Ángeles. “A nivel psicológico, no le estaba poniendo corazón al asunto”, explica Vig. “Sentía que ‘tenía’ que ir. Si pretendíamos terminar aquel disco, necesitábamos un descanso para recomponer nuestro talento creativo”.

 

Y por otro lado, está la opinión de Marker: “En ese momento, Garbage se disolvió”, explica, una opinión que también comparte Shirley Manson. “Me hundí mucho en aquel momento, la verdad”, cuenta Erikson, que es siempre la voz de la razón. “Los cuatro hubiéramos estado dispuestos a romper con todo. No era tanto ese tipo de drama de que ‘no estábamos de acuerdo en la línea que debía seguir nuestra música,’ continúa. En distintos momentos, diferentes miembros del grupo aportaban cosas, pero entonces los otros tres no estaban a tono. Cuando pierdes el vínculo común de la música, entonces no te queda nada”.

 

Menos mal que la historia tiene final feliz. “Nos dimos cuenta, después de tomarnos unos cinco meses para reevaluar el asunto”, explica Marker, “de que habíamos conseguido superar otras mierdas…” “Y todavía queríamos seguir juntos”, termina Manson. “Todos los grupos que aparecieron a la vez que nosotros han desaparecido, pero nosotros seguimos ahí, deseando grabar discos, independientemente del éxito, de las expectativas o cualquier cosa externa. Eso es un sentimiento muy poderoso, y creo que finalmente nos ayudó a hacer el disco que queríamos”.

 

Lo que también les ayudó fue un experimento fallido: entraron en el estudio con Dust Brother John King, en una sesión que dio como resultado el tema “Bad Boyfriend,” pero nada más. “No quiero ofenderle”, dice Erikson. “Fue una experiencia interesante, conocer la forma de hacer las cosas de otra persona, pero nosotros estamos muy a gusto con nuestros métodos. Y comprendimos que nuestros métodos eran realmente buenos”.
“Simplemente nos hizo darnos cuenta de que somos los únicos que podemos hacer un disco de Garbage”, confirma Vig.

 

Así que, después de un montón de discos intercambiados por mensajería urgente y archivos de sonido enviados por correo electrónico, desde los estudios caseros de cada uno de los miembros del grupo, volvieron a encontrarse en Smart para lo que la mayoría de los grupos llaman ‘mezclar’, un proceso de selección, collage y regrabación que es fundamental para la forma en que Garbage graba sus canciones. Pero esta vez lo hicieron sin exageraciones: menos temas, menos loops, menos samples, menos teclados.

 

“La palabra clave era: simple”, explica Erikson. “Creo que se trata tanto del tremendo esfuerzo que hemos hecho como de las propias canciones. Dependíamos completamente de las canciones, más que de la producción”. También se apoyaron en las guitarras, guitarras y más guitarras. “Eso es de lo que más orgulloso estoy en este disco”, cuenta Marker. “Creo que hemos demostrado que por encima de todo somos un grupo de rock, un grupo de guitarras con la voz de Shirley. Cuando hicimos el primer disco, nunca habíamos tocado en directo”.

 

“Cuando la gente viene a vernos, nadie se espera que sonemos tan duros”, dice Manson. “Es como: ‘¡Oh, Dios mío, una banda de rock!’ Creo que nunca hemos sido capaces de captar eso en un disco, pero en este estamos más cerca”.

 

Ella misma tiene cierta responsabilidad en ese aspecto final del disco porque, después de ver a sus compañeros sentarse en la sala de control, con las guitarras colgadas al cuello y tontear con los acordes, Manson se plantó y dijo: “Bueno, ¿dónde está la energía de este disco? Así que por primera vez en mucho tiempo, los chicos empezaron a colocar amplificadores, subieron el volumen a tope y se pusieron a tocar. Creo que eso se nota. Las guitarras suenan fantásticas por eso”.

 

Las guitarras le dan a “Why Do You Love Me” un trasfondo al mismo tiempo siniestro y suplicante, con una melodía que Vig describe como “estilo Spector” “Sí, como uno de esos grupos acelerados con chica al frente”, corrobora Erikson. Hay un tema funky, pensado para ser un clásico de las pistas de baile, “Boys Wanna Fight”, que lanza un derechazo descarado a los asuntos internacionales, mientras que el mordaz y cantarín “Sex Is Not the Enemy” ataca directamente a los llamados líderes morales.

 

El disco incluye aportaciones de Matt Walker (Filter, The Smashing Pumpkins), el bajista Justin Meldel Johnson (ImaRobot, Beck) y, especialmente, un batería a tiempo parcial con el que Vig trabajó en el pasado. “Fue fabuloso”, dice, refiriéndose a Dave Grohl, antiguo batería de Nirvana y ahora líder de Foo Fighters, que fue la estrella invitada en el tema “Bad Boyfriend”. “La tocó un par de veces y después se metió en la sala de control para escuchar el resultado. Y en mitad del descanso, miró a Duke y le dijo ‘¿Y aquí que tengo que hacer? ¿volverme loco?’ Y le dijimos, sí, toca como un loco. Y en la siguiente toma se puso a tocar como un salvaje. Es la batería que se oye por encima de la guitarra, es un momento muy caótico en la canción. Tenía un gesto horrible mientras tocaba, fue tremendo volver a verle tocar así”.

 

Y al tiempo que ese momento le hizo a Vig reflexionar sobre su trayectoria y lo que había estado haciendo en todo este tiempo como productor, BLEED LIKE ME le hizo maravillarse del trabajo de Garbage. “Hemos logrado como grupo mucho más de lo que nunca hubiera creído”, dice. “Sólo haber conseguido hacer un cuarto disco ya es una suerte increíble”, corrobora Manson. “Tenemos una larga historia detrás. Creo que estamos sorprendidos por eso, y orgullosos de ello”.

 

“Es muy duro mantenerse juntos como grupo, sería mucho más fácil para cada uno de nosotros seguir su propio camino individual”, continúa. “Pero todavía creo en esa idea de grupo, creo que la gente puede juntarse y encontrar una forma e trabajar juntos por algo. Todavía sigo enamorada de ese lado romántico del rock’n’roll”.

 

Xavier Valiño
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