EUPHORIA

Euphoria (1ª temporada)

Sam Levinson (HBO)

 

 

Más allá de la polémica, aquí hay una serie de las que aportan más que credibilidad a plataformas como HBO, la que en este caso ha sufragado esta adaptación de otra serie israelí previa del 2012. En ocho capítulos se repasa el presente de ocho adolescentes con sus hormonas disparadas, sus adicciones incontroladas, inseguridades y serios problemas de identidad, seres que intentan sobreponerse al vacío emocional buscando únicamente el placer inmediato.

 

De ahí que la trama, que además parte de las propias experiencias de su director, Sam Levinson, venga cargada de sexo -nada gratuito-, desnudos, violencia, maltratos, abusos, drogas, sobredosis, alcohol… Es el día a día de una sociedad consumista que lo tiene pero que nada le satisface y que, además, vive entre aplicaciones para encontrar parejas de una noche, selfies de desnudos, pornografía al alcance de un clic y sustancias de todo tipo.

 

Cruda y explícita, la serie cuenta con una protagonista bipolar, depresiva, apática, con ataques de ansiedad y dolorida por la pérdida de su padre. Desde el primer momento, el espectador entra desorientado en su mundo, enfrentándose a sus conflictos sin más y conociendo a sus personajes -muy bien definidos- a través de un montaje no lineal, un ritmo atípico y una factura visual deslumbrante. Su final abierto y a la altura de todo lo visto anteriormente, hace anhelar una segunda temporada al menos igual de absorbente.

 

 

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