DANIEL MERRIWEATHER 2009

Daniel Merriweather, luces de neón

 

Con Love & War, Daniel ha creado un disco marcado por la yuxtaposición de las dos metrópolis culturales en las que ha vivido. El álbum deja de lado el pop de brillante producción y evita la tentación de hacer un disco de neo-soul pulido y correcto, con el fin de crear una intimidad, un sonido en expansión. Los resultados: un disco de folk acústico, que evoca algo de sellos como Motown o Stax. Es el debut que cabría esperar y llega cargado de singles que seguro serán éxito. Pero, ¿quién es Daniel Merriweather?

 

Daniel Paul Merriweather nació en una zona trabajadora del este de Melbourne. Sus padres trabajaban como profesores y eran tres hermanos. “Vivía en una ciudad al final de una línea de tren, al lado de un bosque. En nuestra infancia nos apañábamos como podíamos, vivíamos de forma humilde. De pequeño pasaba mucho tiempo solo, hacía grandes viajes sin que nadie me acompañara y reflexionaba mucho sobre las cosas. Tenía mucha imaginación y estaba interesado en la filosofía”.


Cuando era adolescente, Daniel acabó metiéndose en problemas. “Estaba luchando contra algo…”, explica. Fue entonces cuando se vio implicado en situaciones complicadas y a veces violentas. Cuando fue juzgado por agresión, parecía que podría terminar como alguno de sus amigos: en la cárcel. “Mi padre vino conmigo al juzgado. Fue él quien consiguió convencer al juez, cuando apareció allí con su forma de ser tranquila y sencilla, con sus viejos pantalones subidos por encima de la cintura, los mismos que llevaba desde los años 70. Gracias a él, el juez decidió que las cosas me podían ir bien”.

 

Daniel pudo evitar la cárcel, pero acabó dejando el instituto. “Por entonces no tenía muchas alternativas”, cuenta. “No soy tonto, podría haber hecho las cosas de otra manera, pero eran momentos duros porque había que buscarse la vida y sobrevivir. Trabajé en Kentucky Fried Chicken y vi que aquello no era para mí, así que al final probé con esto de cantar”, dice riéndose.


La música ha formado siempre parte importante de la vida de Daniel. “Empecé a tocar el violín con cuatro años, el método Suzuki, aprendiendo a tocar de oído, sin estudiar solfeo. Con trece años tocaba conciertos de Vivaldi que aprendí sin saber leer las notas. Pero siempre he cantado y de alguna forma mi voz ha sido siempre mi primer instrumento, desde que cantaba canciones de Elvis Presley en la ducha, hasta que me enamoré del R&B y del hip hop en los 90”.

 

“Siempre me ha interesado lo vocal”, continúa, “todas las voces que sonaban bien: D’angelo, Boyz II Men, Nas, Thom Yorke, Otis Redding, Jeff Buckley o quien fuera. Alcanzar la emoción no tiene por qué ser algo complicado. Puedes transmitir algo con pocas palabras. Me he dado cuenta de que no hay que dedicarle mucho tiempo a explicar demasiado las cosas, porque acabas dando vueltas sobre lo mismo”.


Daniel consiguió entrar en la industria musical en Australia y empezó a trabajar en los temas de su álbum de debut, un disco que al final el propio Daniel arrinconó porque la compañía “no estaba preparada para sacarlo y yo no quería hacer las cosas mal”. Varias discográficas del país estuvieron detrás de él, pero pocas podían ver más allá del potencial comercial de su música y trataban de colocarle dentro del rock local más convencional, el que dominaba las listas en aquel momento. Afortunadamente, sus maquetas cayeron en manos de Mark Ronson que se quedó fascinado con su voz. Y allí comenzó no solo una colaboración musical única, sino también una gran amistad.


