CORCOBADO

Corcobado, guitarras Tormenta

 

         Corcobado es ya una figura de referencia en el rock en castellano. Sus letras desgarradas sobre lamentos eléctricos nos han acompañado muchos años. Tras reaparecer en el 2003 con Fotografiando al corazón (2003), ahora reincide con Editor de sueños, un disco que sirve de compendio de muchos de los palos que ha tocado con anterioridad y que presenta en amplia gira por todo el país.

 

¿Crees que las canciones le deben algo en su composición al sitio en el que vives ahora, Cabo de Gata en Almería?

– Indudablemente. El desierto procura serenidad, los invernaderos belleza nocturna con el reflejo de la luna en los plásticos, el mar -al cual le rezo a menudo-, el amor y los perros, la desesperación, la muerte, ser testigo de mi propia vida… Me gusta mucho el ambiente que se ha creado en el fondo de las canciones.


¿Cómo grabasteis el disco? ¿Hubiera sido distinto sin la producción de Fino?

– Supongo que es un reflejo anímico. La intención atmosférica era la más natural: instrumentos de rock’n’roll (bajo, órgano, sintetizador y guitarra). Fino Oyonarte ha contribuido de forma notable a la profundidad sonora. Y creo que sí, que sin su colaboración todavía habría sido más simple.


¿Es Editor de sueños el disco tuyo en el que más se pueden encontrar juntas canciones que recuerdan a tus anteriores etapas y discos?

– No lo sé. Yo no he pretendido volver la mirada al pasado, ni mucho menos. He intentado evolucionar escribiendo e interpretando canciones.


¿Crees que ahora que ya se ha asumido tu estilo a la hora de escribir las letras, te sientes más libre para hacerlas más personales?

– Siempre me he sentido libre escribiendo, y espero seguir así.


DRO edita el disco y Astro se encarga de la promoción. ¿Cómo llegasteis a ese compromiso?
¿Servirá este disco para acercarte a las nuevas generaciones que te conocen menos?

– Con mucha paciencia y templanza. Los tiempos son muy hostiles para con los artistas y hay que echar imaginación para conseguir cosas que no hace tanto eran lo lógico… y lo mínimo. En cuanto a llegar a las nuevas generaciones, ojalá. En los conciertos vemos muchas caras nuevas, y muy jóvenes.


Supongo que para escribir tu novela El amor está en el tiempo el proceso sería distinto. ¿Compones a diario? ¿Ves semejanzas en el resultado publicado con el disco?

– Yo no puedo escribir canciones a diario, el resultado sería de muy baja calidad. Sólo escribo a diario cuando me enfrento a un nuevo libro. Además, nada tienen que ver la novela y el disco. Quien quiera encontrar conexiones, las encontrará incluso donde no las hay… Ésa es la libertad del que lee o escucha.


En México tienes muchos seguidores. ¿Se pueden atisbar rastro en tus canciones de tu paso por México o por A Coruña?

– Las canciones se hacen a partir de la memoria, al menos en mi caso. Todo lo que he vivido queda registrado de algún modo. Cuando decido crear una canción, los recuerdos, sin ser invitados, aparecen y ayudan a construir la esencia de la canción; el resto son arreglos que los músicos tejen de manera soberbia. Por lo que respecta a México, no sé por qué hay tanta receptividad allí para mi música. No lo sé… ¿Quizás porque el rock’n’roll estuvo prohibido allá durante más de 20 años?


Curioso que gran parte de tus antiguos colaboradores sigan editando discos tal y como están las cosas. Es casi un acto de fe, ¿no?

– Es bueno que lo hagan. Yo los animo a hacerlo cada vez que me encuentro con ellos, con Susana Cáncer, Nacho Laguna, Justo Bagüeste, etc.


Sigues colaborando con músicos distintos, como siempre en tus discos anteriores. ¿Te gusta trabajar con gente nueva, que te aporten cosas diferentes?

– Claro que sí. Ahora mi orquesta es muy curiosa porque combina músicos de varias épocas. Tiene tres secciones: la rítmica, formada por Jesús Alonso a la batería, que lleva ya tres años tocando conmigo y ha evolucionado de una manera increíble, y por Salvador Soto al bajo, que está en la banda desde hace poco más de un año, pero que es muy afín en gustos musicales y muy preciso tocando; luego está la sección melódica, constituida por Vera Acacio a los teclados y guitarra Tormenta, quien lleva ya 4 años en el grupo, y por Javier Arnal, un veterano de Los Chatarreros de Sangre y Cielo, que se ha hecho cargo de la guitarra desde la grabación del disco; por último, la sección ruidista y vocal, con Paula Grau al sintetizador y un servidor a la guitarra Tormenta y voz.


Y ahora, la gira. ¿Tienes ganas? ¿Qué esperas de ella?

– Bueno, en realidad la gira comenzó en noviembre del año pasado. Claro que tengo ganas, me encanta el escenario, y más con esta fabulosa banda. ¿Qué espero de la gira? Algo tan sencillo y complejo como sobrevivir para poder seguir creando…

Xavier Valiño

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