FLEET FOXES 2009

Fleet Foxes, enseña a tus hijos

 

Casi una experiencia religiosa. Descripción perfecta de la América rural. Dulce melancolía. Puro placer. Utilizando instrumentos simples, Fleet Foxes hacen canciones que despiertan sensaciones variadas en el oyente. En cambio, las críticas a la banda son uniformes: se basan en elogios.

 

Quinteto salido de Seattle, la tierra del grunge, Fleet Foxes sorprendió al mundo del pop a inicios del 2008, con una presentación descrita como arrebatadora en el festival South By Southwest, en Texas. En junio, con el lanzamiento del disco de estreno, homónimo, los aplausos se multiplicaron.


El entusiasmo alrededor del Fleet Foxes viene motivado por la belleza de sus canciones, que son compuestas a partir de armonías vocales complejas, con dos, tres o hasta cuatro voces creando climas distintos en cada momento, lo que hace de su sonido una experiencia muy especial.


En ese sentido, son comparados a grupos como The Beach Boys, Crosby, Stills & Nash o incluso con los mismísimos The Band, artistas que tuvieron su reconocimiento en gran parte debido a componer canciones que poseen unos arreglos sinuosos pero que conservan una estructura pop.


Crecimos escuchando a The Beach Boys y otros grupos que se preocupaban por la armonía de las canciones, con lo que está claro que hay una preocupación por ese motivo en nuestras canciones”, explica por teléfono Casey Wescott, teclista y vocalista del grupo. “Pensamos en los arreglos vocales, en la forma en cómo las letras son cantadas. La melodía tiene que ser fuerte…”


Además de Wescott, el grupo de Seattle que ha editado uno de los discos más asombrosos del 2008 está compuesto por Robin Pecknold, vocalista y guitarrista, Skye Skjelset, guitarrista, Joshua Tillman (quien ya ha editado varios discos a su nombre), batería y vocalista, y Christian Wargo, bajista.


Pecknold es el principal compositor, responsable de las letras que muchas veces funcionan como paisajes dibujados por ríos, árboles, montañas y puestas del sol. Cosas que ya habían sido cantadas por mucha gente, pero que con ellos ganan aristas a veces agresivas, a veces inconformistas.

 


Jim Morrison, Crosby, Stills & Nash, Beach Boys, Bob Dylan, The Zombies, The Byrds, hasta Marvin Gaye… Fleet Foxes bucea profundamente en el cancionero del rock y emerge con material suficiente para producir una amalgama creativa y original. Hasta Os Mutantes puede ser citado como influencia de la banda.


Mandolinas y piano son utilizados para prestar a las canciones un clima insinuante. “La mandolina posee notas con un brillo diferente, que vuelven la melodía distinta. Ya el piano trae una cierta sensación de calma a la canción. Quizás sean esos detalles los que hacen que la banda suene diferente de otros grupos”.


Pecknold intenta explicar el origen de las canciones de Fleet Foxes: “Nos sentimos exitosos si hacemos una canción en que cada instrumento haga algo interesante y melódico. Nos inspiramos en la tradición de la canción folk, del pop, de los coros gospel, de la psicodelia barroca, de la canción de
la Costa Oeste de los EEUU, de la canción tradicional de Irlanda y de Japón, de las bandas sonoras. Y nos inspiran también las canciones de nuestros amigos de Seattle”.


Para penetrar en el mundo pastoral y alegremente bucólico de Fleet Foxes, un buen punto de partida es “White Winter Hymnal”. Wescott comenta algo sobre la canción: “Robin apareció con la canción y entonces fuimos al estudio que tengo en casa para terminarla. Grabamos buena parte de las canciones así, en mi casa. Hicimos esa canción bien rápido, realmente, porque queríamos que sonase simple. Tardamos mucho más para hacer el arreglo de otras canciones”.

 

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