DOGMAN

Dogman

Matteo Garrone (Karma)

Justo cuando tenía delante –en una tortura que duró siete horas– la excusa perfecta para poder mostrar la violencia en toda su extensión, Matteo Garrone opta en su nueva película por recrearse lo mínimo en ella y por centrarse, inesperadamente, en los ojos de unos perros que contemplan la escena. Por algo el justiciero de esta cinta es el cuidador de los perros del título, un peluquero canino italiano que decidió en 1988 tomar las riendas en una desigual lucha de David contra Goliat que mantenía con el matón de su barrio.

Hasta ahora, las películas de Garrone recogían atmósferas cargadas de testosterona y tramas que de sutiles no tenían nada. Sin embargo, para este ‘western urbano’ con apariencia de película de venganza, que probablemente sea su mejor trabajo, el realizador presta mayor atención a la lucha por la dignidad en una sociedad en la que la violencia parece ser la única respuesta frente a la ley del más fuerte.

Condicionados sus personajes por un entorno donde el honor y el dinero son las únicas cosas que cuentan, donde las drogas y la brutalidad conforman el día a día, donde la supervivencia es más bien cuestión de actitud, donde se vive intensamente la dicotomía entre humillación y resignación, no es difícil pensar en que esa es también la salida para que el pueblo pueda liberarse del sometimiento a un poder fascista.

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