FRANK BLACK

Frank Black y sus platillos volantes

 

Los Ángeles, 4:45 de la mañana. “Y en este año mi reino como adolescente finaliza. Lo celebro preguntando si debo ser liberado de mi contrato con la compañía discográfica, cuyo vencimiento está próximo. Por ahora el sello (4AD) y yo somos viejos amigos, y ellos realmente dijeron que sí (gracias). Alguien lee un rumor en la ‘autopista de la desinformación’ -Internet- y un semanario dice que estoy despedido (gracias). Muy bien. Mejor para mí.

 

Mientras mi manager busca nueva compañía, yo grabo un disco casi completo y lo envaso para una fecha lejana. Toco alguno de los temas para un curioso ejecutivo de Londres que más tarde le dice a mi manager: ‘Frank no sabe lo que quiere’. Tomo nota para decirles a los futuros cazatalentos que lo que yo quiero es vender miles de discos.

 

Aparecen American Records y Dragnet / Sony Records. ‘Chico, hacer discos dobles es estupendo, pero ¿podrías depurarlo un poco y darnos algo más sustancioso?’. Así que comprimo lo hecho a dieciséis temas, me contrato como mi propio productor, llamo a la sección de ritmos country de la ciudad de Providence para que se unan al sustancioso festín y el prodigio pelirrojo de Martin continúa como guitarrista.

 

Grabamos el disco -‘creamos éxitos’- principalmente en directo, con un joven ingeniero que nos envió la agencia de empleo, cuyo papel no pasó de arreglar algún sonido de pandereta, y lo redujimos hasta dejarlo en trece temas, cronometrados en los tradicionales 40 minutos. El pelirrojo número uno nos ha estado tocando una nueva remezcla de Who: Live At Leeds una y otra vez, y a través de nuestras conexiones en Mancunia encontramos por fin al hombre idóneo para mezclar nuestro nuevo disco. El resultado: The Cult Of Ray.

 

‘Pero Frank, háblanos de los temas y de las diferencias respecto a cuando estabas en los Pixies’. Pues hay obsesión por ciertos lugares, manía persecutoria, alteraciones genéticas (diablos, si sigo así con el éxito de Expediente X podría comprarme un nuevo yate), un instrumental como si te pegaran una patada en los dientes, cultura pop y mi frustración por ella, una juventud solitaria, una canción con la que espero que todo el mundo conecte, violencia universal, monstruos, otro instrumental…”

Xavier Valiño

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