FIB 2009

FIB 2009: haciendo frente al imperio sajón

Franz Ferdinand

Por encima de lo estrictamente musical, la noticia principal en este Festival Internacional de Benicassim del 2009 hay que buscarla en lo que rodea a los conciertos y la organización. Si hasta ahora hablábamos de un cartel siempre digno y algunas novedades en cada edición, ahora debemos planteárnoslo casi al revés: las muchas novedades de este año y un resultado musical -producto de su cartel- no a la altura de sus anteriores ediciones.

 

La principal novedad nos lleva a un par de años atrás, cuando parte de la empresa fue comprada por el promotor británico Vince Power, veterano en el tema de los festivales en su país. Así, lo que entonces se manifestaba ya como una realidad emergente, la presencia de público británico, se ha ido consolidando hasta llegar a representar cerca de las tres cuartas partes de los asistentes. Oficialmente, el 60% de las personas que pasaron por taquilla fueron extranjeros, y de ellos el 80% británicos, aunque por lo que se pudo ver se podría asegurar que su presencia fue incluso mayor.

 

Esta tendencia imparable ha traído varios cambios. El principal, un cartel a la medida de sus gustos, desapareciendo prácticamente del mismo los artistas franceses -y parte de los europeos- que en otros años intentaban atraer a nuestros vecinos. De ahí también que los cabezas de cartel hayan sido cuatro grupos que tienen multitud de seguidores en el Reino Unido, como Oasis, Franz Ferdinand, Kings Of Leon y The Killers, banda esta última que probablemente no hubiese estado en el cartel hace unos años.

 

Curiosamente, si el cartel se confeccionó con grandes pesos pesados que pudieran tirar del público británico en tiempos presumiblemente no favorables, desde el primer momento llamó la atención que la presencia de artistas españoles fuese más numerosa e importante que nunca, aunque tal vez tenga que ver con que los cachés que se les pagan no son de la misma entidad.

 

  

Friendly Fires / Giant Sand

 

En sintonía con ello, y puede que debido a la crisis y al fracaso estrepitoso del Saturday Night Fiber celebrado el año pasado en Madrid para contrarrestar la celebración del Festival Summercase el mismo fin de semana, este año se han podido observar ciertos detalles que parecen confirmar que la organización no tenía muy claro que se fuesen a vender todas las entradas, a pesar de que finalmente se batieron todos los records previos (200.000 espectadores en total) y con los abonos vendidos un par de meses antes.

 

Así, en esta edición desapareció misteriosamente el periódico que desde hace unos años se repartía durante las cuatro jornadas del Festival, de forma que los asistentes podían tener noticias de última hora sobre el mismo. Del mismo modo, el grueso libro con el programa y la explicación de cada uno de los grupos dejó de ser gratuito, para convertirse en un pequeño libreto que costaba 7 euros. Además, podían verse por el recinto varios puestos de empresas multinacionales de distintos sectores y también se había reducido el número de puestos de tiendas y discográficas españolas.

 

A todo ello hay que sumarle el fuego que el viernes se desató justo del otro lado de la carretera que transcurre paralela al recinto del Festival, y el fuerte viento del mismo día que hizo que los escenarios empezaran a perder parte de su armazón y que motivó que, tres horas después de la paralización de los escenarios -con sólo parte del concierto de Tom Tom Club celebrado durante la espera- hubiera que cancelar todas las actuaciones de la jornada. No llegó a suceder nada, como cuando Urusei Yatsura vieron hundirse parte de un escenario hace unos años por la lluvia, pero desalojar a 40.000 personas en una hora escasa tuvo sus riesgos añadidos.

 

En cuanto a lo musical, el jueves se sirvió un aperitivo de lo que esperaba el fin de semana, con conciertos poco afortunados de Oasis (Noel Gallagher ha comentado que fue una ‘basura’) y Glasvegas (su líder no estaba en las mejores condiciones). Gang Of Four congregaron a escaso público y sólo Los Coronas o The Walkmen estuvieron a la altura.

 

  

Peaches / Pete Doherty

 

Poco queda para el recuerdo del viernes, salvo el viento que obligó a suspender gran parte de los conciertos y la poderosa actuación de Nudozurdo. De Magazine, Paul Weller (quien hizo “Shout To The Top” de The Style Council y “The Eton Rifles” de The Jam en el poco tiempo que le dejaron) o Tom Tom Club no se pudo ver ni la mitad de los conciertos previstos.

 

Aunque a priori era el domingo la jornada con mayor interés, fue el sábado cuando hubo mayor cantidad de conciertos para el recuerdo. Por ejemplo, unos Maxïmo Park (supliendo a Lily Allen, y recuperando su actuación prevista y suspendida el día anterior) mucho más convincentes que en cualquiera de sus otras participaciones en festivales estatales, unos Franz Ferdinand pletóricos, convincentes y convencidos de su poder, o, también, Peaches, The Wave Pictures, Elbow, Josele Santiago, 2 Many DJ’s o Delorean.

 

El domingo era el día de The Killers, un grupo con poco repertorio que deje poso, pero con un líder, Brandon Flowers, al que le esperan los escenarios de Las Vegas en poco tiempo. The Psychedelic Furs, dignos, no pudieron sobreponerse a un escaso público poco interesado por ellos. Tampoco TV On The Radio colmaron las expectativas, próximos al free-jazz. Tuvieron que ser Calexico, Giant Sand, Friendly Fires, Lykee Li o Pete Doherty (en el mejor concierto que ha dado en el FIB) los que salvaran la jornada, reclamando así la importancia de los segundos en el cartel, algo que antes se cuidaba mucho y que hacía grande al FIB.

 

Más fotos: http://picasaweb.google.es/wampush

 

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