DEL AMITRI

Del Amitri, el power-pop más clásico

 

En Popcorn, un best-seller editorial convertido en una obra teatral de éxito por Ben Elton, que destacaba como una mirada satírica a la actual industria cinematográfica, el anti-héroe era un joven llamado Bruce Delamitri. Delamitri era un magnate del mundo del cine, un productor con aires de mercenario que se identificaba con las obsesiones de Guns N’Roses acerca de un lugar muy especial llamado Hollywierd. Ésa es la historia que se esconde tras el extraño nombre que Justin Currie eligió para el grupo que formó en un parque de Glasgow, en plena década de los 80, y que desde entonces se ha venido dedicando al arte de perfeccionar las melodías hechas con guitarras eléctricas y acústicas, aunque ahora pretendan dejar de lado a estas últimas.

 

“Bueno”, afirma Currie, “si hubiera sido un personaje un poco más vacío y con mal gusto, para él hubiera tenido sentido haberse llamado así en honor a nuestro grupo, sobre todo si hubiéramos sido un poco más famosos, así que estoy seguro que fue una simple casualidad. Supongo que es un nombre que parece tener influencias italo-norteamericanas, lo contrario de lo que ocurre con nosotros, dos escoceses que, a pesar de nuestra imagen aparentemente agresiva, en el fondo somos unos incorregibles románticos.”

Justin Currie e lain Harvie, más conocidos como Del Amitri, han vuelto, y lo han hecho con un sonido más profesional que nunca. “Lo más importante de este álbum es que compusimos todas las canciones y las grabamos muy deprisa, porque teníamos una fecha límite para tener terminado el disco por parte de nuestra compañía discográfica norteamericana”, afirma Currie.  “Querían tenerlo listo para enero y lo conseguimos. Eso es lo que debe ser la música pop, un trabajo con fecha fija. Imagínate. Alguien coge el teléfono y dice: ‘Hola, ¿eres tú? Te llamamos de tu compañía discográfica. Acabas de conseguir dos números 1, ahora siéntate y ponte a componer otros cinco’. Si al pop le quitas todas esas tonterías que piden los artistas, como la inspiración y todo eso, lo que queda son las cosas realmente esenciales, el camino más directo y corto hacia la auténtica comunicación”.

 

Some Other Sucker’s Parade es un otro álbum de Del Amitri, con 14 temas de los que destacan tres o cuatro perfectos en su estructura power-pop, con una duración inferior a los tres minutos. ¿Tendrá algo que ver el trauma que sufrió el grupo después de haber recorrido Estados Unidos, un país donde el tiempo es demasiado bueno como para que Del Amitri se sienta como en casa? “No, la verdad es que no. Nos encanta salir de gira por Norteamérica. Te subes a un autobús enorme, con todo tu grupo, y ya está.  Éste no es tanto un álbum de rock’n’roll como lo fue el anterior. En aquel había una mayor influencia de varios discos de grupos americanos. Era una mezcla entre Neil Young y el primer álbum de los Smashing Pumpkins. No quiero decir que sonara como ellos, pero estaba en esa onda, con muchas canciones largas y solos de guitarra”.

 

Eso no significa que Some Other Sucker’s Parade pueda incluirse dentro del brit-pop ni nada parecido. Del Amitri llevan en ello demasiado tiempo y tienen las ideas demasiado claras, y su estilo resulta demasiado escocés, como para formar parte de un estilo al que ellos consideran sin sentido. En cuanto terminaron la gira que realizaron el año pasado, empezaron a trabajar en el nuevo álbum, que les llevó ocho semanas.

 

“A la hora de preparar este disco teníamos dos reglas muy claras: no usaríamos ninguna guitarra acústica, porque nos enfadamos mucho cada vez que alguien nos pone la etiqueta de grupo folk-rock, y todas las canciones tenían que durar menos de tres minutos. Por supuesto, las reglas están hechas para que las rompas pero al final, de las 14 canciones que forman el álbum, sólo utilizamos guitarra acústica en tres de ellas”.

 

Lo que quiere decir que en Some Other Sucker’s Parade tienen las ideas muy claras y van derechos al grano. Además, en el primer single, “Not Where It’s At”, encontramos una buena dosis de humor cuando una chica no quiere salir con un chico determinado porque a ella le gusta ir a la moda y a él no. En otros temas, como “Medicine” encontramos influencias de blues, y en “Cruel Light Of Day” nos sorprenden con unas voces sucias y distorsionadas. “Mother Nature Writing” es una canción más positiva, “que se refiere a alguien que lee todos los mensajes que encuentra a su alrededor, y en todos ellos dice: ‘¡Bésala, tonto!’  Más adelante, “Always Be Too Late” nos cuenta la historia de alguien que, sentado en un bar de Nueva York a las 5 de la madrugada, “piensa que no quiere tener que volver a subir a un avión para volver a casa y seguir haciendo las mismas cosas aburridas de siempre”.

 

“Lo único que me preocupa es crear canciones que hagan mover a la gente”, afirma Currie. “Reconozco que en ocasiones resultan muy sentimentales y, a veces, son demasiado recargadas, pero acabas por acostumbrarte.  Quizá en algún momento tenga la suerte de crear un disco tan bueno como Tunnel Of Love de Springsteen o como el primer álbum de John Lennon en solitario.  Esas cosas pueden suceder.  No creo que haya que ser un genio para crear esa clase de discos”.

 

Entonces, ¿cuál es la mayor cualidad de Del Amitri? ¿La humildad?  “Yo creo que somos totalmente auténticos. Sobre todo con este disco: en el momento de grabarlo no nos importó para nada lo que pensara la gente acerca de él. Somos un poco melódicos, un poco melancólicos, pero sabemos componer muy buenas canciones.  No intentamos copiar a nadie y hacemos cosas originales.  Con nuestros discos intentamos decir algo como: ‘Así son nuestras vidas…’

Xavier Valiño

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