FRANZ FERDINAND

Franz Ferdinand, canciones para la gente

         Son la revelación del año. Su disco de debut Franz Ferdinand muestra a un grupo arrogante pero con base. Hacen hacer música para todo el mundo, para que la gente cante y baile, con la melodía como elemento principal. O sea, que ya se están comiendo el mundo, como demostraron en sus conciertos del Primavera Sound Festival y del FIB.

¿Cómo vivís el éxito?

         – Estamos en la fase en la que todo es increíble y nuevo. Estamos disfrutándolo mucho. Es como unas grandes vacaciones. Nadie se queja, nadie ha dicho aún que esto se ha convertido en algo muy grande, que no le interesa. Seguiremos haciendo todo lo que podamos para vivir esta sensación el mayor tiempo posible. 

¿Qué os parecen todas esas comparaciones con otras bandas revivalistas como Interpol, The Rapture, Hot Hot Heat, Radio 4…?

         – Una gran diferencia con todos esos grupos es que no nos tomamos a nosotros mismos en serio. Y, también, que no nos oponemos al pop. En nuestro caso, todo el mundo tiene que ser capaz de cantar nuestras canciones con nosotros. 

¿Cuál ha sido, hasta ahora, la mayor motivación con cada canción?

         – Preguntarnos dónde está la diversión. Es nuestro primer principio. Si no se le encuentra esa vertiente, se deja de lado. Así seguimos buscando algo mejor y evitamos caer en la autoparodia o en ejercicios de recapitulación. Lo que ya has hecho antes no es divertido, y muchos grupos lo olvidan. Su razón es que si les gusta, lo tocan. Nosotros vamos un paso atrás e intentamos imaginar cómo es escuchar nuestra propia música. 

¿Os molesta que se citen siempre a otros grupos para hablar de vosotros?

         – Siempre pasa con un debut. Parece ser que sonamos como otros setenta grupos. Ya nos hemos hecho a la idea. Pero, de verdad, ¿quién suena como XTC, Joy Division, ABBA, Led Zeppelin, The Strokes, Orange Juice y Talking Heads? ¿Nadie se ha dado cuenta de que puede ser que estemos haciendo algo nuevo? Ayer añadí un nombre nuevo a nuestra lista, cuando una chica que había visto nuestro concierto vino y dijo que estaba claro que éramos grandes fans de la psicodelia de los 60, especialmente The Chocolate Watch Band. ¡Y nunca los hemos escuchado! Por ejemplo, piensa en Gang Of Four, con quien nos comparan. ¿Dónde está ahí el pop? No nos atraen; representan una élite de lo que se llama lo alternativo: músicos que trabajan desde principios intelectuales para los que la melodía no tiene ninguna importancia. Si usas melodías pop, dicen, traicionas tu status y tu arte. Mira: la música experimental es fascinante, pero aburrida. Para nosotros primero está la melodía y, sólo después, miramos si podemos hacer algo distinto o inesperado. Gang Of Four también tenían un mensaje político. No nos gusta. Esa combinación es peligrosa: así la música tiende a envejecer. 

Pero vosotros venís de una escuela de arte en Glasgow en la que tenías vuestro propio comunidad, The Chateau, como Andy Warhol.

         – Warhol quería un imperio, crear un culto a su alrededor. No nos interesa. No tenemos líder espiritual. Queremos individuos con sus propias ideas que sepan entretenerse con diferentes facetas como las artes plásticas, el cine, el teatro o la música, pero con la misma idea. Sin una persona o un elemento predominante. Lo que sí tenemos en común con La Factoría de Andy Warhol es que nos situamos conscientemente fuera de lo que está de moda y del ojo público. 

¿No queréis que se os asocie con ello?

         – Prestamos atención a nuestra imagen y seguimos con atención las modas, pero eso no significa que seamos arty. Lo asociamos con música más difícil que la nuestra. ¿Es algo artístico la observación, como hacemos en nuestras letras? Tal vez sí. Buscamos constantemente la tensión entre la vida diaria y lo excepcional, es cierto, pero eso funciona en todas las formas de arte. Y en nuestros textos y músicas hay muy poco de abstracto. La mayor parte habla de nuestras vidas y de la gente que nos rodea. Hablamos de gente real, como en “Jacqueline” o “Michael”. La pasión humana y los extremos son los temas más fascinantes. Nuestros autores favoritos hacen lo mismo: Graham Greene, John Steinbeck, Guy de Maupassant… Expresan las ideas más complejas con las palabras más sencillas. Es más: me gustan los textos con el ritmo de una conversación. Si eres capaz de poner eso en el ritmo de la música, es lo ideal. 

¿Y vuestra imagen, que parece tan importante?

         – Conozco a muy poca gente que no se preocupe por ello. Cuando vas a una fiesta o a un club quieres tener la mejor pinta, ¿no? No sé por qué razón la gente escribe que somos gays vanidosos. Simplemente somos personas, como todo el mundo. Es normal que una parte de nuestra audiencia sea gay, y parte de nuestros amigos lo son. Además, son una fuente de inspiración. 

¿Qué hay de la prensa que encumbra a grupos para luego dejarlos caer? ¿Será vuestro caso?

         – Mostrar entusiasmo por los nuevos grupos es su trabajo. Por ejemplo, NME es el medio para descubrir nuevos grupos y nuevos sonidos, ya que es un semanal. Q y Mojo, al ser mensuales, tienen una actitud de esperar y ver qué sucede. El NME puede estar en todos lados y rápidamente. Y muchas veces se equivocan. Entonces la gente les critica, por haber aupado a un grupo que no puede responder a las expectativas creadas. Esa clase de grupos se lo deben a ellos mismos. ¿Recuerdas a Gay Dad? ¡Cómo iban a triunfar! No tenían canciones, eran unos aburridos y ni habían pensado en su identidad. Nosotros tenemos canciones, tenemos un discurso, podemos tocar, tenemos una buena imagen y sabemos cómo conquistar el mundo. ¿Cómo no vamos a responder a esas expectativas?

Xavier Valiño

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