De óxido y hueso

De óxido y hueso (Vértigo)

En películas como Un profeta o De latir mi corazón se ha parado, Jacques Audiard había mostrado la violencia física de forma magistral como parte esencial de sus argumentos, para nada gratuita. Ahora, en De óxido y hierro, un título desagradable que viene tomado del libro de Craig Davidson que adapta, la violencia es sobre todo emocional.

 

Aquí hay dos mundos en colisión, el de la bióloga marina que sufre un accidente y tiene que aprender a aceptarlo, y el del boxeador que se hace cargo de un hijo y tiene que buscarse la vida. Son dos mundos diferentes, distanciados, pero que entran en contacto y encuentran un mínimo denominador común que les hace buscarse: ser unos supervivientes que deben adaptarse a vivir en un entorno hostil.

 

Esos dos cuerpos del título -óxido y hierro- acaban por encontrarse en un viaje hacia un final melodramático que empeña un tanto la excelente primera parte. Por suerte, el director se muestra respetuoso con sus personajes, sin entrometerse en su pasado ni revelarnos nada, mostrando en otros momentos toda la rabia desatada de la que son capaces en situaciones extremas. A Marion Cotillard, ya toda una estrella internacional, le han brindado aquí su mejor papel.

 

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