DIXEBRA

Dixebra, rockmería

 


Tras nueve discos y 24 años, Dixebra siguen en la brecha. Tras editar N’acción el grupo sintió como acabara una etapa y se abriera un periodo nuevo. Con el ánimo renovado se encerraron en el local de ensayo a sacar cosas nuevas y componer. Amor incendiariu lleva año y medio grabado y fue editado a principios del año pasado en Asturies. Ahora lo publican en el resto del Estado para continuar el camino iniciado de darse a conocer con más fuerza fuera de las fronteras asturianas. Este viernes están en el Derrame Rock de Ourense.


¿Hay un nexo común entre estas canciones o simplemente se trataba de un grupo de canciones suficientes para un álbum?

– Compusimos más canciones de las que aparecen en el álbum y había muchas ideas y esbozos de temas; de hecho grabamos alguna más de las que finalmente salieron en él. Nos propusimos este nuevo trabajo como una vuelta a nuestros orígenes, donde el punk-rock, el ska-reggae y el folk fueran las bases sobre las que crear los temas. Ésa fue la intención cuando comenzamos a componer.

 

El disco se abre con la sintonía del No-Do, me parece. ¿Por qué?

– Efectivamente es un sample con la sintonía del NO-DO, el informativo franquista que echaban en el cine previamente a la proyección de las películas. Va justo antes de una canción que se llama “Refugaya”, palabra que en asturiano hace referencia a un conjunto de personas que no merece la pena tener en cuenta (entre otras acepciones) y que trata sobre la vuelta de los discursos del fascismo en la sociedad actual.

 

Supongo que buscaréis representar en vuestros discos la fuerza del directo. ¿Era la premisa en esta ocasión? Si es así, ¿lo habéis conseguido? ¿Contentos con el resultado?

– Estamos realmente contentos y, si me apuras, hasta orgullosos del resultado final de este trabajo. Aunque suene a tópico, creemos que es uno de los mejores y más completos de todos los que publicamos hasta el momento. Siempre hemos buscado que la potencia que desplegamos en directo se reflejara en nuestras grabaciones y en esta lo conseguimos plenamente.

 

¿Son las guitarras eléctricas contundentes y la fusión con otros sonidos la mejor forma de mostrarse reivindicativos hoy en día?

– La reivindicación no va en el carácter del sonido o en los instrumentos que se utilice, sino en el trasfondo que tienen las letras o lo que quieras comunicar. Denunciar lo que no te gusta de esta sociedad y de este mundo se puede hacer de muchas maneras desde la música, no hay una fórmula única.

 

Vosotros habéis mezclado siempre el rock con distintos sonidos, pero hay un elemento bastante habitual en vuestra música, la gaita, y otros como el violín que os acercan también al público folk. ¿Estáis a medio camino entre ambos mundos? ¿Se os percibe por igual en ambos? ¿Hay alguno más cerrado?

– Por lo general, el público rockero es más abierto, tiene menos prejuicios. La gente del folk en cuanto oye una guitarra eléctrica suele ponerse en guardia. En Asturies hay mucha tradición de grupos folk y un público asentado y entendido. Al principio de nuestra carrera sí que sufrimos cierta incomprensión hacia nuestra música, pero con los años conseguimos crear nuestro propio espacio.

 

Tratando de cuestiones locales en las letras, ¿se puede llegar a ser más o menos global, a interesar a todo el mundo? ¿Sufrís algún tipo de limitación por ello o, al contrario, hay más interés en vuestra música?

– Contando historias cercanas, pegadas a tu gente y tu tierra, puedes llegar a ser tan global como cualquier otra propuesta más ‘internacional’. Nuestras letras hablan de temas locales y de otros que afectan a la humanidad entera; en este sentido no nos cerramos a nada. Otra cuestión es el tema de la lengua; ahí sí que lo tenemos muy claro: nuestra fidelidad hacia el asturiano es total.

 

“Trabajamos la utopía”, decís. Supongo que se puede tomar como una declaración de intenciones, ¿no?

– Pues la verdad es que sí. Teniendo como meta la utopía probablemente se lleguen a concretar y hacer realidad cosas que ni nos imaginamos. La utopía es una especie de quimera que te hace seguir luchando, no conformarte ni acomodarte.

 


Me gustaría saber cuál es la línea musical de Rockmería, el programa de Xune en la RTPA, que, supongo, es la que marca al grupo.

