FATHER JOHN MISTY

Father John Misty, la revolución igualitaria de la justicia osuna

 

 

Josh Tillman llega a su tercer álbum bajo el nombre de  Father John Misty. titulado Pure Comedy, el disco fue grabado en los United Studios (Ocean Way Studios) de Los Ángeles y contó con la producción del propio Josh Tillman junto a Jonathan Wilson. Le pedimos al propio Tillman que nos presente su trabajo y se descuelga con un texto iluminado, un documento único, tan espeso como lúcido y que, aunque no lo parezca, explica su contenido.

 

 

Pure Comedy es la historia de una especie nacida con un cerebro medio formado. La única esperanza de supervivencia para esta especie, encontrándose en una roca cruel e impredecible rodeada de otras especies que parecen más adaptadas a todo el entorno (y para las que son deliciosos), pasa por la confianza en otros cerebros medio formados un poco más viejos. Esta confianza toma diferentes nombres a medida que la historia avanza, como “amor”, “cultura”, “familia”, etc. A medida que pasa el tiempo y los cerebros prueban ser muy buenos a la hora de crear significado allá donde no lo hay, la especie se convierte en portadora de ironías de un bizarrismo y sofisticación crecientes. Estas ironías están diseñadas para ayudar a la especie a sobrellevar la vulnerabilidad desagradable y a intentar reconciliarse con la idea de que su imaginación es desproporcionada en comparación a la monotonía de la existencia.


Ahora, de repente esperan que en la oscuridad haya luz, que en el frío haya calor, que de nada salga algo. La cooperación entre las especies para conseguir estas metas da paso a una visión del mundo en la que en el seno de esas especies crece la creencia de que hay algunos individuos inadecuados para este tipo de trabajo. La contribución de estos inadecuados es de una naturaleza más abstracta e inspiracional. Los inadaptados empiezan a hacer sutiles distinciones entre ellos que van más allá de “comido por un oso / no comido por un oso”. Estas distinciones implican no-hacer-las-cosas, tener-un-cuerpo-y-una-cara-guays, artesanía, etc. Un acuerdo emerge en el que estos rasgos se pueden intercambiar por mejor-que-algo. Este mejor-que-algo empieza a extenderse de forma desenfrenada, y la especie empieza a preguntarse si no hay un Hombre del Cielo que a lo
mejor es la fuente de ese mejor-que-algo. Parece una buena explicación de por qué esta especie es tan importante.


El Hombre del Cielo dirige la función durante mucho, mucho tiempo, y su círculo íntimo de mejores-que va creciendo muy poquito a poco, aunque al final de su reinado todo el mundo en la especie se considera uno de ellos. Desafortunadamente, hay algunos mejores -que se juntan y deciden que una forma de mejor -que es mejor que otras formas de mejor -que imparten esa enseñanza en los pequeños cerebros medio formados de los bebés (muchos interpretan esta distinción como “yos” contra “no-yos”). Los “no-yos” eventualmente acaban por encapsular a todo el mundo que no sea un “yo” soltero, y esto allana el camino hacia un comportamiento desagradable hasta que la especie llega a un
punto de alienación y miedo tal que no hay nada horrible que no se hagan los unos a los otros. Para lidiar con este panorama tan poco ideal, que parece sospechosamente incompatible con su progresividad y evolución en este punto, se entretienen con un olvido basado en política, sexo, finanzas, filosofía y otros juegos de guerra. Lo hacen
hasta que están tan insensibles, hasta que la idea de los “no-yos” es tan insostenible, que son incapaces de darse cuenta de que están muertos. Esto ocurre en un bucle infinito hasta el final de los tiempos.

Algo así.

 


Imagina si quieres, a medida que el disco empieza, que estás en el espacio exterior buscando la Tierra y que, aunque es imposible “caer” a través del espacio, empiezas una caída libre en dirección a la canica de azul brillante. Durante los siguientes 75 minutos, caes en picado hacia la Tierra, perdiendo más y más perspectiva sobre el lugar
abstracto e impermanente que es nuestro planeta, sobre cómo tropezamos con las mismas piedras de forma predecible, cómo resbalamos sobre la misma piel de plátano una y otra vez, sumergiéndonos rápidamente en el asunto turbio de ser un ser humano, el dudoso privilegio de estar aquí, el significado esquivo, el amor verdadero y su habitual ausencia, la euforia aleatoria y la inexplicable miseria de los demás, la verdad y sus seductoras falsificaciones, la sofisticación de las respuestas que no tienen sentido, el barbarismo de nuestros apetitos, los golpes de suerte y la injusticia, la fe y la ignorancia, el aburrimiento devastador que aletarga la mente y el terror de que todo se acabará demasiado pronto. Antes de que te des cuenta, habrás aterrizado y te encontrarás tendido en el suelo sobre tu espalda mirando las estrellas. Si tienes suerte, estarás con alguien a quien ames; incluso solo por un día, un año, una vida. Aunque haya pasado una hora, ya no recuerdas cómo se veía la Tierra desde el espacio, ni cómo todo te parecía muy simple tan solo hace unos minutos.


Sé que no todo el mundo piensa lo mismo sobre lo que está pasando ahora mismo. Lo que para unos es claramente una variedad del nacionalismo blanco servido como un número de anti-fantasías de paranoia inducida impuestas sobre los pobres sin educación precisamente por parte de los ideólogos apoyados por los votantes obreros que pueden ser manipulados para que voten contra sus propios intereses y así asegurar que siguen siendo pobres sin educación antes de pasar a la acción, echándole la culpa de todos sus problemas a las distinciones de raza, género y sexualidad, de tal forma que la gente se olvide de todo lo que es bueno en los Estados Unidos. Esto es una oportunidad para otros de traer al país de vuelta de la influencia de los hipócritas tiranos corporativos decididos a esclavizar nuestras mentes con una débil retórica liberal que justifique arrebatarle el trabajo a gente decente para que ellos puedan llevar a cabo su sueño utópico de una imposible comunidad global diseñada para beneficiar únicamente a sus arquitectos (probablemente consorcios bancarios, clubs pedófilos y, definitivamente, los Illuminati).


Este disco no se casa con ninguna de estas visiones.


Estas dos visiones dan por garantizado cierto grado de sofisticación, o, por lo menos, un grado de cooperación que estoy totalmente convencido de que los humanos no poseemos; eso por no mencionar la lógica inherente a los procedimientos aquí en la Tierra, que más que nada prueban que todo es un chiste demente.

 

 

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