DEPECHE MODE

Depeche Mode, de vuelta del lado oscuro

Depeche Mode han encontrado, por fin, continuidad para Exciter, disco del 2001. “Sentía realmente, antes de que empezáramos este disco, que faltaba algo”, cuenta Dave Gahan sobre su undécimo álbum de estudio, Playing The Angel. Y así es como el grupo de pop electrónico subversivo más reconocido del mundo se volvió a reunir de nuevo para, según lo pone el cantante, “hacer el mejor disco que podíamos”. Así de sencillo, como una enfermedad que no se puede curar.

Playing The Angel suena, asombrosamente, como el disco de un grupo nuevo, no como uno que ya va por su tercera década juntos. “Precious”, el primer single, es la quintaesencia de Depeche Mode, todo pulso cibernético y coros gloriosos. “The Sinner In Me” equilibra perfectamente lo orgánico y lo sintético y culmina, como la mayoría de los temas aquí, con ráfagas de ruido.

En “Suffer Well” la voz de Dave suena más potente que nunca. “Macrovision”, cantada por Martin Gore, es pop de alta tecnología con un enorme gancho. “John The Revelator” es uno de los singles en potencia. “I Want It All” parece trip-hop desde el infierno. Y “A Pain That I’m Used To” tiene un estilo refinado y furioso con sus salvajes estallidos de guitarra.

El título del álbum se tomó, según Andy Fletcher, de la letra de otro tema llamado “The Darkest Star”. “Para reinventarse a uno mismo hay que trabajar duro”, admite Dave, “así que hay que trabajar con gente nueva; gente que te estimula. Por eso contamos con el productor Ben Hillier a los mandos, elemento que nos proporcionaba una sensación de reto. Puede que por eso Playing The Angel tenga un ritmo más rápido que los últimos dos álbumes, realzando en esta ocasión la sensación de urgencia y vitalidad. La preferencia de Ben Hillier por los sintetizadores analógicos en vez de los digitales también ayudó a dar forma al sonido”.

Además, éste es también el primer álbum de Depeche Mode en el que Dave Gahan aparece en  los créditos, concretamente en tres de los temas. “I Want It All”, “Suffer Well” y “Nothing’s Impossible” están escritos por el cantante, que se animó por la reacción que tuvo su álbum de debut en solitario Paper Monsters (2003).

Martin Gore fue el responsable de los otros nueve temas restantes. Como es habitual, fue inquebrantable en su descripción del lado oscuro de la condición humana: Dolor Y Sufrimiento En Varios Tempos. “Dave decía que he construido una carrera de 25 años con una única temática”, comenta Martin Gore con cierta ironía. “Yo discrepo: ¡son dos!”

Cuando se les pregunta cuáles son las temáticas de este disco, Martin dice sonriendo: “Cualquier cosa que le guste a gente totalmente disfuncional”. Sería erróneo, sin embargo, catalogar a Depeche Mode como recolectores de tristeza. “Yo nunca veo nuestra música como totalmente oscura. Siempre hay un elemento de esperanza. Y espero que eso se vea en la música”.

En Playing The Angel se puede descubrir una cierta sensación de optimismo, de vitalidad renovada, de recreación en lo que han logrado. También es obvio viendo el puro placer que Dave, Martin y Fletch sienten al volver con Depeche Mode, tras la publicación de un álbum que se encuentra ya entre sus grandes discos y en medio de una gigantesca gira mundial que confirma su repercusión internacional. 

Dave da las gracias por ello, en especial porque todavía sigue aquí haciendo esto. “Hemos conseguido tanto en 25 años y hemos sobrevivido a tanto… De todos los grupos, éste es por el que apostaría que no iba a durar”, dice riendo. “Nos veo junto a U2 y R.E.M. más que al lado de cualquier otra banda que se me ocurra, aunque en realidad no encajamos en nada y nunca lo hemos hecho, y eso ha llegado a gustarme: no hay nadie como Depeche Mode. Puede que haya perdido algo de mi motivación a mediados de los 90, pero ahora la he recuperado. Es mejor estar en Depeche Mode ahora de lo que lo había sido en los últimos 15 años”.

Xavier Valiño

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