– Pues más o menos sigue la misma filosofía que la que tienen el grupo, que es muy ecléctica. Pueden escucharse bandas de todo el mundo, sin importar su lugar de procedencia o la lengua en la que cantan, pero que tienen en común actualizar o revisar la tradición musical desde propuestas muy diversas: rockeras, acústicas, electrónicas, etc.

 

No sé si conocéis a Ruxe Ruxe, aquí en Galicia, con los que veo bastantes similitudes. ¿Algún otro grupo en la misma sintonía?

– Conocemos su música y estamos en contacto; sí que hay ciertas conexiones entre lo que hacen ellos y nosotros. En su momento nos interesó mucho el movimiento del rock bravú y especialmente Os Diplomáticos, con los que tocamos varias veces y todavía tenemos relación. Otras bandas o artistas: Lamatumbá, Galegoz, Narf, Tres Trebóns…

 

Siempre se habla más en las entrevistas de influencias musicales pero, ¿cuáles son los artistas o personas que más os han marcado en vuestra obra?

– Hay muchos y muy variados. Cada uno de nosotros tenemos nuestros gustos y preferencias, pero como banda podíamos hablar de cinco nombres: Fermín Muguruza (Kortatu/Negu Gorriak), Alan Stivell (sobre todo su época más rockera), Joe Strummer (The Clash/Mescaleros), Manu Chao (Mano Negra) y Shane MacGowan (The Pogues/The Popes).

 

Quedasteis segundos en el Festival Liet-Lavlut donde el año anterior había quedado también segundo el gallego Narf. Él siempre habla maravillas del Festival. ¿Qué tal os fue a vosotros?

– Nunca habíamos participado en algo así y fue toda una experiencia, más teniendo en cuenta que aquel año se celebró en Laponia. Era la primera vez que había una representación de la lengua asturiana y para nosotros fue un verdadero privilegio. En cuanto al festival en sí, tanto la organización como el trato fueron realmente buenas, estuvimos muy a gusto.

 

El pasado viernes tocabais de nuevo en Asturies. ¿Cómo fue el reencuentro con vuestro público? ¿Qué disco era el que regalabais?

– Fue fenomenal. Llevábamos ya unos meses sin actuar y teníamos ganas, y por lo que se vio el público también. Con ese concierto comenzábamos la gira de este año, a la que llamamos Bailla la crisis Tour. El disco traía cinco canciones, dos de ellas inéditas (de las que quedaron grabadas pero no entraron en nuestro último disco), una versión de Os Diplomáticos y dos remezclas de temas que salieron en discos anteriores.

 

Se acercan las elecciones asturianas. ¿Cómo se presenta el panorama?

– Bastante movido: por una parte el PSOE está ‘tocado’ por el desgaste de todos estos años de gobierno y el PP no parece que vaya a tener el tirón suficiente como para ganar. Después está la incógnita de Izquierda Unida (que gobernó con el PSOE estas dos últimas legislaturas) y no está muy claro qué van a hacer sus votantes tradicionales. A esto hay que añadir la entrada en juego de Foro Asturias (el partido de Cascos), que puede variar significativamente la composición del Parlamento asturiano. Y, por último, el nacionalismo de izquierda tiene puestas sus esperanzas en la coalición que formaron el Bloque por Asturies y Unidá Nacionalista Asturiana.

 

¿Cuál creéis que debe ser el papel del artista ante tiempos tan turbulentos en sus creaciones?

– Convertirse en reflejo de la realidad y hacerlo desde una posición crítica. En estos momentos es más necesaria que nunca una concepción comprometida de la música y ser conscientes de su poder de comunicación y difusión de ideas.

 

En estos años en los que habéis estado en activo, y teniendo en cuenta que el vuestro ha sido un papel decisivo, ¿cómo habéis visto la evolución del rock en asturiano?

– A decir verdad, el rock en lengua asturiana como movimiento tienen unos años; anteriormente había alguna banda que salía pero de manera esporádica. Ahora sí que ya hay un conjunto de grupos que utilizan nuestro idioma, gente como Skama la Rede, Fala Non Caduca, La Tarrancha, Skontra, Misiva… Queremos pensar que nuestro trabajo sirvió para que surgiera esta escena. De hecho muchos de los integrantes de esos grupos crecieron escuchando a Dixebra.

 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de estos años en la música?

– Hay muchas y de todo tipo. En estos 24 años y pico que llevamos en activo tenemos pasado situaciones de lo más diverso, desde los sitios más raros en que nos hemos alojado (en un convento por ejemplo) hasta romperse el escenario en plena actuación.

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