FANGORIA

 

Fangoria, de viaje

FANGORIA

 

         Son casi 30 años editando discos. Olvido Garo y Nacho Canut siguen como pareja artística con su proyecto Fangoria, con un nuevo disco basado en el viaje, tanto exterior como interior, y con un equilibrio entre el rock y los ritmos de baile más escorado a lo que puede ser interpretado en directo sin muchas complicaciones.

¿Marca El extraño viaje una nueva etapa?

– Cuando acabamos de grabar Arquitectura efímera; nuestro tercer disco con Carlos Jean, tuvimos la sensación de que se cerraba una etapa para Fangoria. Los resultados eran excelentes y habíamos llegado a un punto de compenetración absoluta entre productor y producidos. Era de­masiado fácil y, aunque no sabíamos cómo ni hacia dónde, sabíamos que teníamos que cambiar. Lo mismo se podía aplicar a los preciosos diseños de portada que Javier Aramburu había hecho para nosotros en los últimos quince años, un tiempo demasiado largo como para no decidirnos ahora a confiar en dos artistas a los que admiramos profundamente: Gaüeca como fotógrafo y Salvador Alimbau como diseñador gráfico y conceptual.

 

¿A qué se debe este cambio?

– Normalmente son las circunstancias las que nos han obligado a evolucionar. Disolvíamos grupos, se iban miembros fundadores o nos quedábamos sin discográfica, momentos que nos obligaban a replanteárnoslo todo. Ahora somos nosotros mismos los que forzamos el cambio, sólo por el gusto de cambiar y ver qué pasa. Y porque en el fondo sabemos que, pase lo que pase, tampoco pasa nada.

 

Es el primer disco que producís vosotros.

– Con todo el dolor de nuestra alma dijimos adiós a Jean y le encargamos a nuestro amigo Stephan Olsdal, bajista de Placebo, que nos recomendara algún productor. A través de él entra­mos en contacto con Phil Vinall, que había producido algunos singles para Placebo y trabaja con grupos mexicanos como Morbo y Zoé. Nos pareció perfecto para nosotros. Decidimos grabar en Madrid en el estudio de Spam y contar con ellos como arreglistas y progra­madores. También trabajamos con la gente con la que tocamos en directo (Chris Khoo, J. Horror y Spunky) y con amigos de otros grupos como Stephan Olsdal de Placebo, Jorge Escobedo de Skizoo y Jorge Grau de El Alpinista. Al final las circunstancias nos obligaron a hacer un cambio, un salto mortal que no estaba en el guión: producir nosotros mismos el disco. Phil tuvo que mar­charse y cuando llego el día de que volviera ya habíamos terminado la producción. Trabajamos tan bien que casi sin darnos cuenta las 12 canciones estuvieron listas para ser mezcladas. Desde el Grandes éxitos de los Pegamoides no nos pasaba esto. El cambio iba a ser mucho más radical de lo que teníamos pensado, como una plegaria atendida. Así que éste es el primer disco de Fangoria producido por Fangoria.

 

¿Y la idea del viaje como concepto aglutinador de las canciones?

– En un concierto en Tokio en el verano del 2005 se nos ocurrió que el próximo disco tuviera relación con los viajes y los aviones. Aunque a los dos nos da pánico el avión, nunca antes habíamos pasado tanto tiempo en aeropuertos ni cruzado el Atlántico tantas veces en un año. El viaje como cambio continuo, como huída hacía adelante, como rechazo a la nostalgia y al pasado.

 

Pero no habla sólo de viajes a otros sitios, ¿no?

– Los tres anteriores discos eran sobre temas externos a nosotros: Una temporada en el infierno sobre la gente que nos rodea y nos hace sufrir; Naturaleza muerta sobre la fama y la imagen que los demás tienen de nosotros; y Arquitectura efímera sobre las cosas materiales de las que nos rodeamos para sobrevivir. Este disco tiene más que ver con temas internos, con el viaje interior. Hay canciones que descri­ben nuestras diferentes facetas. Algunas son negativas: podemos ser muy chismosos (“Criticar por criticar”), exageradamente pesimistas (“Fantasmas”, “Nada más que añadir”, “Ni contigo ni sin ti”), caprichosos (“Plegarias atendidas”) y vengativos o rencorosos (“Estés donde estés”). Otras son positivas, pues también podemos ser optimistas (“Las ventajas de olvidar”, “Cuestión de fe”), prácticos (“Si lo sabe Dios que lo sepa el mundo”, “Sin perdón”, “A fuerza de vivir”) y jurar amor eterno (“El cementerio de mis sueños”).

 

¿Ha influido la cantidad de conciertos que habéis dado en los últimos tiempos en las canciones?

– Teníamos claro que iban a ser 12 canciones pop cortas muy melódicas, bailables y pegadizas, pen­sadas para ser tocadas en directo. Nos da terror aburrirnos y aburrir. Pero la verdad es que el equilibrio entre programaciones e instrumentos estuvo alguna vez a punto de inclinarse más hacia cualquier grupo de rock actual que hacia la electrónica pura. Eso es porque, a diferencia de los anteriores discos de Fangoria (los hacíamos entre nosotros dos y Jean) éste es más coral, en el sentido de las películas de Berlanga o de Altman.

 

Y el título salió de una película absolutamente recomendable.

– Sí, recordamos a tiempo una de nuestras películas favoritas, donde se mezclan temas tan utilizados por nosotros en las letras como el asesinato, la venganza, el travestismo, los celos irracionales, lo cotidiano como prisión, la huida de una realidad que nos espanta…: El extraño viaje, de Fernando Fernán Gómez. Ya teníamos el título perfecto para el disco más cerca­no a la perfección según Fangoria.

Xavier Valiño

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