Pero el camino hasta llegar a Love & War no termina aquí. Siguieron 18 meses de composición y grabación, intercalados con muchos meses en la carretera cantando con el grupo de Ronson, Version Players. Y después llegó Love & War. “Sentí que algo había cambiado. Aunque me muriera mañana podría cantar estas canciones con toda el alma. Cantar es algo emocional: das mucho de ti. En todas las canciones yo empezaba tocando sentado con mi guitarra, pero acababa de forma completamente diferente. Por eso colaborar con Mark fue una auténtica bendición; él trabaja mucho con The Dap Kings”.

 

 

“Les llevé un montón de canciones que no tenían que ver de forma natural con su estilo”, sigue Merriweather, “pero estos músicos alucinantes hicieron evolucionar mis canciones de verdad. Yo quería dejar a un lado los géneros y hacer un disco de buenos temas interpretados por buenos músicos. Quería que fuese un disco natural, que encontrase su lugar de forma sencilla e inocente, incluso naif. En la actualidad se piensa mucho y se cantan pocas canciones. ¿Por qué se han dejado de cantar canciones?”


El tema “Getting Out” habla de alguien que cree que lo es todo para una persona y se da cuenta de que no es así, es un himno sobre un tema universal que es la ruptura en todos los sentidos. “Cigarettes”, por su parte, habla de la idea de ‘cagarla’ todo el tiempo. “Con esto me refiero a las relaciones y a todo lo demás. Arrepentirse y no querer reconocer las cosas son sentimientos difíciles de analizar”.

 

“Chainsaw” habla de una relación disfuncional que te destruye en vez de ayudarte, pero también puede aplicarse a la relación humana con la bebida. “El alcohol pone siempre las cosas en su sitio; puede ser estupendo, un gran alivio. La risa también, me parece está poco valorada; eso de reírse de tonterías todo el tiempo… Uno se acaba dando cuenta de que nunca habrá nada perfecto, pero basta con reírse a muerte. Yo me río mucho de mí mismo”. Mientras, “Imposible” es un momento clave en Love & War. El tema se grabó en las sesiones finales y, aunque puede parecer triste, su ritmo es contagioso.


¿Y dónde está la segunda parte del título, la guerra? “Sólo tengo 26 años. Y todavía no estoy harto del mundo. Cuando era pequeño me parecían muy románticas las luces brillantes de una ciudad, y pensaba que algún día conocería todas las respuestas, pero todos nos sentimos confundidos, tratando de hacer lo que podemos por nosotros mismos”.

 

“For Your Money” habla de su relación con su patria de adopción, los Estados Unidos. Como el tema de James Brown “Down And Out In New York City”, su grandilocuencia genera más entusiasmo que tristeza. En este tema, Sean Lennon transmite el espíritu de su padre a través de un inflamado solo de guitarra que habla de esperanza y no de desesperación.


“Cuando escucho el disco, veo que lo que recorre todos los temas es mi llegada a la edad adulta. Están ahí las canciones que he cantado bebiendo cerveza, todos esos temas míticos de juventud. Siempre quise hacer un disco con un sonido clásico, un disco que pudiera poner dentro de veinte años y seguir disfrutándolo. Me gustan esos objetos que tienen marcas, cicatrices, en los que se nota el paso del tiempo. Creo que ahora todo me va bien”.


Entonces, ¿en qué punto se encuentra Daniel Merriweather en 2009? “No pienso mucho en cómo me percibe la gente. Siempre he querido hacer cosas que tuvieran un significado. La cultura pop superficial me molesta porque se hablan maravillas o se dicen barbaridades de un disco durante unos meses y después se olvida. No me interesa. También pienso que es imposible ser el artista perfecto que es capaz de transmitir todo lo que siente su generación y que es capaz de resumir ese espíritu en una sola frase, y parece que para que la gente se quede con tu cara tienes que ser un yonki o de esos artistas que insultan a todo el mundo”. Love & War habla por sí mismo y, al menos por ahora, Daniel Merriweather sigue siendo un enamorado y un luchador.

 

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